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Una entrevista con el General Cox y la Comisionada

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El General André Cox y la Comisionada Silvia Cox, Presidenta Mundial de los Ministerios Femeninos, hablan sobre sus vidas discretamente; sobre su mensaje a los delegados de la Reunión del Campamento de Old Orchard Beach (OOB), y sobre sus experiencias en cuanto a temas que afectan al Ejército de Salvación y al mundo.

Sus constantes viajes  deben ser un desafío para ustedes. ¿Se cansan de recorrer el globo o, al contrario, les da eso energía?
El General: Tratamos de vivir el momento. Los vuelos suelen ser durante la noche, de modo que dormimos todo lo que podemos. Muchas veces, cuando llegamos a un lugar, nos encontramos con periodistas y todo tipo de personas. Les seguimos la corriente. Pero al final del día, vemos muchas cosas positivas. Así que, sí, este estilo de vida nos da energía.
Comisionada Sylvia Cox: Es un privilegio poder hacer lo que hacemos.

¿Cómo pasan su tiempo libre?
AC: Cuando estamos en casa, caminamos hasta la oficina.
SC: Mientras caminamos, hablamos. Es una manera en que descansamos. Otra, es hablar con nuestros hijos vía Skype todos los días.

¿Cuál es el mensaje que esperan comunicar en Old Orchard Beach (OOB)?
AC: Somos llamados a ser una comunidad de adoración y de servicio. Un ejército que permanece encerrado en sus barracas no sirve en absoluto. Un ejército que no tiene armamento, es inútil. Por ello, hay que estar equipado, activo y movilizarse. En muchos lugares, podremos sentir suficiencia, satisfacción y bienestar. Sin embargo, más allá de las puertas de cada Cuerpo hay una tremenda necesidad humana en cada comunidad. Aunque celebremos que en muchos lugares del mundo contamos con voluntarios, los que llevamos puesto el uniforme debemos estar presentes en el frente de batalla. De modo que mi mensaje es este: “Sean hacedores de la Palabra”, no sólo “oidores de la Palabra”.

En el mundo tan diverso de nuestro Ejército de Salvación, ¿cuáles son los hilos que unen su estructura espiritual?
AC:
La gente dice: “Con 127 países, parece utópico pensar que tengamos ‘Una Misión, Un Ejército, Un Mensaje’; sin embargo, ¡es verdad! Los uniformes son distintos, las personas son diferentes y los idiomas son diversos…
SC: Pero, ¡sabes que estás en una reunión del Ejército de Salvación!
AC: Cada soldado firma un pacto. Nuestro llamado nos compromete. Nuestras creencias doctrinales nos comprometen. Nuestras oraciones globales matutinas de los jueves nos comprometen. Antes del Congreso Sin Límites de 2015, tuvimos un año realizando el programa “Todo el mundo está orando” y luego con el programa “Todo el mundo está leyendo”. Esas actividades nos comprometen. Otros elementos son nuestra bandera y el banco de penitentes, que es lo más grande que Dios jamás le dio al Ejército de Salvación. No es algo mágico, es el lugar donde las personas son llamadas a comprometerse, a arrepentirse y a dar un paso más profundo con Dios. Durante una reunión que celebramos al aire libre hace poco, en Papúa Nueva Guinea, la multitud permaneció bajo una lluvia torrencial por dos horas. Cuando los oficiales los llamaron a orar, se arrodillaron sobre el barro. Momentos maravillosos como ese nos comprometen a todos como miembros del Ejército.

El cristianismo está bajo ataque en diversos frentes. En Rusia, nuevas leyes amenazan con limitar el proselitismo a las cuatro paredes de las iglesias aprobadas por el estado. En China, el gobierno destruyó 2.000 cruces cristianas. En Estados Unidos, el movimiento evangélico parece haberse redefinido como un bloque político. Dadas esas realidades, ¿cuál es el papel del Ejército y de los salvacionistas?
AC: No debemos desalentarnos, pues Dios ya ganó y tendrá la victoria final en todos esos ámbitos. A lo largo de la historia, diversos grupos de personas han intentado erradicar al cristianismo y la Biblia. Mientras más presiones sufre la Iglesia, más es impulsada a doblegarse. Pero no debemos ser pesimistas. Es cierto que hay restricciones en Rusia y en China, pero también hay oportunidades en esos países. Debemos saber aprovechar esas oportunidades. Jesús dijo que debemos trabajar mientras el día dure porque viene la noche. Así que, manténganse vigilantes y hablen cuando nuestros derechos se vean infringidos. No crean que sus libertades son de balde. La erosión de la libertad religiosa es el extremo delgado de la cuña que presiona a las otras libertades hasta hacerlas desaparecer. Como individuos, podemos marcar una diferencia. Queremos arreglar al mundo, pero los problemas del mismo comienzan en las comunidades locales. A menudo la gente que vive en esas comunidades es discriminada, desposeída y marginada. Los problemas surgen a partir de ese tipo de situaciones. No podemos resolver los asuntos de escala mayor, pero sí ejercer una diferencia en los lugares específicos donde estemos.

