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Un país de inmigrantes

Estados Unidos sigue siendo descrito como “un país de inmigrantes”, especialmente en los tiempos que corren, cuando la inmigración se ha convertido en un asunto tan dolorosamente sensible. El objetivo tradicional ha sido el de asimilarse a una cultura homogénea. En la actualidad, esto ya no es tanto así, pues los grupos inmigrantes y étnicos tienden a mantenerse biculturales y bilingües por un mayor período de tiempo que en el pasado. Pero muchos grupos étnicos tienen representación y ministerios biculturales al interior del Ejército de Salvación, y los hispanos  están entre ellos. En efecto, la sesión de los Discípulos de la Cruz se vio bendecida a comienzos de este verano con una marcada representación de Oficiales comisionados de ascendencia hispana.

“Los Oficiales hispanos aportan un tremendo entusiasmo y compromiso a la obra del Señor”, comentó Joy Emmons, directora asociada de los Ministerios Hispanos del Territorio Este. “Son en su mayoría bilingües, de modo que están especialmente calificados para abordar con eficacia muchas de las situaciones que se dan en nuestros Cuerpos. A menudo llegan con especialidades en educación o en justicia criminal”. Pues bien, Emmons acertó en este punto con asombrosa precisión, en lo que respecta a la sesión de este año, y también a la del año pasado. Emmons también acertó con respecto a otra cosa. “Los desafíos que les he escuchado expresar a los oficiales tienen que ver con el hecho de que trabajan en dos culturas. Esto requiere de una energía extra que no suele ser entendida por quienes trabajan en una sola cultura. Es algo que quizás sólo entienden quienes la viven a diario”.

Giovanni Romero es uno de aquellos que sí pueden entender esta realidad. Este flamante teniente, cuyo primer idioma es el español, ha estado trabajando en dos culturas a lo largo de gran parte de su vida, y puede ver dónde se encuentran algunas de las dificultades. “Me preocupa la transición a un Cuerpo anglo, no quiero que mi acento hispano sea una distracción para los angloparlantes”, expresó Romero, que llegó a Estados Unidos proveniente de Honduras. “El mensaje del Evangelio es tan importante que no quiero que surja ninguna distracción; no quiero que mi idioma ni mi acento sean un impedimento cuando las personas me escuchen”.

Resulta que Romero tiene un conocimiento muy agudo del poder de las distracciones. Y su aprecio por la intensa concentración que se necesita para superarlas es igualmente agudo. Se trata de un hombre que trabajó de intérprete en la corte criminal para el sistema judicial del Estado de Nueva York durante 14 años, y las  cortes criminales son de suyo y por definición lugares  notoriamente caóticos y turbulentos. De alguna manera, Romero logró desempeñarse con éxito.

“Recuerdo que al principio me resultaba difícil enfocarme en lo que las personas decían pues la cantidad de distracciones que había en la sala era abrumadora. Me decían una y otra vez que debía abstraerme de las distracciones y enfocarme únicamente en lo que se estaba diciendo”. Romero aprendió a ignorar todo el ruido circundante y a enfocarse en la tarea de traducir. Esta habilidad le resultaría muy útil en el Colegio para Entrenamiento de Oficiales, y también ahora que inicia su ministerio. “Las distracciones surgen en todos los ambientes. Lo que importa es buscar la manera de ignorarlas. ¿Vamos a escuchar el ruido que hace una señora al abrir su cartera en medio del servicio o vamos a enfocarnos en el mensaje de salvación?”

Eso no es todo. Romero sabe que incluso algunas de las formas de los ministerios del Ejército de Salvación pueden llegar a ser una distracción cuando la gente se enfoca en la manera en que se les comunica el mensaje antes que en el mensaje mismo. “Muchas personas miran al Ejército de Salvación desde fuera. Se fijan en el uniforme. Y ven al Ejército de Salvación más como una organización que como una iglesia”. Puesto que él no se crió en el Ejército de Salvación, Romero dice que entiende cómo alguien que se acerca al Ejército puede sentirse confundido, pues eso es justamente lo que le sucedió a él. “Al principio, el uniforme me incomodaba. Me encontré con personas que estaban vestidas de uniforme, y eso me hizo vacilar durante un tiempo”.

Y luego ha habido algunas distracciones importantes que Romero ha debido enfrentar como cadete en su camino hacia el oficialato: él y su esposa, María Marta, son padres de cinco bendiciones. “Mientras asistía al Colegio para Entrenamiento, había muchas distracciones que nacían del diario vivir con una familia de cinco hijos. Tener a mi esposa a mi lado es una gran bendición, pero también puede ser una distracción”.

A medida que los Romero comienzan su ministerio como ministros del Cuerpo de Union City en Nueva Jersey, Giovanni Romero reflexiona sobre algunos de los conocimientos que ha adquirido fruto de un gran esfuerzo y de haber enfrentado grandes dificultades. “Tú te puedes sentar, prestar atención y aprender, incluso en medio de un mundo ruidoso, cuando pones todo en la balanza y te preguntas: ‘¿Qué es de verdad importante y cuáles debieran ser mis prioridades’? Me doy cuenta de que mi mayor prioridad es prestar atención a lo que Dios me está diciendo”.

En el comisionamiento celebrado en junio, un hombre que se encontraba presente observó la ceremonia con una mirada muy especial. El año pasado, él mismo había estado donde estos hombres y mujeres recién comisionados se encontraban ahora, y recordaba su experiencia. Ese hombre es el Teniente Dabiel Valdés, que inicia su segundo año como cooficial del Cuerpo de Easton, en Pensilvania, junto con su esposa, la Tenienta Luz Cristina, que había ejercido como maestra de educación primaria en el área de Filadelfia. Al recordar las emociones de su propio comisionamiento como miembro de los Proclamadores de la Resurrección, Valdés se identificó con estos graduados de la sesión de los Discípulos de la Cruz. “No es tarea fácil ser un ‘discípulo de la cruz’. Pero todos somos llamados a serlo. Y ellos hoy día me lo recordaron”.

Habiendo completado un año en su nombramiento, Valdés, que nació en Puerto Rico y tiene experiencia en trabajo social, parece un modelo de todas aquellas cosas que Emmons mencionaba en relación con los oficiales hispanos. Y él sin duda vive a diario muchas de las cosas que le preocupan a Romero. “Por el hecho de ser un oficial hispano que habla inglés como segunda lengua en un ministerio compuesto en su mayoría por angloparlantes, puedo ejercer el ministerio tanto en inglés como en español. Pero cada una de las personas que conforman nuestro Cuerpo proviene de una cultura diferente, tienen diversas tradiciones, distintas maneras de adorar y diferentes maneras de servir al Señor.  Ha sido un gran desafío poder ejercer el ministerio en esta área”.

por David S. Ortiz

 

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