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Todos unánimes: Expectativas

A veces, nos encontramos con una afirmación que nos hace detener y pensar. Wayne Cordeiro, pastor principal de New Life International en Hawái, brinda este pensamiento.

“Si no sabes adónde vas, cualquier camino te llevará allí”.

Hay una simple verdad, aunque profunda, que sugiere que en lo que nos centramos es en lo que invertiremos nuestra energía. Nuestro enfoque en el pasado o en una obsesión con el presente, puede venir a expensas del futuro que Dios nos ha asignado.

Al mirar más allá de mi escritorio y fijar la mirada en el cartel de “Juntos todos unánimes”, llegué a la conclusión de que no es casualidad que el imperativo “Expectativas” se halle en un lugar destacado en el centro de la página. ¡La expectativa es la base de cualquier visión! Es con un espíritu de expectativa que avanzamos hacia el futuro. Como lo confirman las Escrituras: “Donde no hay visión, el pueblo se extravía…” (Proverbios 29:18).

Mi reciente jornada con la Palabra de Dios me llevó a invertir mucho tiempo y a estudiar los encuentros personales que Pedro tuvo con Cristo. Esas sesiones de entrenamiento individuales sentaron los cimientos no solo para la dirección de la vida de Pedro sino, más importante aún, para el surgimiento de la Iglesia.

Desde el principio, Cristo vio un potencial en Simón Pedro que necesitaba ser liberado. En el primer intercambio registrado, a Pedro le presentan al Mesías a instancias de su hermano Andrés. Juan refleja en términos muy específicos la más temprana de esas entrevistas cuando declara: “Luego lo llevó a Jesús, quien, mirándolo fijamente, le dijo: Tú eres Simón, hijo de Juan. Serás llamado Cefas (es decir, Pedro)” (Juan 1:42).

En el desarrollo del versículo, se hacen dos declaraciones determinantes: “Tú eres” y “Serás”. La primera se refiere a la realidad actual, la segunda a la posibilidad futura. Sin embargo, el transcurso de esas palabras tomaría dos años exhaustivos y exigentes para ser conferidas (ver Mateo 16:18) y otro año para ser plenamente confirmadas (Lucas 22:31,32; Juan 21:15-18).

Aunque la profecía se expresó, la posibilidad aún estaba por realizarse. Había que hacer una jornada. Sería una abundancia de experiencias marcadas por el fracaso, el desaliento, la negación e incluso la desobediencia la que precedería a la plenitud del plan de Dios para Pedro. Cada experiencia reducía la distancia entre “tú eres” a “serás”.

Al observar al Ejército de Salvación a través del Territorio Este, hay una divina sensación de confianza que brota dentro de mí.

  • Creo que las manos de Dios están sobre el Ejército de Salvación.
  • Creo que Dios todavía tiene un propósito único para nosotros como un movimiento misional.
  • Creo que Dios nos ha llamado, nos ha impulsado y nos ha dotado para ser agentes de transformación en las comunidades en las que vivimos.

Nosotros, como Ejército de Salvación, estamos en camino. A través de esta temporada, Dios nos está retando a salir de donde estamos hoy y a avanzar a donde Él quiere que estemos. El clamor profético de Cristo resuena en los dos milenios y dice: “Tú eras, pero serás”.

Si queremos estar a la altura del llamado que Dios ha puesto ante nosotros, hay una serie de dinámicas clave que debemos hacer.

La expectativa tiene que ver con (Filipenses 3:12b-14):

  • Tener una visión. Debemos buscar de Dios una inconformidad santa con el mundo en el que vivimos y servimos. Debemos creer en un futuro mejor que el que nos rodea ahora. Debemos estar dispuestos a alinear nuestra visión con el anhelo de Dios en cuanto al mundo que nos rodea. Debemos estar hambrientos por ver el futuro como Dios lo ve.
  • Reclamar la promesa. Con una fe en acción que afirma que Dios está activo no solo en el mundo, sino dentro de nuestras vidas. Una fe en acción que se aferra a la verdad de que Dios desea lo mejor para nosotros. Una fe que cree que Dios marcará el camino ante nosotros, que nos conducirá por ese camino y que nos proporcionará todo lo que necesitamos para que su futuro predilecto se convierta en nuestra realidad.
  • Mantener el rumbo. La perseverancia tenaz debe ser el sello distintivo del creyente. Hebreos 12 nos encarga que nos deshagamos de todo lo que nos estorbe. La perseverancia consiste en tomar decisiones. Tiene que ver con hacer sacrificios. ¡La perseverancia también es cruzar la línea de meta! El impulso para perseverar es directamente proporcional a la fuerza de nuestra visión y a la medida de nuestro sacrificio.
  • Ver lo que Dios puede hacer. Dedique tiempo a reflexionar y a celebrar todo lo que Dios ha hecho y permita que ese sea el fundamento sobre el que cruzamos hacia el futuro.

Tengo una placa en mi oficina que nos dio el equipo que precedió nuestro nombramiento. Se basa en tres principios fundamentales de nuestra visión personal acerca de Efesios 3:20. Principios que me animan a emprender el camino:

Dios hace inconmensurablemente más: ¡Lo hizo en el pasado!
Dios puede hacer inconmensurablemente más: ¡Lo está haciendo hoy!
Dios hará inconmensurablemente más: ¡Lo hará en el futuro!

Mientras escribo, también estoy orando:

  • Que Dios le esté abriendo los ojos de la fe.
  • Que le esté dando una visión del futuro que él ha marcado para usted personalmente, para su Cuerpo, su ministerio y para el Ejército de Salvación.
  • Que despierte en usted una ardiente sensación de expectativa con el futuro que ha planeado para usted.

 

Coronel Phil Maxwell
(Secretario en jefe)

 

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