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un ministerio de caridad por mar y tierra

DeliveringMercy_JoensensJonhard y Debbie Joensen hablan acerca de sus 12 años con Mercy Ships, una entidad caritativa internacional que patrocina el barco-hospital civil más grande del mundo. Hoy, ambos sirven como soldados “desplegados en tierra” en el Cuerpo de Old Orchard Beach (OOB), en el estado de Maine.

Los Joensen siguen maravillados por las muchedumbres que iban y siguen yendo a los Mercy Ships para que se les evalúe su condición médica, algo que se les ofrece completamente gratis. Muchas de esas personas viven en una pobreza inimaginable, esperando un milagro.

Debbie afirma que solía orar y luego recorrer la fila de personas buscando niños que no tenían ninguna esperanza de hallar cuidado médico especializado en su país.

“El hecho de ser la persona que ayude a un niño y lo acompañe en el proceso de ser examinado para luego dejarlo en manos de un doctor de Mercy Ships, cambia tu manera de ver la vida”, explica Debbie. “Ves a un niño transformado, recibir el cuidado médico que necesita, escuchar el nombre de Jesús y aprender acerca de Su amor”.

Mercy Ships, liderado por la nave Africa Mercy, su barco insignia, atraca a lo largo de la costa de África para realizar cirugías y brindar atención médica. El barco y sus 450 voluntarios, que viven a bordo,
permanecen muchas veces hasta nueve meses en un solo puerto.

Todos a bordo

Jonhard se encontraba en Noruega, asistiendo al programa de entrenamiento en discipulado de Juventud con una visión cuando escuchó acerca de Mercy Ships. El tema del programa de entrenamiento era “Conocer a Dios y darlo a conocer”. Cuando Jonhard se enteró de que
un amigo iba a servir en Mercy Ships, quiso abordarlo.

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Vanya tenía una deformidad de las piernasconocida como “Windswept”. Los cirujanos ortopedas voluntarios en el ministerio “Mercy Ships” enderezaron sus piernas. Ahora puede asistir al colegio sin ser ridiculizada.

“Me pareció que esa era la manera en que podría dar a conocer a Dios”, recuerda. “Así que me uní a Mercy Ships”.

Debbie, que se crió en la región central del estado de Maine, dice que Mercy Ships “me encontró a mí, no al revés”. Mientras asistía a la universidad en el estado de la Florida la invitaron a Mercy Ship. El barco se preparaba para realizar un trabajo de campo en Haití y ella no lo pensó dos veces; decidió sumarse como voluntaria. “Subí al barco y nunca me bajé”, cuenta.

Luego de conocerse a bordo de una nave de Mercy Ships en1988, la pareja terminó casándose tres años después, tras lo cual ambos dejaron Mercy Ships. Jonhard completó sus estudios de navegación, y luego la pareja regresó a Mercy Ships, donde sirvieron desde 1998 hasta 2008. Esta vez, llevaron a sus hijos a bordo: Steffan tenía 4 y Rebekka sólo 1 año de edad.

“Nuestra hija dio sus primeros pasos en el barco”, dice Debbie.

Los Joensen han prestado servicio en Mercy Ships en Europa, a lo largo de la costa occidental de África y también en el Caribe.

El encuentro con el Ejército

Al poco tiempo de llegar a Old Orchard Beach, la pareja empezó a buscar una iglesia a la cual asistir. Un día, Jonhard vio la cúpula de una iglesia cercana a su casa. Pertenecía al tabernáculo del Cuerpo de Old Orchard Beach del Ejército de Salvación. Cuando Jonhard y Debbie visitaron el Cuerpo, se toparon con un grupo de personas reunidas en la esquina. Se acercaron y conversaron con ellas. Al poco tiempo, aprendieron a amar a la iglesia y a su gente.

“Nunca se nos ocurrió buscar otra iglesia”, dice.

Los hijos de la pareja: Steffan, que ahora tiene 21, y Rebekka, de 17 años, han asistido y trabajado en el Campamento del Ejército en Sebago. También han participado en los programas juveniles del Cuerpo. Debbie dirige una sesión de estudio bíblico y, junto con Jonhard, ambos ayudan como voluntarios en los lugares asignados para ministrar al aire libre (lo que llaman Pavilion Ministries).

Los Joensen dicen que ven en el Ejército de Salvación un corazón sensible a las necesidades de los pobres y los afligidos; y que les encanta ayudar en el Cuerpo, sobre todo en el Día de Acción de Gracias y en Navidad.

“Esa es la razón por la que nos sentimos atraídos al Ejército de Salvación”, señala Debbie. “El Ejército no es algo que haya formado parte de nuestra vida en el pasado, pero cuando llegamos y empezamos a trabajar aquí, y pudimos hacernos una idea real de su ministerio social, nos sentimos identificados de inmediato.

”Es una gran oportunidad para entrar en contacto con las misiones. Me encanta el hecho de haber participado en Mercy Ships y en el Ejército de Salvación. Pienso que hay innumerables oportunidades para que los jóvenes puedan viajar a un país en vías de desarrollo y vivir la experiencia por sí mismos”.

Ver con nuevos ojos

“Me agrada ver personas que aprovechan la oportunidad para ayudar a un país en vías de desarrollo”, dijo Jonhard. “Es algo que todos debieran hacer. Uno vuelve transformado como persona”.

En el ministerio "Mercy Ships", en Madagascar, le removieron a Sambany un tumor facial de 16.5 libras.

En el ministerio “Mercy Ships”, en Madagascar, le removieron a Sambany un tumor facial de 16.5 libras.

Ese es ciertamente el caso de todos los otros miembros de la familia Joensen. Steffan acaba de incorporarse a Juventud con una misión a tiempo completo; Rebekka ha mencionado la posibilidad de regresar a África una vez que termine sus estudios.

“Nunca volveré a ser el mismo”, dice Jonhard. “Te das cuenta de que existe la necesidad y de que es enorme. Ves personas que sufren a tu alrededor. Algo que he podido aprender es que lo mejor que uno puede hacer es ayudar a una persona a la vez y no dejarse abrumar por la multitud que tanta ayuda necesita”.

Debbie concordó con que la experiencia vivida en Mercy Ships transformó su vida y le permitió ver la realidad desde otra perspectiva.

“Al igual que Jonhard, tampoco volveré a ser la misma”, apunta Debbie. “No puede ser de otro modo. No entiendo cómo alguien pueda ir desde el mundo occidental a un lugar donde la pobreza es algo que la gente vive día a día… y regresar de ahí sin sentirse sobrecogido por el deseo de ayudar y la pasión de servir”.

Corazones agradecidos

“Hay personas por allá con muchísima más necesidad que uno y que son agradecidos, es lo menos que podemos hacer. Pero ir a ayudarlos es mejor. Uno vive cada día diciendo: ‘Gracias, Jesús’. Ruego que nunca veamos necesidades tan extremas aquí en los Estados Unidos. Debemos mostrarnos agradecidos en todo momento”.

Cuando se les preguntó si se ven regresando a los mares a bordo de Mercy Ships, la pareja no vaciló en responder.

“Absolutamente”, contesta Debbie. “Iría mañana mismo”.

“Lo mismo yo”, agrega Jonhard.

por Robert Mitchell

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