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Tócalo fuerte. ¡Fortissimo!

En 2007, los Mayores Richard y Linda López, a la sazón oficiales directivos en el Cuerpo de San Juan del Ejército de Salvación, en Puerto Rico, vieron la necesidad de un programa de educación musical en la comunidad. Fue así como iniciaron un programa que llamaron Fortissimo, palabra italiana que significa tocar una nota lo más fuerte posible.

"Me gusta tocar corno barítono por el distinguido sonido que lo caracteriza. Está entre las notas altas y las notas bajas. Cuando toco para Dios, tengo la sensación de que mi ángel guardián está a mi lado."

“Me gusta tocar corno barítono por el distinguido sonido que lo caracteriza. Está entre las notas altas y las notas bajas. Cuando toco para Dios, tengo la sensación de que mi ángel guardián está a mi lado.”

Casi 200 estudiantes en 10 de los 13 Cuerpos de Puerto Rico, estudian esos cursos. Fortissimo comenzó con la enseñanza de instrumentos de bronce y percusión, ahora enseñan guitarra eléctrica, bajo, vocalización e instrumentos electrónicos. Algunos Cuerpos también ofrecen lecciones de danza, drama y arte. Es muy común ver a un estudiante de Fortissimo tocar en la banda de adoración el domingo, correr tras bambalinas, cambiarse de ropa para actuar en la obra teatral del siguiente acto y luego volver a cambiarse para tocar en la banda en el número musical con que concluye el evento.

Mabel y Richard

“Conectamos el nombre Fortissimo con todo lo que hacemos, dando lo mejor de nosotros al Señor”, dice el Soldado Richard D. López, hijo mayor de los Mayores López, y director divisional de música de la División de Puerto Rico y las Islas Vírgenes. Además, es maestro y director de banda del Programa de Música Fortissimo en San Juan. Junto a su esposa, la Soldada Mabel López, directora divisional de artes para el Cuerpo de San Juan, llevan la educación musical y artística a las familias.

“Mabel y yo estamos encargados de difundir Fortissimo por toda la isla. Somos profesores de música en todas partes, a excepción de los Cuerpos de Guayama y Fajardo. Un día estamos en Bayamón y el siguiente estamos en Ponce”.

Los largos días de trabajo podrían ser una carga demasiado pesada para muchos, pero Richard y Mabel aceptaron la responsabilidad y la ven como una oportunidad de compartir lo que les gusta.

“Dios quiere que estemos aquí. Fortissimo es algo mucho más grande que nosotros”, comenta Mabel.

Evangelización comunal

Fortissimo cuenta con un personal de coordinadores que administran este programa musical en toda la isla. Eso les da el tiempo a los maestros para enfocarse exclusivamente en los niños. Los oficiales directivos tienen a su vez la libertad de departir con los padres. Al principio, estos se mostraban reacios a entrar en contacto con el Ejército de Salvación. Pero cuando las audiencias que asistían a las presentaciones de Fortissimo empezaron a crecer, su confianza en el Ejército se vio fortalecida.

"Leisha es una de los cuatro estudiantes del programa Fortissimo que hace poco fueron admitidos en la Escuela de Música de Puerto Rico. Es una joven pequeñita que tiene una sonrisa contagiosa, pero la música que crea sorprende a todos." —Richard López

“Leisha es una de los cuatro estudiantes del programa Fortissimo que hace poco fueron admitidos en la Escuela de Música de Puerto Rico. Es una joven pequeñita que tiene una sonrisa contagiosa, pero la música que crea sorprende a todos.”
—Richard López

“A pesar de que el programa es bastante nuevo, hemos visto cómo Fortissimo ha llegado a convertirse en la herramienta más eficaz para acercar a la comunidad a nuestros Cuerpo”, explica Richard D. López. “Muchos de nuestros estudiantes llegan sin saber nada del Ejército, hasta que al fin preguntan qué tienen que hacer para convertirse en jóvenes soldados. Cuando eso ocurre, sus padres también expresan su deseo de convertirse en soldados. Ven a sus pares involucrados en la iglesia y eso despierta en ellos el deseo de participar. Tanto los niños como los padres pueden ver el cuadro completo de la obra que realizamos”.

“El discipulado se hace en esos salones de clases”, dice Mabel López. “Los estudiantes ven a sus maestros conectarse con ellos y con Dios a través de su arte y de sus vidas”.

“Tenemos niños de 8 años que terminan su lección musical y luego van a trabajar en un proyecto comunitario con los miembros del Cuerpo”, cuenta Richard. Él recuerda una ocasión en que los estudiantes del programa Fortissimo, en San Juan, organizaron un evento con una cantina móvil y un concierto para personas desamparadas. Muchos de los estudiantes estaban tan atareados con los detalles de organizar el evento que se olvidaron de traer las partituras musicales.

“Por dicha, pudieron tocar la música de memoria”, recuerda Richard, riéndose.

Algunos de los padres han desarrollado sus propios intereses en el programa Fortissimo. Han pasado de alentar a sus hijos e hijas a participar en las presentaciones de los días domingo a desear participar ellos mismos en esas presentaciones.

“Si bien la mayoría de los estudiantes del programa Fortissimo tienen menos de 18 años, muchos de sus padres ahora sienten el deseo de tocar el piano, la corneta y el  corno alto”, comenta Richard. “Ven a sus hijos disfrutar y quieren tener una oportunidad también”.

