SAconnects en Español

Semana Santa, una tradición espiritual

En los países latinos la Semana Santa siempre ha sido un tiempo de reflexión y celebración. En el pasado, su conmemoración era unánime y evidente dondequiera. El comercio cerraba, al igual que las oficinas públicas y algunas privadas. El ajetreo del diario vivir pausaba dejando todo en calma. El tiempo estaba reservado para recordar la muerte de Jesucristo en la cruz.

Aunque la tradición comenzó mayormente por la fuerte influencia de la Iglesia Católica en los países latinos, otras denominaciones también la festejan puesto que es una fecha importante para toda la cristiandad.

Hoy día la tradición continúa, aunque en las capitales y las ciudades grandes algunos establecimientos comerciales cierran sus puertas solamente el viernes. La Semana Santa es considerada la celebración cultural y religiosa más importante del pueblo latino, que cuenta con más de 90% de creyentes, sean católicos o protestantes. En muchos países esta semana es feriada. Un sinnúmero de personas dedican esos días a sus vacaciones, puesto que las escuelas y muchos establecimientos permanecen cerrados.

Diversas actividades espirituales se practican en las distintas denominaciones cristianas. La mayoría de las iglesias reúnen sus congregaciones para celebrar sus servicios recordando la vida, pasión y muerte de Jesucristo. Escuchan las siete palabras, participan de las estaciones de la cruz, del servicio de tinieblas (también conocido como Tenebrae), presentan dramatizaciones de los acontecimientos y muchos llevan a cabo las conocidas procesiones y marchas por las calles. En muchas iglesias se celebra un servicio en la madrugada del Domingo de Resurrección para destacar el día en que Jesús venció a la muerte.

Por su reconocimiento cultural, la Semana Santa es un tiempo que muchos líderes espirituales aprovechan para la evangelización. El enfoque de la celebración facilita la conversación sobre la fe. Es la temporada del año en la que muchos cristianos visitan sus iglesias para mostrar su compromiso espiritual.

Previous post

En las calles de Harlem

Next post

No tengan miedo