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Por amor a la Navidad

Arline Litchfield tiene el argumento perfecto cuando está reclutando voluntarios de Navidad para el Cuerpo de Bath-Brunswick, Maine.

“Les digo a todos: ‘No hay mejor regalo que pueda darle a Jesús en su cumpleaños que ser voluntario’. La Navidad es el cumpleaños de Jesús y ese es el regalo que le doy cada año”, dice Litchfield. “Eso es lo que mi esposo y yo pensamos. Esa fue la razón por la que nos brindamos a ayudar”.

Litchfield y su esposo, Robert, comenzaron a trabajar como voluntarios en el Cuerpo en 1996. Estaban buscando una buena organización benéfica para ayudar, cuando escucharon un pedido por radio del Ejército de Salvación para que ayudaran con las ollas en Navidad.

Él dijo: “Esa es una organización cristiana. Ahí quiero ayudar. Así que se decidieron. Nos gustó el trabajo que hacían”, recuerda Litchfield.

Su esposo falleció en 2009 pero Litchfield, ahora de 83 años de edad, continúa como voluntaria.

“Lo hago todos los años para honrar a mi esposo”, dijo. “Lo hago por bondad”.

Alivia el estrés de las fiestas

La Teniente Kirsten Childs, Oficiala directiva del Cuerpo en Bath-Brunswick, dijo que Litchfield acude todos los días durante la temporada navideña para clasificar los juguetes y la ropa que se distribuyen en el castillo de Navidad. Varios de sus hijos y nietos ayudan.

“Su cuidado por la comunidad se evidencia a través de sus años de servicio, las sonrisas y la alegría que brinda a aquellos que tienen la bendición de trabajar con ella y los que la rodean”, dijo Childs.

“Cada Cuerpo necesita una ‘Arline’. Estamos agradecidos a Dios por permitir que ella sea parte de nuestras vidas”.

El castillo de Navidad en Bath-Brunswick está configurado como un parque de vacaciones. Los beneficiarios caminan por el lugar y pueden elegir regalos, artículos para las botas de Navidad, ropa, juguetes de peluche, libros, crayones y más.

“Esto le da una opción a la gente”, dijo Litchfield. “La mayoría de ellos lo aprecian. Vienen muy preocupados porque están pasando por un momento realmente difícil y saben que es posible que no tengan un regalo bajo el árbol para sus hijos. Salen y consiguen ese regalo aquí y pueden escoger lo que quieran.

Ayuda multigeneracional

 “Muchas veces nos dan un abrazo y uno puede ver el alivio en sus rostros. Salen de aquí como sintiendo: ‘Ahora tengo esperanza’. Tienen la esperanza renovada de que pueden superar esto. La Navidad es una época difícil para mucha gente, en lo emocional y financiero”.

Sus hijos, nietos y bisnietos también ayudan.

“Les encanta porque ayudan a otros niños”, expresa Litchfield.

Childs dijo que su Cuerpo tiene un personal reducido y depende de los voluntarios en Navidad.

“Tenemos un grupo constante de voluntarios que regresan al Cuerpo, año tras año, para ayudar”, dijo.

El desafío para el Cuerpo en Navidad es encontrar gente que ayude con las ollas. Varios grupos de servicio y organizaciones comunitarias envían voluntarios, pero es difícil encontrar al resto de las personas que se necesitan.

“Trabajar por diez dólares la hora es difícil”, dijo Childs.

Muchos de los que quisieran ser voluntarios saben que si trabajan, pierden la ayuda gubernamental. Otros optan por no trabajar.

Los Oficiales también necesitan un descanso

La Capitana Helen Johnson, ex oficial del Cuerpo de Clearfield, Pensilvania, que ahora está en Lynn, Massachusetts, dijo que la mayoría de los Cuerpos no tienen problemas en encontrar voluntarios para eventos grandes y días festivos. Los voluntarios de la comunidad abundan para las cenas de Acción de gracias, los eventos especiales para niños y la distribución en días festivos, pero los Oficiales siempre se emocionan al ver a esos pocos voluntarios que siguen acudiendo durante todo el año.