El Centro Kroc de Guayama

Cincuenta y seis millas al sur de San Juan, el Soldado Ricardo Colón, coordinador del Programa Musical Fortissimo  en el Centro Comunitario Ray & Joan Kroc del Cuerpo en Guayama, enseña a niños de diversas edades y niveles de experiencia. El centro es hogar del segundo programa Fortissimo más grande de la isla (San Juan cuenta con el programa más grande).

"Me da mucha alegría y me hace sentir mucho orgullo poder tocar para Dios. Él es nuestro Salvador, cualquier talento que pueda tener viene de Él."

“Me da mucha alegría y me hace sentir mucho orgullo poder tocar para Dios. Él es nuestro Salvador, cualquier talento que pueda tener viene de Él.”

Colón había sido profesor de música en una escuela secundaria. Richard D. López con sus hermanos y hermanas se contaban entre sus estudiantes. Así fue que conoció a los padres del niño, los Mayores Richard y Linda. En 2009, los acompañó al evento final de Star Search (premios musicales) en el territorio continental. Fue ahí que Colón pudo ver al Ejército y el trabajo que lleva adelante con los niños. “Era como un movimiento”, recuerda.

Colón asistía al servicio dominical del Cuerpo de San Juan de manera periódica, no faltaba nunca. A pesar de que su iglesia tenía un muy buen programa musical, terminó convirtiéndose en soldado del Ejército de Salvación y en maestro del programa Fortissimo. Cuando se inauguró un programa Fortissimo en el Centro Kroc en Guayama, los López le dieron su bendición a Colón para que postulara a ese puesto como maestro en el nuevo Cuerpo.

Fortissimo es el único programa de artes que tenemos en el Centro Kroc”, dice Colón. “Todo lo demás tiene relación con los deportes. Pero gracias a las presentaciones de Fortissimo, podemos dar a conocer el Centro Kroc a la comunidad. [Esta música] no forma parte sólo de nuestros servicios de adoración; también toca a muchas almas que no saben nada de Dios ni del Ejército”.

Enseñar en el programa Fortissimo ha fortalecido la conexión personal de Colón con Dios. “Cuando voy caminando a mi clase, oro a Dios pidiéndole su ayuda”, dice Colón. “No sólo me ayuda para enseñar las notas y el ritmo, sino para que sea un ejemplo para mis estudiantes. [Quiero que ellos] sean buenas personas y buenos miembros de la sociedad. [Quiero que ellos] proyecten hasta su edad adulta las lecciones y valores que han aprendido en el programa Fortissimo y en el Ejército”.

 

Un programa de cambio

"Cuando viajé a Hershey, Pensilvania, para participar en Star Search, me sentí muy nerviosa. No sabía si lo iba a hacer lo suficientemente bien como para ganar. Pero mi hermano [Jonathan] tuvo confianza en mí. Él dijo que sabía que ambos íbamos a ganar. ¡Y así fue!"

“Cuando viajé a Hershey, Pensilvania, para participar en Star Search, me sentí muy nerviosa. No sabía si lo iba a hacer lo suficientemente bien como para ganar. Pero mi hermano [Jonathan] tuvo confianza en mí. Él dijo que sabía que ambos íbamos a ganar. ¡Y así fue!”

Fortissimo en cada uno de los Cuerpos de Puerto Rico: ese era mi sueño”, cuenta Richard D. López. “Y estamos cerca de lograrlo. Una vez que hayamos llegado a cada uno de los Cuerpos aquí en la isla, el paso siguiente podría ser el de llevar este programa a otros países de Latinoamérica. A través de los Cuerpos en esos países, Fortissimo podría convertirse en una marca internacional”.

“Un programa como Fortissimo puede transformar un lugar como Puerto Rico”, dice Mabel.

“Puede llevar esperanza a las comunidades y oportunidades tanto a los jóvenes como a sus familias. Agarra un instrumento o aprende una nueva forma de arte, aunque sea por unas horas. El solo hecho de hacerlo puede ayudarte a olvidar los problemas en tu hogar o en tu país”.

Fortissimo ha enriquecido vidas a nivel espiritual y artístico. Sus estudiantes crecen a través de Star Search (Búsqueda de Estrellas), del Ejército de Salvación, el Campamento Musical de Star Lake y el Conservatorio de los Ministerios Territoriales de Arte (TAM, por sus siglas en inglés).

Algunos estudiantes han sido admitidos a la Escuela Libre de Música de San Juan, una academia que se enfoca exclusivamente en la educación musical. Richard D. López dice que los pupilos más aventajados apartan tiempo en medio de sus ajetreados horarios para participar en el Ejército de Salvación y en el programa Fortissimo.

“Sabemos que Fortissimo ha llegado a ser mucho más que música para ellos”, dice Richard sonriente. “Después de asistir a la escuela, podrían optar sencillamente por volver a sus hogares. Sin embargo, lo que hacen es regresar, con ganas de practicar, ayudar y enseñar. Cuando la clase de música llega a su fin, ellos quieren seguir formando parte de nuestra familia como Ejército de Salvación”.

por Hugo Bravo
fotografía por Ryan Love

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