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Una examinación espiritual para Año Nuevo

Al acercarse el fin de este año, lo natural es reflexionar en el pasado y preguntarse: ¿Qué cosas importantes ocurrieron este año? ¿En qué manera he cambiado? ¿Hubo momentos que me definieron? ¿Qué aprendí y cómo usaré eso en el futuro? Este tipo de reflexión puede ser provechosa en todos los aspectos de la vida y aun más en cuanto a la salud y el crecimiento espiritual. Una de las antiguas disciplinas que pueden ayudarle en el momento de la examinación espiritual es la oración inquisitiva. 

La estructura

San Ignacio de Loyola [1491-1556] se acredita la oración inquisitiva. En 1541, era sacerdote católico, teólogo y fundador de la Sociedad de Jesús en Francia, mejor conocida como los jesuitas. Ignacio deseaba ayudar a los seguidores a practicar esta oración para que desarrollarán un nivel más profundo de sensibilidad a la presencia del Espíritu Santo en su cotidianidad.

La oración inquisitiva examina su día en la presencia de Cristo. Mientras esta práctica se incorpora a su ritmo de vida y se establece en ella, su espíritu se percata más del movimiento del Espíritu Santo. Hay dos temas céntricos en la disciplina:

¿Cuándo sentí al Señor dirigirme hoy?
¿Cuándo le respondí a su dirección y cuándo resistí?

Cómo comenzar

Al considerar las experiencias y encuentros de las últimas 24 horas, verá que hay cuatro áreas sencillas de la oración inquisitiva: presencia, gratitud, repaso y respuesta. La belleza del ejercicio es su simplicidad, es más una guía que una receta. Si cree que alguna de las áreas es más importante en determinado día, siéntase en la libertad de dedicarle el tiempo que crea conveniente. Lo más importante es seguir la dirección del Señor, no preocuparse si completa cada paso. El propósito principal es aumentar la sensibilidad a la voz de Dios, no terminar ni completar una tarea.

Presencia

El primer paso es reconocer la presencia de Dios. Medite unos momentos en el hecho de que Dios desea estar con usted. Desglose un frase sencilla —para calmar su mente, su voluntad y sus emociones— como la que parece en Salmos 46:10:

“Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios”.

“Quédense quietos, reconozcan que yo soy…”

“Quédense quietos, reconozcan…”

“Quédense quietos…”

“Quédense…”

No precipite este paso; no se desanime si a su mente le toma tiempo aquietarse. Cada vez que su mente se distraiga, repita las palabras de Salmos 46:10. Esa es la obra fundamental realizada por el Espíritu Santo.

Gratitud

Meister Eckhart escribió: “Si la única oración que usted dice en toda su vida es ‘gracias’, es suficiente”. En las últimas 24 horas, ¿qué le hizo sentir gratitud? Medite en la bondad y en la generosidad de Dios. Puede ser beneficioso, durante este paso del ejercicio, hacer una lista de las cosas que le agradece a Dios. Use palabras simples para expresar su gratitud y testifique de la generosidad ilimitada de Dios.

Repaso

Vivimos ajetreados, por lo que considerar y aprender del pasado es un arte perdido. Completamos nuestras tareas, pero no nos dedicamos a reflexionar sobre ellas con el fin de ganar sabiduría; sin embargo, esto es vital en lo bueno, lo malo y lo terrible de nuestro día. Si meditamos de modo intencional en nuestra interacción, nuestras respuestas, nuestros sentimientos e intenciones, creceremos y nos asemejaremos más a Cristo. Lo importante de este paso es evitar que justifiquemos o racionalicemos nuestras palabras y acciones; al contrario, debemos presentarlas de manera sencilla ante Cristo.

Repase su día con objetividad. Aunque recuerde una reacción positiva o negativa de su parte, pregúntese: ¿Cómo llegué a esto? ¿Qué me dirigió a someterme al Espíritu Santo y obedecer su voz, o qué evitó que rehusara someterme a su dirección?

Es importante señalar que todos somos propensos a pecar. Satanás sabe muy bien qué tentaciones puede usar con nosotros y cuánta presión aplicar para que nos sometamos. El camino que nos lleva a rendirnos ante el pecado está muy bien transitado. Si dedicamos tiempo a considerar los pasos que nos llevan a pecar, veremos los patrones y comenzaremos a pedirle al Señor fuerzas mucho antes de que seamos tentados y, en consecuencia, tendremos la victoria. ¿Cuándo durante las últimas 24 horas cooperó más
con las acciones de Dios en su vida? Cuando se disfruta de ese gozo se aumenta el deseo de “hacerlo otra vez”.

Respuesta

Después de dedicar tiempo a la oración inquisitiva es natural que desee responder en alguna manera. Para este paso debe descansar en la revelación que ha recibido y debe esperar en Dios con el fin de conocer el próximo paso a dar sin adelantarse a Él ni quedarse atrás.

“Ahora que vivimos en el Espíritu, andemos en el Espíritu” (Gálatas 5:25).

Escrito por la Mayora Lauren Hodgson

Preguntas para la oración inquisitiva

  • ¿Por cuál momento del día estoy más agradecido? ¿Por cuál estoy menos agradecido?
  • ¿En qué momento de este día di y recibí más amor? ¿Cuándo di y recibí menos amor?
  • ¿Qué momento del día viví más a plenitud? ¿Qué momento del día fue más agotador?
  • ¿En qué momento del día me sentí más conectado con Dios, con los demás y conmigo mismo?
  • ¿En qué momento del día me sentí menos conectado con Dios, con los demás y conmigo mismo?
  • ¿En qué me percaté de mostrar los frutos del Espíritu (amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, gentileza y autocontrol?
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