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Vive tu Legado

Los Comisionados Bill y  Lorraine Bamford abrieron una Biblia familiar y leyeron las palabras de Filipenses 1:6, mientras se preparaban para liderar el Territorio Este de Estados Unidos de América, lo cual se inicia el primero de julio del corriente año.

The Bamfords and their children during Commissioning Weekend in 1989.

“Esa es nuestra oración por el territorio mientras seamos sus líderes; deseamos que en los días venideros alcancemos a otros para Cristo”, afirma Bill, que servirá en función de Comandante Territorial. Lorraine, por su parte, fungirá como presidenta territorial de los ministerios femeninos.

Leer esa Biblia familiar no fue ningún accidente. La familia es de importancia capital para los Bamford, cuya historia en el Ejército de Salvación es fascinante.

Tanto Bill como Lorraine son salvacionistas de 5ta generación; la amistad entre ambas familias se remonta a la Inglaterra del siglo XIX. Bill y Lorraine son producto de ese legado; ambos se criaron en el Territorio Este: Bill en Filadelfia y Lorraine en las cercanías de Boston.

Una rica historia familiar

“Mi bisabuelo fue el primero en incorporarse al Ejército de Salvación y, debido a ello, su padre también lo hizo; es así como nuestro vínculo con el Ejército se remonta a cinco generaciones”, explica Bill. “Dada esa historia es que soy oficial salvacionista de 4ta generación”.

El abuelo de Bill inmigró a los Estados Unidos en 1910, a la edad de 2 años.

Las familias de Bill y Lorraine asistían al mismo Cuerpo en Ashton–under–Lyne, Inglaterra, pero ellos no lo supieron hasta que comenzaron a salir juntos.

La madre de Lorraine llegó a Estados Unidos como inmigrante a sus 3 años de edad en 1924 desde Ashton–under–Lyne, y su familia se mantuvo en contacto en Inglaterra con el clan de los Bamford.

“Es interesante ver cómo se cruzaron los caminos de nuestras familias en el pasado”, indica Lorraine.

Vínculos familiares

El abuelo de Lorraine se incorporó al Ejército de Salvación en Bascom, Inglaterra, después que él y un amigo escucharan a un predicador salvacionista durante una reunión al aire libre. El mensaje —y los mensajeros— lo intrigaron. Pero su familia no compartió su entusiasmo.

“Él contaba que tenía que esconder su uniforme entre los matorrales para ir a la iglesia el domingo porque su familia no quería que tuviera nada que ver con eso”, afirma Lorraine.

Su abuelo luego emigraría a Canadá y más tarde a los Estados Unidos, donde se convirtió en oficial del Ejército de Salvación; sirvió en New Hampshire y en Connecticut durante la Primera Guerra Mundial.

“Hay una gran historia y un vínculo en nuestro legado, lo cual es muy especial para nosotros”, explica Lorraine.

Campanas de boda

Bill y Lorraine se conocieron en el Campamento Ladore del Ejército de Salvación, pero al amor no florecería sino cuatro años más tarde cuando sus caminos se volverían a cruzar. Los padres de Bill, ambos oficiales, estaban sirviendo en el Cuartel Divisional (DHQ) en Boston y ahí él empezó a asistir al Templo de Quincy, del que Lorraine y sus padres formaban parte como leales soldados.

“Iniciamos una amistad que nos llevaría al matrimonio”, dice Bill. Se casaron en 1980.

Bill se comprometió desde temprana edad a convertirse en oficial del Ejército de Salvación, pero dejó de lado la idea pues él y Lorraine decidieron formar una familia. Bill era farmacéutico y Lorraine profesora de escuela secundaria, pero el tema del oficialato surgía en sus conversaciones de vez en cuando.

“Hablamos de ello varios años”, cuenta Bill riéndose.

Me entrego por completo

En 1983, Bill y Lorraine asistieron a las reuniones del Campamento Old Orchard Beach. Ahí fue cuando Bill vio la ceremonia de comisionamiento de un capitán auxiliar.

ALivingLegacy_3“Esa noche, el comisionado dijo: ‘Hay alguien aquí que esté siendo llamado al oficialato’. Eso fue todo. Aquello fue conmigo. A partir de ese momento, nuestras discusiones aumentaron y, al cabo de dos años, decidimos comprometernos por completo”, cuenta Bill.

En ese tiempo, Lorraine esperaba a su primer hijo. En aquellos días, las mujeres que estaban encinta no podían asistir al programa de entrenamiento. Y pocos años más tarde, tuvo otro niño. De modo que los Bamford se mantuvieron a la espera.

“Éramos una familia”, señala Bill. “Teníamos dos hijos y queríamos asegurarnos de que recibieran toda nuestra atención y nuestro tiempo, pero cuando al fin nos dimos cuenta de que el Señor se encargaría de todo eso, dejamos que Él recibiera todo de nosotros —nuestros hijos, nuestras profesiones, nuestras carreras, nuestro hogar, nuestros autos, todo—, de manera que pudiésemos entregarnos por completo a asumir las responsabilidades a las que el Señor nos llamaba”.

Una mudanza difícil

Lorraine recuerda: “Yo, realmente, necesitaba algún tipo de confirmación del Señor. Cuando nuestro segundo hijo estaba entre los 6 a 8 meses de edad, recibí esa confirmación, por lo que comenzamos el proceso de convertirnos en oficiales”.