La Navidad pasada, el Cuerpo de Clearfield  usó un edificio para clasificar, embalar y distribuir los juguetes y los alimentos. El jueves antes de Navidad, 250 familias recibieron una caja de alimentos y algún tipo de carne congelada, mientras que 425 niños recibieron una gran bolsa de juguetes y ropa.

Alrededor de 15 voluntarios estuvieron ayudando a repartirlo todo. Al día siguiente, Johnson se sentó en el lugar donde se repartieron los juguetes, reflexionando sobre todo lo que había ocurrido. Estaba agradecida por los voluntarios que ayudaron el día anterior, pero se preguntaba quién limpiaría el lugar, desarmaría las cajas, las llevaría al basurero del Cuerpo y traería todas las mesas de nuevo.

Una oración contestada

Johnson estaba enferma, necesitaba hacer sus propias compras navideñas y sólo tenía un día para limpiar el lugar donde se repartieron los juguetes. Vio a su alrededor y se sintió un poco sentimental mientras oraba. Justo en ese momento, un hombre llamado Rob y su hijo, Rob Jr. llegaron.

“Pensé que estarían cansados después de ayudar con la distribución ayer”, les dijo Johnson. “Me sorprende verlos aquí”.

“Bueno”, dijo Rob, “tenemos que terminar la carrera, como dice la palabra. No hemos terminado aquí hasta que todo esté limpio. Así que empecemos”.

Él cargó las cajas y las mesas en su camioneta. Hizo tres viajes desde el lugar donde se repartieron los juguetes al Cuerpo, hasta que todo estuvo limpio a la 1 p.m.

“Esa no fue la primera vez que Rob había llegado cuando lo necesitábamos”, dijo Johnson. “Ha demostrado ser uno de los voluntarios más valiosos y comprometidos que tenemos”.

Rob comenzó a trabajar como voluntario poco después de que su esposa empezara a asistir a un grupo de mujeres en el Cuerpo. Mientras ella iba a sus reuniones, Rob notó que el Cuerpo necesitaba ayuda con la despensa de alimentos. Así que ahí mismo empezó a ayudar a cargar los estantes.

“Él se ofreció con valentía para venir y ayudar con cualquier otra cosa que necesitáramos en diversas ocasiones”, dijo Johnson.

Al aceptar su oferta, el Cuerpo dispuso que Rob viniera una vez por semana a ayudar a descargar el camión del banco de alimentos. Ahora viene fielmente y trae a su familia cada vez que pueden unirse a él.

No pasó mucho tiempo antes de que Rob se diera cuenta de que al Cuerpo se le dificultaba  organizar las paradas para recoger y dejar a los jóvenes en su programa después de la escuela. Así que llenó el papeleo necesario y se convirtió en un conductor habitual. Eso lo llevó a liderar el Cuerpo de aventureros.

“A pesar de que los chicos del programa pueden ser muy activos, y a veces irrespetuosos, aman su gentil liderazgo y dirección”, dijo Johnson. “Es maravilloso que tengan un amoroso ejemplo masculino. Él planea sus proyectos y los enseña con paciencia y sabiduría”.

Rob también se ha convertido en el voluntario principal del programa de servicio de emergencias en caso de desastre (EDS).

“Siempre está listo para llevar la cantina al lugar de un incendio u otro incidente”, dijo Johnson. “Se puede confiar en él ya que sirve con amor y compasión”.

Se necesita el esfuerzo de muchas personas…

“Me impresiona su buena disposición y su compromiso. Él hace trabajo voluntario por amor al Señor. Testifica a los otros voluntarios y a las personas que lo necesitan, tanto a través de su ejemplo como de su testimonio. Siempre va más allá. Literalmente maneja hasta las iglesias y los restaurantes de la zona que han acordado congelar pavos y jamones donados. Muy temprano, en el día de la distribución, maneja por todas partes para recogerlos en su camión.

Billie Parker, otro voluntario con un camión, vino de la comunidad. Antes de que falleciera recientemente, era dueño de Bill’s Service and Towing en Stamford, Connecticut. Durante los últimos cuatro años, Parker traía uno de sus camiones de remolque gigantes para ayudar con la recogida anual de los juguetes para el Cuerpo de Stamford.

