SAconnects en Españolthe General's Christmas message

Un Pueblo de Paz

El 2020 ha sido un año único, interesante y desafiante. Hemos vivido una pandemia mundial, cuyas consecuencias siguen afectando a nuestras vidas.  Hemos sido testigos de lo mejor de la humanidad cuando las comunidades se han unido y ayudado a cuidar a los vulnerables y a los que necesitan protección.  Hemos visto lo peor de la humanidad cuando el racismo costó vidas y provocó violentas protestas de manifestantes de diferentes puntos de vista.  Todo esto se ha combinado tanto para reanimarnos y agotarnos a lo largo de este año.

Es en este nuestro mundo de vidas desordenadas, complejas, siempre cambiantes, inciertas y desconcertantes que Jesús viene como el Príncipe de Paz.  Jesús estaba familiarizado con los prejuicios, los regímenes políticos opresivos, la religión institucionalizada y el sufrimiento.  Así que, aunque Jesús el hombre vivió hace 2000 años, sus palabras todavía tienen relevancia porque Él, como Dios el Hijo, tiene una perspectiva eterna.

Entonces, ¿qué nos enseñó Jesús sobre la paz?  Jesús dijo en el sermón del monte cuando comenzó su ministerio de enseñanza, “Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios”. (Mateo 5:9).  Luego, al preparar a sus discípulos para su partida y prometerles enviar al Espíritu Santo, Jesús dice: “La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo” (Juan 14:27).

Este es el mismo Jesús que habló al viento y a las olas, diciendo ” ¡Silencio! ¡Cálmense!” (Marcos 4:39).   A la mujer que ungió sus pies en la casa de Simón, Jesús le dijo: “Tu fe te ha salvado; ve en paz” (Lucas 7:50).  Después de explicar muchas cosas a sus discípulos, Jesús dijo: “Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

La paz caracteriza la existencia terrenal de Jesús.  Al anunciar su nacimiento, los ángeles declararon

“Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad”. (Lucas 2:14) Cuando Jesús se apareció a sus seguidores después de su resurrección repetiría “¡La paz sea con ustedes!”. (Juan 20:21).

Si Jesús estaba tan decidido a compartir la paz de Dios con los demás, nosotros debemos hacer lo mismo.  Pero, no podemos compartir con otros lo que no tenemos primero para nosotros.  Por consiguiente, tenemos que asegurarnos de que estamos viviendo una relación con Dios y recibir su paz que está más allá de nuestro entendimiento, el cual mantiene nuestros corazones y mentes seguros en Cristo Jesús (Filipenses 4:7).  Es desde esta posición de paz, de mantener nuestro enfoque en Dios (Isaías 26:3) que somos capaces de experimentar la paz de Dios durante las tormentas de la vida, y compartir esa paz con otras personas.  Somos llamados hijos de Dios cuando somos pacificadores y portadores de paz porque compartimos la esencia y la naturaleza de Dios con los demás.

Así que, en esta temporada de Adviento y más allá, seamos gente de paz.  Que nuestra presencia traiga paz a las habitaciones, situaciones y vidas porque el Espíritu Santo habita en nosotros.  Que nuestras palabras sean palabras de paz porque compartimos las palabras de Dios.  Dondequiera que estén y en cualquier situación en la que se encuentren, puedan experimentar la paz de Dios hoy.

Brian Peddle, General


CLICK HERE TO READ THIS ARTICLE IN ENGLISH.

Previous post

Nostalgia - Devotional Series

Next post

Lieutenants Kelly and Tylar Melfi: The Army and us