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Todavía sentimos el Fuego

Fuego: “Una experiencia catalizadora para adultos jóvenes”

se presentó el pasado mes de octubre en el Slippery Rock Resort en Lake Harmony, Pensilvania. Ofrecido como tres días de adoración, enseñanza, empoderamiento y compañerismo, dejó un fuego espiritual en el corazón de muchas de las personas que participaron.

Dustin Fitch, cadete de primer año del Colegio de Entrenamiento para Oficiales, dijo: “Dios me ha estado hablando. Veo venir un avivamiento al Ejército de Salvación. Veo un grupo de jóvenes que se levantan para convertirse en lo que el Ejército ideó cuando se fundó.

fuego_ins2“Este nuevo grupo en el Colegio de Entrenamiento para Oficiales incluye personas que arden en fuego por Jesús. El Espíritu Santo se mueve rampante por todo el recinto. Es hermoso ver eso.

“Esto [Fuego] nos mantendrá alimentados, nos ayudará a nutrirnos y nos permitirá darles a conocer a otras personas lo que sabemos y lo que amamos”.

Fitch se crió en Appalachia, al oeste de Kentucky. Asistió a la Universidad de Pikeville antes de que Dios dirigiera sus pasos al Campamento SWONEKY, donde enseñó tiro al arco.

Una vez que se incorporó al Ejército de Salvación, Fitch aprovechó la oportunidad para conectarse con el Equipo de Misión Urbana del Cuerpo West Side de Cincinnati, Ohio.

Fitch reconoce que era un joven campesino y que en la ciudad estaba desconcertado, pero se dijo a sí mismo: “Planta semillas, planta semillas, planta semillas. Puede que no veas la cosecha, pero todavía es posible que surja”.

“Eso era diferente”, comentó Fitch sobre su asignación al ministerio urbano. “Me acostaba por la noche mientras se oían los disparos y las peleas afuera. Vivíamos al cruzar de la calle donde se reunía una pandilla de motociclistas. Aquello era asombroso. Eran personas hermosas que simplemente no tenían conciencia de su valor y no conocían a Jesús. Tuve la oportunidad de ministrar a algunos de esos jóvenes”.

Fuego Generacional

En 2012, Dave Webb, un candidato a oficial que ahora vive en Salem, Massachusetts, se convirtió en soldado adulto en Portsmouth, Ohio. Él ha ejercido varios trabajos en el Ejército de Salvación en el Campamento SWONEKY, en Portland, Maine y en Salem.

Antes de conocer al Ejército, Webb asistía a una iglesia carismática.

“Al llegar al Ejército de Salvación, pude leer mucho acerca de su historia. Y pensé: ‘Eso es algo que puedo suscribir. Medité en William Booth, en Elijah Cadman y en Joe el Turco. Me dije: ‘Si esto es de lo que se trata el Ejército, quiero formar parte de él’.

fuego_ins1“La idea tras el lema del Ejército —sangre y fuego— caló muy profundo en mi corazón. Desde que me convertí en soldado, he visto al Ejército desde la perspectiva de alguien que viene de afuera. Tras haber formado parte de otras iglesias, reflexioné: ‘¿Dónde está este fuego del que tanto hablamos? Solemos hablar de los pioneros y del fuego que sentían, pero ¿dónde está ese fuego hoy? ¿Hay alguien que se destaque de esa manera entre nosotros? ¿Hay soldados que estén dispuestos a hacer de todo en nombre de ese fuego, incluso arriesgarse a ser recluidos en la cárcel?’

“Me parecía que sólo hablábamos del Espíritu Santo, pero ¿dónde estaban las hechos?”

Fue entonces que Webb escuchó a la Coronela Janet Munn, rectora del Colegio de Entrenamiento para Oficiales, en el Seminario de Candidatos el año pasado.

“Ella expuso un mensaje lleno del Espíritu Santo para nosotros. Y pensé: ‘Al fin lo estoy escuchando, lo estoy sintiendo, lo estoy palpando’. El Espíritu en mi interior reconocía la presencia del Espíritu en otra persona. Hay un fuego real y verdadero en este Ejército. Algo extraordinario está ocurriendo y Dios está detrás de ello.

“Cuando venía al evento Fuego, pude oír que el Espíritu Santo decía: ‘Quiero hacer algo asombroso aquí y quiero usar a estas personas para ello. He traído a esta gente aquí por una razón’”.

Webb dijo que había pensado relajarse, leer y estudiar ese fin de semana, pero mientras más oraba más se sentía impulsado a asistir a Fuego.

“Lo que he podido apreciar de este fin de semana es que el Espíritu Santo está definitivamente vivo en el Ejército de Salvación y que está obrando en la gente. Este es el momento. Creo firmemente que esta es la generación. El mundo clama porque se manifiesten los hijos e hijas de Dios. Nosotros, el Ejército, somos esas personas.

“Me satisface observar al Ejército y ver que los líderes se reúnen para decir: ‘Aquí hay fuego y queremos más. Queremos ser guiados por el Espíritu Santo y cambiar al mundo’. Es estremecedor, pero al mismo tiempo reconfortante. La gente va a vivir para siempre gracias a lo que estamos haciendo”.

Un fuego santo

Sarai Olmedo, que enseña danza en el Cuerpo New Brunswick de New Jersey, ha sido cristiana desde 2010 y soldado adulta desde 2011.

“Sentí la presencia de Dios en Fuego, en el servicio de adoración y también en la Palabra. He aprendido muchísimo. Esto ha sido una gran bendición para mí”.

Olmedo afirmó que espera llevar lo que ha aprendido aquí a los jóvenes de su Cuerpo.

“Quiero aprender más acerca de Dios. Esta es una nueva experiencia, aprender junto con otros jóvenes. Puedo llevar mucha de la información recabada aquí y mejorar mi vida como cristiana. Quiero contar mi testimonio en mi Cuerpo y enseñarles a los jóvenes a tener una vida de santidad. Quiero que tengan el fuego del Espíritu en sus corazones”.

Fuego apasionado

Sheri Mather, una asistente del programa de la juventud de la División del Empire State que asiste al Tabernáculo de Onondaga, New York, comentó: “Ha sido alentador ver a tantos adultos jóvenes de nuestro territorio en un mismo espacio buscando a Dios.

“Las sesiones se enfocaron en encender los corazones con fuego. Ha sido emocionante volver a encender nuestra pasión y servir a Cristo.

“Vi mucha energía durante las reuniones y las sesiones de adoración. La gente estaba entusiasmada. Es maravilloso ver eso en nuestros adultos jóvenes”.

por Robert Mitchell

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