“Billie dedicaba todo su día al Ejército de Salvación de Stamford, aún en su muy ocupado horario laboral”, dijo Melissa Shapiro, una asociada de desarrollo en el Cuerpo. “Nos ayudaba a recoger más de 3,000 juguetes en más de 15 empresas locales y eso lo emocionaba”.

Parker poseía y operaba una de las compañías de remolque más grandes de la zona. Shapiro dijo que Parker venía cada año con uno de sus camiones “más bonitos” para recoger los juguetes en toda la comunidad de Stamford.

“Tuvimos la bendición de tener a Billie”, dijo Shapiro. “Sin él, habría sido extremadamente difícil recoger tantos juguetes. Somos una oficina pequeña y dependemos de voluntarios como él para que nos ayuden. Llegaba feliz y preparado para hacer lo que fuera necesario con el fin de que la Navidad de los niños de Stamford fuera mágica”.

Cuando se le preguntó acerca de su trabajo como voluntario, Parker parecía ejemplificar el espíritu de la comunidad en Stamford.

“Sólo nos gusta ayudar a la comunidad y hacer cosas por los niños”, dijo. “Hacemos muchas obras de caridad. Nos gusta hacerlo. Me encanta donar mi tiempo”.

“Es satisfactorio saber que los niños están recibiendo regalos que no pueden pagar”.

Shapiro, que creció en Stamford y tiene muchos contactos, dijo que tiene la suerte de encontrar de 20 a 25 voluntarios dedicados como Parker cada año.

Temporada de gozo y regalos

“Me parece que a mucha gente le apasiona la Navidad”, dijo. “Saben que el Ejército hace muchas cosas en Navidad y quieren ayudar de cualquier manera que puedan”.

Rosemarie Dykeman, directora de servicios sociales del Cuerpo de Nashua, New Hampshire, acordó y dijo que encontrar voluntarios para Navidad es “pan comido”.

“A la gente le encanta hacer trabajo voluntariado en Navidad”, dijo. “Las otras épocas del año son más difíciles”.

Dykeman dice que las empresas, las iglesias y los grupos comunitarios ayudan y les encanta hacerlo. “A la gente le gusta la temporada navideña, clasificar los juguetes y empacar las bolsas de regalos”, dijo. “Ponemos a sonar la música Navideña y la gente realmente trabaja con gusto. Muchos de ellos están buscando una manera de retribuir durante esta temporada. Muchas veces nos llaman y piden que los acepten como voluntarios. A la gente le encanta la Navidad”.

Dedicada a la causa

Una de las voluntarias más ejemplares de Dykeman es Linda Leedburg, que ha ayudado con el programa de Navidad en el Cuerpo desde 2003.

Leedburg normalmente trabaja como voluntaria tres mañanas a la semana para apoyar los programas del departamento de servicios sociales. Pero durante la temporada navideña, lo hace cinco días a la semana de 9 a.m. a 5 p.m. o hasta más tarde.

“Linda llega con una sonrisa todos los días y realmente se emociona al servir a la comunidad de Nashua con alimentos, ropa y artículos para el hogar”, dijo Dykeman. “Ella no sólo ayuda con la inscripción de Navidad, la configuración y el programa de distribución, sino que también algunos de sus hijos adultos apoyan el esfuerzo de Navidad”.

Leedburg dijo que su motivación es simple.

“Lo hago porque me encanta la Navidad y me emociona todo de ella”, dijo. “Me encanta llenar las maletas con juguetes para los niños. Es la mejor época del año. Todo el mundo está contento con todas las luces brillantes y todo lo demás. Es una gran época del año”.

por Robert Mitchell

Capitana Helen Johnson, Oficial directiva en Lynn, Massachusetts, contribuyo a esta historia.

Este artículo está dedicado a la memoria de Billie Parker, expropietario de Bill’s Service and Towing de Stamford, Connecticut, y su trabajo como voluntario para el Ejército de Salvación. Falleció durante la producción de este artículo.

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