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Un cambio de corazón

Dover, New Jersey

Juan y Gloria son un matrimonio felizmente unido con dos hijos y han estado congregándose en el Ejército de Salvación en Dover, Nueva Jersey, desde hace tiempo. Gloria ha sido siempre fiel a Dios, asiste con regularidad a las reuniones dominicales y participa en la iglesia como un Soldado recientemente enrolado (agosto de 2013). El hijo mayor asiste a los Cadetes Locales y junto a su hermana participan del club de niños. Todo parecía ir bien en sus vidas, excepto por Juan, que era muy reticente a participar en la iglesia; parecía permanecer muy al margen de las cosas, hasta diría de la vida misma. Él dice que vivía sin pensar ni preocuparse por nada, eso lo hacía sentirse invencible: nada le impediría llevar esa vida. Lo que él no sabía era que la vida puede cambiar en un segundo.

El 21 de septiembre, 2013, los niños fueron invitados a participar en el rally de Jóvenes Soldados en el Campamento Tecumseh. Usualmente, Juan y Gloria dudaban mucho en dejar que sus hijos participasen de ese tipo de eventos, ya que temían que algo malo les pudiera pasar mientras se encontraban lejos de la casa, y por eso preferían tenerlos cerca. Pero ese día fue diferente; rápidamente dijeron sí y los chicos salieron para el campamento. Aprovechando que los pequeños no estaban en casa, decidieron hacer algunas cosas. Aquel día Juan y Gloria tuvieron un horrible accidente automovilístico, un auto los impactó y terminaron en el hospital. Gloria sólo podía pensar en los niños, no quería que se preocuparan o que quedaran solos, así que llamó a los Capitanes Andrade para que se encargaran de los niños, ya que no sabía qué iba a pasar con ella y con su esposo. Juan se encontraba muy mal herido, tenía 3 vértebras espinales rotas, 2 costillas fracturadas y muchos cortes y rasguños. Por otro lado, Gloria sufría un latigazo cervical y muchos dolores en el pecho, resultado del impacto del cinturón de seguridad. Sin embargo, para ella eso no era nada, ya que sabía que las cosas hubieran podido ser mucho peor, y agradecía a Dios por todo.

“Juan dice que vivía sin pensar ni preocuparse por nada, hasta aquel día cuando él y Gloria tuvieron un horrible accidente automovilístico.”

Ese fue un punto de inflexión en sus vidas, Juan lo describe como “un despertar”, porque gracias a eso aprendió a valorar su vida, a sus hijos y a su esposa. Él ahora puede ver la mano de Dios trabajando en sus vidas y firmemente cree que fue Dios quien le salvó la vida. Él tomó ese accidente como una prueba para hacerle entender que Dios siempre está con él, aun cuando seamos “ovejas negras”. Juan ha tomado esta segunda oportunidad y planea hacer las cosas bien, confiando en Dios y permaneciendo fiel a Él. Cuando Gloria habla del accidente, dice que Dios obra de una manera perfecta, porque los niños no se encontraban aquel día en el auto, y están hoy con vida. Ella no cree que el accidente haya sido una prueba, piensa que las cosas suceden en la vida. Sin embargo, cuando confiamos en Dios sabemos que estará con nosotros en los buenos momentos y que nos ayudará a transitar por los malos también.

Aunque la nueva perspectiva de Juan —de alguna manera— ha cambiado de forma dramática su existencia, la vida continúa y ahora enfrentan nuevos desafíos. Juan ya no tiene trabajo; tiene por delante un largo proceso de recuperación y necesita ir a terapia para que su cuerpo sane de manera apropiada. Gloria también está yendo a terapia y está trabajando para ayudar a mantener a su familia. La Iglesia y los Capitanes Andrade les han dado todo su apoyo, visitándolos y orando por ellos. Aun con estos nuevos desafíos, ellos permanecen fieles al Señor. Ahora Juan acompaña a su familia a las reuniones dominicales y poco a poco se está integrando en la iglesia. No están preocupados por el futuro, han puesto todas las cosas en las manos poderosas de Dios y saben que Él es el único que proveerá para sus necesidades. Los niños ahora ven a su padre como alguien amoroso y que se preocupa por ellos, y le piden a su mamá que los acompañe en oración cada noche intercediendo por la salud de él. Juan ahora confía que su Padre celestial es quien lo dirige y le ha dado una segunda oportunidad para hacer las cosas bien.

Fabi Soto es Soldado y recepcionista del Cuerpo de Dover.

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