SAconnects en Español

Refugiados

MunnRichardTanto Abraham, como Moisés, el pueblo de Israel, Jesús y los integrantes de la iglesia primitiva fueron, en algún momento, refugiados. En respuesta a estos hechos, la Escritura es perentoria en su exhortación a cuidar a los inmigrantes extranjeros y a los que se encuentran en tu medio (Levítico 19:33; Deuteronomio 10:19; Éxodo 22:21).

Si bien el desplazamiento geográfico de personas y hasta de pueblos enteros debido a hambre, dificultades u hostilidades ha sido parte invariable de nuestra historia como género humano, en la actualidad es el altísimo número de refugiados y solicitadores de asilo político lo que no tiene paralelo en la historia humana.

¿Qué principios pueden orientarnos a responder a esta necesidad humana?

La historia humana

El concepto de “inmigrante” y “extranjero” es un aspecto integral de la conciencia que los israelitas del Antiguo Testamento tenían de sí mismos. A veces, las figuras clave fueron extranjeros en tierra extraña.

El hambre y los horrores

En el Nuevo Testamento, la identificación con la difícil situación de los refugiados continúa. El niño Jesús empieza su vida como refugiado cuando sus padres deben huir a Egipto para escapar a la brutalidad de un rey déspota.

La hospitalidad y la sanación

En la actualidad, ese tipo de resiliencia, de ingeniosidad y de adaptación sigue conformando la esencia de lo que es ser refugiado. Un probado agente de sanación en ese sentido es la hospitalidad del pueblo anfitrión. Se exhorta al pueblo de Dios a acoger y servir al inmigrante. Podríamos decir que la definición bíblica de hospitalidad es tratar a un inmigrante como a un hermano.

por el Coronel Richard Munn

LaBossiere_Patricia_Eng
Previous post

Deeper Discipleship

Sounddoctrine_RMunn
Next post

Refugees