¿Qué efecto ha tenido el “Brexit” en el ambiente del Ejército?
AC: Hasta ahora, el Brexit ha tenido un enorme impacto sobre el mercado financiero, el cual se basa en pura especulación. El mercado se recuperó bastante rápido, aunque seguimos navegando en aguas desconocidas. Al recurrir el Reino Unido al Artículo 50 o Brexit, se inicia el proceso de salida, entonces podremos ver el efecto que tendrá sobre la economía mundial, incluido el Ejército de Salvación. Mi mayor preocupación con el Brexit son aquellos políticos que apelan al temor de las personas descontentas. Usan una retórica peligrosa. El lenguaje de odio que oyes en los Estados Unidos, también lo oímos en el Reino Unido y en otras partes de Europa. A través de la historia, cuando esas voces suenan más fuerte y los crímenes inspirados por el odio aumentan, se convierten en precursores de conflictos armados. El Brexit no va a resolver el problema de la inmigración que vive el Reino Unido. Tampoco lo va a resolver un plan de extrema derecha. Cualquier radicalismo es mala noticia para los derechos humanos. De modo que debemos orar para que prevalezca la sensatez y la política mundial recupere su equilibrio.

Hace poco Estados Unidos ha experimentado tensiones en relación con la justicia y la igualdad. Esas tensiones rasgan la estructura de la nación. ¿Cuál debe ser la respuesta del Ejército?
AC: El Ejército tiene que ser una voz fuerte. Jesús dijo: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios”. Debemos ser pacificadores. Si alguna vez se necesitó al Ejército como ocurrió en Londres en 1865, es hoy. Tenemos que ser agentes de cambio y transformación. Pero ello requiere que estemos en paz con nosotros mismos y con Dios. La situación que enfrentamos en Estados Unidos es muy preocupante. Por desdicha, no es el único lugar en el mundo donde están sucediendo esas cosas. De modo que la participación del Ejército en temas de justicia social es necesaria ahora más que nunca.

¿Hemos avanzado en la lucha contra el tráfico sexual? ¿Han sido de ayuda las coaliciones interconfesionales?
SC: Nos gustaría ver que este esfuerzo sea cada vez más a escala internacional. En la actualidad, oímos hablar de iniciativas territoriales. En Estados Unidos, escuchamos a la gente decir que lo estamos haciendo bien. Mucha de nuestra gente está colaborando activamente en esta materia en Sudáfrica, el Reino Unido y en otros países de Europa.
AC: Hemos establecido buenas conexiones en los territorios en los que hemos trabajado con otros organismos y con otros gobiernos. Pero el tráfico humano está cruzando fronteras. Debemos sacar aun más provecho de nuestras redes de contactos internacionales.
SC: Estamos despertando conciencia sobre este problema en muchos lugares…
AC: … como en las Naciones Unidas y con diversos gobiernos. Pero podríamos hacer más como equipo internacional.

Es probable que ustedes hayan recibido más retroalimentación que nadie en todo lo que tiene que ver con el Ejército. ¿Qué expresiones alentadoras han escuchado?
AC: La reputación del Ejército en cada uno de los países es estelar. Es algo por lo que debemos estar agradecidos más que orgullosos. Sin embargo, necesitamos cuidarla a toda costa puesto que puede verse destruida en un momento. Antes de venir a Old Orchard Beach, nos reunimos con la vicepresidenta de Argentina. Discutimos algunos de los cambios políticos que ellos enfrentan. La vicepresidenta dijo: “Necesitamos y apreciamos al Ejército de Salvación. Estamos al tanto de la obra que ustedes realizan”. Recibimos con humildad ese tipo de respuesta. En muchos lugares, la gente está diciendo: “Queremos que sean lo que son”. De modo que no debemos sentir miedo de salir al mundo. William Booth conoció a todo tipo de personas, incluso a los de la realeza. La gente está diciendo: “Necesitamos que lleven su obra por doquier”.
SC: La gente nos da las gracias por lo que estamos haciendo ahora igual que hace 100 años.
AC: El futuro que tenemos frente es mejor que el pasado que dejamos atrás. Tenemos que salir al encuentro de la gente que nos necesita y aprovechar al máximo la oportunidad.

por Warren L. Maye

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