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Primer Oficial salvacionista hispano

ColFrankPaytonRecibí una llamada telefónica misteriosa de la Mayora Zoila Pineda pidiendo que nos encontráramos el siguiente viernes (27 de septiembre, 2002), en el Cuartel Divisional en Syracuse, Nueva York. No tenía la menor idea de para qué quería verme. Mientras manejaba el auto, en el camino se me ocurrió que la Mayora me iba a pedir que escribiera un libro sobre la historia y el actual ministerio del Ejército de Salvación entre los hispanos en los Estados Unidos y Puerto Rico. Sabía que  deseaban conservar la historia de la obra entre los hispanos y es por eso que ese  pensamiento llegó a mi mente.  Cuando nos sentamos a hablar, me preguntó cuánto tiempo necesitaría y cuánto creía que iba a costar. Ya que no me había pedido que escribiera el libro me sorprendió recibir las dos preguntas. Nos llevó unos minutos hasta que la Mayora se dio cuenta de que nadie me había escrito avisándome que en el Comité de Literatura Hispana se había decidido pedirme que escribiera el libro. Mi respuesta fue: “Nosotros lo escribiremos,” refiriéndome a Yvonne, mi esposa. Así comenzó una aventura sumamente interesante que duró unos cuantos años. Viajamos por  los Estados Unidos y Puerto Rico entrevistando a muchos de los pioneros de la obra hispana incluyendo algunos de sus hijos. ¡Qué privilegio fue conocer a esos héroes de la fe entre los hispanos!

Un día recibí una carta del Mayor Edward Ringle que incluía un artículo en la revista Pacific Coast War Cry [Grito de Guerra de la Costa del Pacífico] sobre una persona  que fue Oficial  en el año 1888, de nombre Enrique Sánchez DeFano, cuya historia muestra el poder de Dios en la vida de uno. A la edad de catorce años, viviendo en Ponce, Puerto Rico, el padre de Enrique quería que el hijo estudiara para el sacerdocio de la Iglesia Católica Romana. Para evitar eso, él se alistó como camarero en un barco que iba a Nueva York. Es de imaginar la clase de vida de un muchacho  joven al pasar los años sin supervisión de un adulto. Su trabajo le llevó alrededor del mundo donde, interesantemente, en más de una ocasión se encontró con el Ejército de Salvación. Su vida iba de mal en peor hasta que llegó al puerto de Portland, Oregon. Allí, bajo el ministerio de  dos Oficialas que recién  habían abierto un Cuerpo salvacionista, Enrique se encontró con el Señor.

Su vida cambió radicalmente. Al poco tiempo, según el sistema en aquella época, fue enviado como aprendiz con otro Oficial para eventualmente llegar a ser Oficial. Enrique fue miembro de la sesión “Sangre y Fuego” y dedicó su vida a evangelizar las almas. En aquella época, los Oficiales tenían nombramientos cortos, de más o menos tres meses. Es posible seguir su ministerio por medio de la publicación semanal Salvacionista. En particular tuvo unas experiencias difíciles en la ciudad de Modesto, California. Él y un Teniente fueron enviados allí para comenzar la obra. Como era común, hubo mucha oposición. Cito sus palabras según fueron escritas en la revista El Grito de Guerra.

“Los huevos son abundantes y baratos, y los maleantes los utilizan libremente sobre nosotros y nuestros amigos. El sábado pasado, mientras dirigíamos una reunión al aire libre, algo fenomenal ocurrió. Mientras cantábamos se nos acercó un vagón con dos hombres y pararon al lado nuestro. Uno de ellos se levantó y vertió el contenido de un balde sobre las cabezas de sus humildes siervos. Era alquitrán y se sentía un poco raro. Los maleantes se reían”.

Así los salvacionistas tuvieron que luchar en aquellos años. Dios los bendijo enormemente por su fidelidad. En el año 1898 se consideraba abrir la obra en México, cosa que no sucedió, pero Enrique DeFano fue el primero en ofrecerse a ir como pionero. Eventualmente se casó con una Oficiala “misionera” inglesa enviada para fortalecer la obra en este país y juntos sirvieron por muchos años en las filas salvacionistas. Por causa de la salud, se tuvieron que jubilar antes de lo esperado pero continuaron siendo fieles Soldados dondequiera vivieron. Fue muy interesante que una de sus últimas residencias fue en la ciudad de Filadelfia, Pensylvania, donde mis padres eran los Oficiales Directivos de uno de los Cuerpos. Y así fue cuando estuve en la presencia del primer Oficial salvacionista en el mundo. Una vez más cruzó en mi camino uno de los héroes de la fe.

Algunos preguntarán por qué afirmo que Enrique Sánchez DeFano fue el primer Oficial salvacionista en el mundo. Él fue Oficial  en el año 1888 y la obra salvacionista en el primer país hispano, Argentina, apenas comenzó en el año 1890.

Nos llevó ocho años hacer la investigación, escribir el manuscrito y reunir las fotos y otras ilustraciones. Desde hace algunos años, el texto ha estado en las manos del editor pero ya estamos a punto de publicarlo. Podrá leer más acerca del Ayudante Enrique DeFano y muchos otros que abrieron brecha para la gran obra salvacionista entre los hispanos en los Estados Unidos y Puerto Rico. El libro se titulará Triunfarán y se publicará en español e inglés.

Fuente:
The Pacific Coast War Cry, 1888

por Coronel Frank Payton

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