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Juntos todos unánimes

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Hechos 2:1 RVR1960

Visualizamos juntos un Ejército unido en propósito y buscando activamente el próximo Gran Avivamiento de Dios.

Comisionado Bamford

Durante el último año hemos escuchado las súplicas de soldados, empleados, oficiales, amigos y familiares que desean reunirse corporativamente nuevamente. Muchos han expresado cuánto extrañan reunirse; desean alabar juntos, divertirse juntos y estar con otras personas que comparten el deseo común de servir a otros debido a su amor por el Señor Jesucristo. Estas súplicas, junto con una encuesta abierta hecha a los salvacionistas del Territorio Este de Estados Unidos, renovaron la búsqueda en oración de la orientación del Señor para los días venideros, motivándonos a iniciar el tema de la visión territorial “Juntos todos unánimes”.

Cuando mis hijos estaban en el colegio, me impresionó muchísimo su equipo de baloncesto de secundaria. El entrenador era apasionado y estaba determinado a colocar un equipo en la cancha que no solo compitiera, sino que también ganara. Los equipos que se organizaron no estaban compuestos de niños de altísima estatura, sino de jugadores esforzados y dedicados que creían en jugar el baloncesto en equipo. Lograban más cuando trabajan juntos.

Bueno, los primeros cristianos tenían ese tipo de mentalidad de equipo junto con pasión por el Señor… y ocurrían maravillosas cosas. Acababan de quedar pasmados por la crucifixión y resurrección de Jesús. Poco tiempo después de eso, Jesús “[se les apareció] durante cuarenta días y [les habló] acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, ‘oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días’” (Hechos 1:3-5).

Por supuesto, de inmediato pensaron que sus planes largamente esperados se concretarían: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6). Querían que Él actuara como ellos lo esperaban, pero Su plan fue llenarlos a ellos primero.

Jesús puntualizó: “No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:7-8).

Entonces los discípulos hicieron precisamente eso. Hechos 2:1 nos dice que “estaban todos unánimes juntos”. Se reunieron y Dios mandó Su Espíritu sobre ellos y los usó. Luego los capacitó para que fueran a las comunidades cercanas y lejanas.

¿Qué tal si nuestro territorio se toma en serio el desafío de unirse como un cuerpo de creyentes? ¿Qué podría pasar? Creo que Su Espíritu vendrá de una manera inconfundiblemente nueva y transformadora sobre Su Iglesia, sobre nuestro Ejército. Creo que luego nos usará en maneras increíblemente impactantes, como lo hizo con Sus primeros creyentes.

¿Qué tal si nuestro territorio se toma el desafío de estar “unánimes” en ministerio y misión? ¿Qué podría suceder? Tengo fe de que muchos se comprometerán en relación, adoración y servicio; se animarán a crecer y ser Sus instrumentos de reconciliación; se capacitarán para hacer discípulos a los demás y se empoderarán para impactar nuestras comunidades.

Espero que hayan aprovechado la oportunidad de ver el lanzamiento de nuestra iniciativa territorial: Juntos todos unánimes y que, personalmente, busquen Su rostro y orientación en sus propios ministerios. (lanzamiento de visión en línea ).

Tengo confianza en el futuro de nuestro territorio si vivimos y servimos “juntos, unánimes”, con una mente y un propósito. Ser, servir y vivir en unidad (“unánimes”) NO significa que estemos de acuerdo en todo, que nunca habrá tensión o que el camino será llano. Estar “unánimes” no garantiza que las ideas o los estilos de trabajo de los demás serán iguales a los nuestros. Mejor dicho, requiere de unanimidad en propósito y de trabajar con la misma meta de vivir una vida santa en nuestro diario caminar.

Si la emoción que ya hemos visto en los Cuerpos y los Centros de Rehabilitación para Adultos desde el lanzamiento de esta visión es un indicador del futuro, entonces esperamos que el Señor se mueva poderosamente entre nosotros en los días venideros. Hay muchos salvacionistas que ya han comenzado a buscar Su rostro, orar y planear en sus ministerios locales. Lo están haciendo intencional y corporativamente.

¡ESTAMOS ESPERANDO UN AVIVAMIENTO y un nuevo despertar para nuestro llamamiento como Ejército! A medida que Su Espíritu nos ayude, podemos ir efectuando un santo impacto de amor, sanidad, reconciliación y transformación donde vivimos y servimos.

Gracias por ser las manos y los pies de Cristo en donde Dios los ha puesto. Gracias por vivir, amar y servir “juntos, unánimes”. Les pido que por favor oren conmigo en los días venideros para que Dios se mueva poderosamente entre nosotros. ¿Están listos? Dios ha estado esperando a que nos unamos juntos en Su nombre.

 

For thy mission make me holy,
For thy glory make me thine,
Sanctify each moment fully,
Fill my life with love divine.

Brindley John Railton

SASB #682

Comisionado William A. Bamford

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