Bill era hijo de oficiales y estaba acostumbrado a las mudanzas. Pero Lorraine siempre vivió en Weymouth, Massachusetts. Además, ya habían comprado su primera casa ahí y la familia de ella vivía cerca.

“La escuela primaria a la que asistí siendo niña quedaba a una cuadra de nuestra casa”, explica Lorraine. “Salvo por breves lapsos, la verdad es que nunca viví fuera de la ciudad donde me crié.

“Al reflexionar en aquella joven que nunca había dejado su pueblo natal, excepto por algún viaje, y que se fue a vivir en otro país por cuatro años, para más tarde residir en otros cuatro estados de la Unión Americana, debo decir que mi vida cambió, aunque mejoró. Y hasta hoy sigue siendo una experiencia maravillosamente enriquecedora”.

Respuesta al llamado

La pareja inició su capacitación en 1987 y se comisionó en 1989. Su primer nombramiento fue como oficiales directivos en Philadelphia Pioneer Corps [Cuerpo Pionero de Filadelfia].

“Fuimos llamados a convertirnos en oficiales directivos”, indica Lorraine. “Eso es lo que esperábamos ser a lo largo de todo nuestro oficialato. Nos venía muy bien. Estábamos felices con eso”.

Sin embargo, a ese nombramiento le siguieron varios, uno al Cuartel Divisional (DHQ) y otro al Cuartel Territorial (THQ) antes de que los enviaran a trabajar en el extranjero, en calidad de secretario en jefe y de secretaria territorial de los ministerios femeninos del Territorio Oeste de Sudamérica, el que incluye a Chile, Perú, Bolivia y Ecuador.

Lorraine cuenta que en su niñez era tímida, pero que unas de las cosas que al fin la sacaron de su caparazón y la prepararon para servir en el extranjero fueron los programas del Ejército de Salvación como las Rayitos de Sol, los Jóvenes Soldados, la banda y los Cadetes Locales.

De regreso a casa

“Desde que era niña me animaba participar, levantarme para liderar, para orar en voz alta o para dirigir una canción. Esas experiencias me ayudaron a crecer y a percatarme de lo que soy así como a cobrar confianza en mí misma”, afirma Lorraine.

En el 2013, los Bamford regresaron al Territorio Este, donde Bill asumió las funciones de secretario en jefe y Lorraine las de secretaria territorial de los ministerios femeninos.

Conforme asumen sus responsabilidades como líderes territoriales, Bill dice que la iniciativa “Strikepoint” continuará su énfasis en Misión integrada, Intensificación del discipulado, Liderazgo especializado y Capacitación de jóvenes adultos.

“El énfasis en la iniciativa Strikepoint definitivamente seguirá siendo una prioridad para el territorio”, recalca Bill.

Un vistazo al futuro

Bill señala que el énfasis del General André Cox para 2017 —enfocado en “Movilicemos a todo el mundo”— continuarán en los planes.

“En verdad deseamos asegurarnos de que el territorio se enfoque en ello en la medida en que nos dispongamos a divulgar el Evangelio y a desarrollar un vínculo útil con una población que necesita escuchar la Palabra del Señor”, indica Bill.

Lorraine afirma que el ministerio dirigido a la población de adultos mayores también sería una prioridad, junto con el aseguramiento de la probidad.

“No es que ya no haya medidas de aseguramiento de la probidad, sino que debemos consolidarlo y definir las maneras en que podemos mostrar que deseamos ser transparentes”, explica.

Líderes que oran

Los Bamford describen al Territorio Este como “el mejor”, debido a su gama de jóvenes soldados  y soldados adultos, adherentes, ministerios de ARC, consejos asesores y miembros auxiliares.

“Este es el mejor de los territorios”, dice Bill. “En términos programáticos, aquí están ocurriendo muchas cosas. Además, hay gran cantidad de personas tremendamente valiosas”.

Lorraine califica al territorio como un “microcosmos del país y del mundo, en cierto sentido”.

“Casi todas las culturas están representadas aquí”, afirma. “Es un territorio muy diversificado. Pienso que ha sido muy eficiente y muy dedicado a llevar su ministerio a toda la sociedad; por eso nos entusiasma impulsar esos logros y ver qué es lo que nos depara este camino”.

A Lorraine también le agradaría ver que los ministerios del ARC se conecten más con los Cuerpos e “incorporen a las personas a la familia”.

‘Una prioridad’

Los Bamford, que tienen tres hijos y cuatro nietos, afirman que a menudo oran por las familias del territorio.

“Creo que las familias deberían ser escenarios de alegría y, a veces, oasis apartados del mundo”, dice Lorraine. “Tiene que haber un sentimiento de seguridad en el interior de la familia y una sensación de que ‘Estoy en casa y aquí me aman’. Esa es nuestra oración por todas las familias y por las nuestras en especial”.

Bill afirma que le gustaría ver a las familias “crecer en pureza y conocimiento del Señor” y que eso se pueda comunicar a los demás, como lo hicieron con Lorraine y con él.

“Queremos que la gente entienda que la familia es importante”, afirma. “Hay que darle prioridad a la familia.

“Ahora que tenemos hijos grandes y varios nietos, deseamos ver que estos se nutran en el Señor. Queremos ver eso mismo en las familias de todo este territorio”.

por Robert Mitchell

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