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Una nueva dirección

Esta meditación ha sido preparada para ser usada en oraciones y devociones privadas, pero también puede ser usada en la adoración corporativa. Debe seguirse en quietud y serenidad.

Dag Hammarskjold (1905–1961), de nacionalidad sueca, fue Secretario General de las Naciones Unidas entre 1953 y 1961.

Era reconocido por su capacidad intelectual y su forma tranquila y digna de tratar los asuntos internacionales con diplomacia. Una vez escribió: “El viaje más prolongado que un hombre puede hacer es hacia adentro”. Al acercarse la Navidad, debemos apartarnos un poco y alejarnos del frenesí que creamos alrededor de este santo tiempo de Adviento.

Mientras alocados nos preparamos
para este tiempo festivo del año,
al correr y contar los días,
el Adviento puede pasársenos
como en una nebulosa…

(Anónimo)

…y sin pensarlo viajamos hacia el interior tratando de comprender su más profundo significado.

Tomemos tiempo en estos días de Adviento,
para apartarnos un poco,
y con las manos de la oración preparar
la casa que es nuestro corazón. 

(Joy Andrews)

Unanuevadireccion_2Oración:

Dios todopoderoso y eterno, que ordena todas las cosas en el cielo y en la tierra, te agradecemos y te alabamos porque hiciste de esta época una preparación para la venida de tu Hijo. Prepáranos de nuevo para la venida de Aquel que vas a enviar otra vez. Amén.

(De Vida y obra, una publicación de la Iglesia de Escocia.)

Promesa

Una promesa es la seguridad de que algo pasará, cualquiera sea el costo. La narrativa bíblica registra que Dios prometió esperanza y sanidad a la nación de Israel y, a través de esta, al mundo entero. Esa promesa sería cumplida en Jesús, el Mesías, el Ungido. Dios dio esa promesa a través de personas en las que podía confiar, una de las cuales fue el profeta Isaías. Estas son algunas de las cosas que dijo: “Por eso el Señor mismo les dará una señal: La joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel” (Isaías 7:14).

Isaías amplió la promesa de Dios en retratos hablados.

Unanuevadireccion_1Luz

“El pueblo que andaba en la oscuridad ha visto una gran luz; sobre los que vivían en densas tinieblas la luz ha resplandecido… Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo; la soberanía reposará sobre sus hombros, y se le darán estos nombres: Consejero admirable, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz. Se extenderán su soberanía y su paz, y no tendrán fin” (Isaías 9:2, 6–7).

Vida

“Del tronco de Isaí brotará un retoño; un vástago nacerá de sus raíces. El Espíritu del Señor reposará sobre él: espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del Señor” (Isaías 11:1–2).

Terreno nivelado

“Que se levanten todas las calles, y se allanen todos los montes y colinas; que el terreno escabroso se nivele y se alisen las quebradas. Entonces se revelará la gloria del Señor, y lo verá toda la humanidad” (Isaías 40:4–5).

La promesa fue hecha y sería cumplida.

Paciencia

Isaías dio la promesa de Dios al pueblo unos setecientos años antes de que se convirtiera en realidad. Eso significa que los que primero oyeron a Isaías entregar la promesa, no vieron su cumplimiento. La nación tuvo que esperar pacientemente de una generación a otra. “La esperanza frustrada aflige el corazón” escribió uno de los que contribuyeron a la colección de dichos sabios conocidos como Proverbios (13:1). Tal vez el escritor comprendía que eso no solamente se aplica a la realidad de la vida cotidiana, sino también al profundo anhelo de que la promesa del Mesías fuera cumplida.

“Esperen” es una palabra frecuentemente repetida en las Escrituras. Por ejemplo: “Pon tu esperanza en el Señor, ten valor, cobra ánimo” (Salmo 27:14).

“Por eso el Señor los espera, para tenerles piedad; por eso se levanta para mostrarles compasión, porque el Señor es un Dios de justicia. ¡Dichosos todos los que en él esperan!”
(Isaías 30:18).

“No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado” (Hechos 1:4).

“Mientras aguardamos la bendita esperanza, es decir, la gloriosa venida de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”
(Tito 2:13).

“Dios hizo todo hermoso en su momento, y puso en la mente humana el sentido del tiempo, aun cuando el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios realiza de principio a fin” (Eclesiastés 3:11).

