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Por qué el discipulado no puede esperar

Discipulado: sustantivo. El esfuerzo que hacemos, unos y otros, por apoyar el progreso y por reconocer los logros alcanzados a lo largo del camino que lleva a la santidad, desde la temprana fe hasta la eternidad.

¿Sabías que mathéteusate, el verbo griego que significa “hacer discípulos”, se usa una sola vez en el Nuevo Testamento? Lo que le da relevancia a este concepto, sin embargo, es el lugar estratégico en el que aparece al final de Mateo (28:19). El evangelista Mateo da mayor énfasis a los asuntos relacionados con el discipulado (10:24, 16:24, 20:21 y 28:18) que cualquier otro escritor del Nuevo Testamento.

En Mateo 28:18-20, pasaje conocido popularmente como la “Gran Comisión”, Jesús les promete Su presencia a Sus seguidores conforme vayan desarrollando la práctica de formar discípulos.

En la actualidad, conocemos Su presencia gracias al poder del Espíritu Santo. Pero, ¿qué implican esas prácticas? El bautismo (v. 19), que se refiere a un hecho que marca el inicio de la fe y la conversión de una persona; el nombre triuno (Padre, Hijo y Espíritu Santo), que sugiere que la conversión tiene múltiples aspectos; la enseñanza (v. 20), que hace referencia al proceso continuo de crecimiento; la frase “todo lo que les he mandado a ustedes”, que sugiere una vida entera de aprendizaje que incluye tanto el comportamiento personal como el conocimiento y los sentimientos. Tanto la iniciación como la continuación del aprendizaje y el desarrollo son esenciales en la formación de discípulos. Ambos aspectos comprometen nuestro corazón, nuestra cabeza y nuestras manos.

Lo primero y lo más importante

Hacer discípulos es la tarea principal que tenemos como cristianos. Por desdicha, muchas veces la desatendemos, personal y colectivamente, al distraernos tratando de resolver otros asuntos primero. Pero cuando Jesús regrese, no nos va a preguntar por nuestras riquezas (Lucas 18:22), ni por nuestros eventos anuales (Amós 5:21), ni por nuestras propiedades (Marcos 13:1), ni por nuestros programas (Isaías 58:3), ni por nuestro estatus social (Salmos 84:10). Él nos asignó una tarea muy sencilla: “vayan y hagan discípulos”. Podemos estar seguros de que, cuando regrese, nos va a preguntar por eso (Mateo 25:19).

El discipulado florece en el contexto de los grupos pequeños que buscan mejorar su formación cristiana. Su esfuerzo por seguir a Jesús también es poderoso y provechoso cuando se hace fuera del grupo.

Libros como Edificando una iglesia de grupos pequeños, escrito por Bill Donahue y Russ Robinson (Editorial Vida); y Small Groups with Purpose [Grupos pequeños impulsados por un propósito], de Steve Gladen (Baker, 2011), nos pueden ayudar a construir y sostener un saludable ministerio de grupos pequeños al interior de nuestros Cuerpos. Grupos como estos promueven la formación y participación en cada área de la vida cristiana: adoración, evangelismo, enseñanza, servicio y estilo de vida.

Empieza con un grupo pequeño

Cuando era adulto joven, en el Cuerpo de Schenectady, Nueva York, tuve mi primera experiencia formativa cristiana en un grupo informal de estudio bíblico. Nos reuníamos en diversos hogares, incluido mi desordenado apartamento y nos turnábamos dirigiendo cada reunión. ¡Que Dios se haya apiadado de esas personas a las que dirigí!

El núcleo de nuestro grupo de 7 u 8 personas era muy estable. Todos amaban a Jesús y querían seguirle con sus vidas. Dios hizo milagros transformadores dentro de ese grupo. Oro para que cada salvacionista tenga una experiencia como esa.

Desde entonces, he participado en varios grupos. Me he mudado a diversos lugares. Cada grupo ha sido único y especial, algo desordenado pero, a la vez, divinamente formativo. A través de todo ello, la rendición de cuentas ha ayudado a mantener a cada persona enfocada en lo esencial: formar familias santas, ejercer la integridad en el trabajo, mantener la pureza y buscar a Dios. Esas virtudes han jugado un papel directo en mi propia formación.

Los santos ejemplos que nos proveemos unos a otros, los descubrimientos que hacemos juntos y los milagros que suceden conforme oramos y actuamos juntos en el vasto y diverso mundo que nos rodea, demuestran el poder del Dios viviente.

El Departamento de Misión y Cultura del Territorio Este se complace al presentar los eventos Small Group 101 [Grupos Pequeños 101] y Small Group Laboratory [Laboratorio de Grupos Pequeños] en la actividad conocida como: LEAD Summit 2017 [Cumbre LEAD de 2017]. Estas actividades se realizarán a partir del sábado 29 de julio hasta el sábado 5 de agosto en la Universidad de Nueva Inglaterra (University of New England) en Biddeford, Maine, en conjunto con las reuniones del Campamento de Old Orchard Beach. Los soldados serán equipados, alentados e inspirados a servir en los Cuerpos locales. Si te interesa asistir, visita el sitio web SAConnects.org/LEAD2017.

por Isaiah Allen

Isaiah Allen, padre de seis hijos y marido de una esposa, promulga el desarrollo de los soldados en el Territorio Este del Ejército de Salvación de Estados Unidos. Enseña griego neotestamentario y está preparando su tesis doctoral sobre literatura paulina.

 

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