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Yo soy

IAm_sm1En estos días, siempre sucede.

Abro el estuche, saco la guitarra, regulo las clavijas y pulso las cuerdas hasta que suenen afinadas. Entonces me pongo a cantar.

Eso sucede en el campamento ante cientos de personas. O bien, en la privacidad de mi cuarto. Sea como fuere, cuando sucede —el momento en que el Espíritu Santo se posa sobre mí— me siento sobrecogido por Él.

He sido salvado por gracia.
Yo soy Su hijo. Soy perdonado.
Soy amado. Soy un soldado.

Antes de llegar a este punto, yo me enfocaba en otras cosas. Sí, sabía acerca de Dios, pero conocerlo de verdad era algo que no estaba a mi alcance.

Mi decisión de trabajar en el Campamento Allegheny, en 2008, fue la mejor que he hecho. Mientras me encontraba allí, aprendí que el Ejército era en realidad un movimiento cristiano internacional y no sólo una tienda de economías.

Ese verano, hice nuevos amigos que eran cristianos. Fue entonces cuando aprendí lo que era el compañerismo entre creyentes. Aprendí acerca de Jesús. Y me di cuenta de que lo que creía fue mi decisión, en realidad, era un nombramiento hecho por Dios.

Ese verano le di mi vida a Cristo. A lo largo de los años he seguido trabajando en el campamento y han sido los mejores veranos de mi vida.

IAm_sm2Al margen de esos pocos meses, a veces no lograba mantener la vida cristiana que le había prometido a Dios. Sin embargo, seguí regresando al campamento, verano tras verano, y siempre mantuve mi espíritu receptivo tanto a aprender como a crecer.

La primera vez que dirigí la adoración me transformó. Estaba ante mi familia de creyentes en el campamento cuando  toqué ese primer acorde. En ese momento, el Espíritu Santo se posó sobre mí. El sentimiento fue tan sobrecogedor que me transformó. Sentí como si estuviese tocando y cantando por primera vez. Dios me habló directamente. Y supe que estaba siendo usado de la manera que Él quería.

Desde entonces, he dedicado mi talento a alabar a Dios. Él usó la música para quebrantarme. Y las cosas que siguieron fueron una bendición para mí. Como, por ejemplo, el hacerme de amigos que se convirtieron en mi familia, conocer oficiales que llegaron a ser mis mentores, descubrir talentos que pasaron a ser herramientas de evangelización y recibir la confianza para llevar a la gente a Cristo.

A fin de cuentas, llegué a sentir que podía llamar al Templo de Pittsburg mi hogar. Como su líder de adoración contemporánea, ahora estaba listo para escuchar lo que Dios me dijera que debía hacer en adelante.

Mientras asistía al Seminario de Candidatos, sentí el llamado de Dios a convertirme en soldado. Siempre temí hacer ese tipo de compromiso. Pero ahora llegó el momento de hacerlo.

Me sentí libre para dedicar mi vida al servicio de Dios, lo cual hicieron otros de mis amigos. Se lo dijimos a nuestros oficiales. Ellos se mostraron felices al ver en nosotros a un grupo de adultos jóvenes ansiosos por hacer ese compromiso. El día en que me enrolaron, me sentí orgulloso de llevar el color azul en mis hombros.

En la actualidad, sigo estudiando la Biblia todos los días, sigo orando y esforzándome por ser como Cristo.

Yo soy la fe de Abraham.
Soy la lealtad de Pedro.
Estoy preparado.
Estoy listo. He sido salvado por gracia.
Soy Su hijo. Soy perdonado.
Soy amado. Yo soy un soldado.

—Anthony Cenname es un salvacionista que pertenece al Templo de Pittsburgh de la División WEPASA, donde dirige los servicios de adoración en eventos divisionales, y escribe su propia música de alabanza y adoración para “Papyrus”. Puedes hallar la música de “Papyrus” en Papyrus.Bandcamp.com o seguir a Anthony en Facebook.

 

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