“Deléitate en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón” (Salmo 37:4).

Piense en los deseos de su corazón al esperar pacientemente ante el Señor en oración.

Unanuevadireccion_3Preparación

Desde los primeros días, Isaías instaba a la gente a prepararse para el cumplimiento de la promesa, la venida del Mesías.

“Una voz proclama: ‘Preparen en el desierto un camino para el Señor; enderecen en la estepa un sendero para nuestro Dios’” (Isaías 40:3). Siglos después, Juan el Bautista repitió el llamado a la generación que vería el cumplimiento de la promesa, en la persona de Jesús. “Voz del que grita en el desierto; preparen el camino para el Señor, háganle sendas derechas” (Mateo 3:3).

El llamado de Juan a la gente fue a arrepentirse. Declaró: “Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca” (Mateo 3:2). Arrepentirse es cambiar de dirección, pensar y vivir de modo diferente. En palabras simples, les llamó a corregir, a enderezar las cosas. No hay mejor forma que esa para prepararse para el Mesías.

Solamente cuando nos arrodillamos en adoración y alabanza podemos comenzar a comprender para qué nos hemos estado preparando y qué hemos estado esperando.

Podemos ayudarnos a nosotros mismos para la Navidad corrigiendo algunas cosas. Esto podría incluir resolver un mal entendido; reparar una relación quebrantada; renovar una promesa rota; reconocer nuestra necesidad de perdón y ser perdonados; corregir nuestro compás espiritual, volver a comprometernos con Cristo. Hacer cosas como esas es arrepentirnos, porque el arrepentimiento tiene que ver con cambiar y corregir o enderezar las cosas.

Conociendo mis errores, conociendo mis temores,
viendo mi pesar, secando mis lágrimas,
vuelve a llamarme, Jesús, ordéname de nuevo.
¡Tú sabes que te amo! ¡Úsame de nuevo!

(John Gowans)

Unanuevadireccion_4Peregrinaje

Cada creyente debe hacer un peregrinaje imaginario y espiritual al pesebre. Debemos ir a donde él está y encontrar el lugar donde podemos arrodillarnos en adoración junto a los pastores y los magos,

para poder comprender cómo un Dios grande y vasto
pudo enviarnos su amor, su esperanza y su gozo
en la forma de un pequeño niño…
solamente entonces lo podremos comprender.

(Margaret Reynolds)

El entorno del pesebre no es glamoroso, pero es glorioso. Arrodillarse en adoración lleva al comienzo de la comprensión. Solamente cuando nos arrodillamos en adoración podemos comenzar a comprender qué hemos estado esperando y para qué nos hemos estado preparando. Ahí está Dios encarnado.

Unanuevadireccion_5Él vino a la tierra,
por nacimiento normal,
con dolores y con lágrimas
y lleno de temores.

Un establo para animales
fue su cuna inesperada.
El piso cubierto de paja,
tan indigno, tan pobre.

Mas allí se pudo ver
un sagrado resplandor,
repleto de paz y de gran gozo
en un niñito tan pequeño.

Pues Dios estaba allí
y el cielo estaba cerca,
allí nació el amor
una mañana de Navidad.

(Keith Banks)

Arrodillarse y adorar al niño Jesús es encontrar una razón para el viaje. Los que le adoran en espíritu y en verdad seguirán su peregrinaje por otro camino. Como los sabios de oriente, “advertidos en sueños de que no volvieran a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino” (Mateo 2:12).

Ahora, mis amigos, tengo un mensaje para entregar,
si ustedes me lo permiten:
quiero decirles que el Cristo de la Navidad
es nuestra esperanza en el día de hoy.
Acepten en su corazón sin más demora
a este niño y su mensaje.
Así hallarán una nueva dirección
y volverán a su casa por otro camino.

(Keith Banks)

Unanuevadireccion_6Isaías ya lo dijo: “Este es el camino, ¡síguelo!” (Isaías 30:21).

Oración

“Dios misericordioso, en este tiempo de Adviento, damos gracia porque podamos alejar la obra de las tinieblas y ponernos la armadura de la luz. Permite que la luz de Aquel que vino y ha de venir, disipe nuestra oscuridad e ilumine nuestro camino, para que al final podamos disfrutar de la vida eterna. Amén.

(De Obra y vida, publicación de la Iglesia de Escocia.)

por Comisionado Keith Banks

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