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Un invierno fuerte

LotzBrenda“Él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados” (Colosenses 1:13–14).

Este invierno fue muy duro para  la costa este de Estados Unidos. Miles de hogares han estado sin electricidad por días debido al hielo y los árboles caídos. Con el sol poniéndose a las 4.30 p.m. y saliendo pasadas las 7 a.m., la noche resulta muy larga y oscura. Así como sucede con muchas otras bendiciones que tomamos por sentado, no nos damos cuenta de cuánto necesitamos la luz, hasta que nos falta. ¡No hay mucho que se pueda hacer en completa oscuridad!

Sumado a esta difícil situación está el hecho de que sin electricidad que alimente las bombas de agua, ¡muchas casas castigadas por las tormentas invernales han quedado sin suministro del líquido! Luz y agua: dos de las necesidades básicas más importantes de la humanidad hoy en día.

Jesús nos enseñó que no sólo es la Luz del mundo, sino que también nos manda salir al mundo y hacer que nuestras luces brillen. En el mundo de hoy en día, donde está probado que “el hombre prefiere la oscuridad a la luz”, nuestras vidas deberían ser vividas como faros brillando en la oscuridad, guiando a otros a la fuente de toda luz.

Jesús también dijo: “El que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna” (Juan 4:14). Aquellos que  no tuvieron suministro de agua durante las tormentas, tuvieron que buscar agua por otra parte en cualquier tipo de recipiente y llevarlo a la casa, o tuvieron que comprar agua embotellada en un negocio. Sin agua no podemos cocinar, bañarnos o limpiar. (Otra más de esas “pequeñas bendiciones” que no tomamos en cuenta.) ¿No sería lindo tener nuestra propia fuente de vida eterna a nuestro alcance?

¡Tenemos mucho más que ofrecer a nuestros vecinos y amigos que simple luz y agua “terrenales”! Tenemos la única Luz verdadera y una conexión con el Agua de vida que nos introducirá en la vida eterna.

Al momento en que esta revista llegue a sus manos, la época de Pascua estará llegando. ¡Qué hermoso tiempo para contar nuestras bendiciones y agradecer a Jesús por el regalo más hermoso que pudo darnos: Su propia vida!

“Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:1–3).

 por Brenda Lotz

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