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Pioneros en la medicina

Mayores Doctores Clesson y Mary Richardson

ColFrankPaytonCaramba! Me olvidé del pollo”. Así dijo la entonces Capitana Doctora Mary Richardson. Yo tenía aproximadamente unos doce años de edad. Estábamos gozando de un picnic gracias a la gentileza de la Capitana, que era Soldada del Cuerpo en el que mis padres eran los Oficiales Directivos. Habíamos comido lo que considerábamos un buen almuerzo, cuando la Capitana se dio cuenta de que todavía le faltaba servirnos el pollo que había traído. En varias ocasiones, la Capitana invitó a toda nuestra familia a distintas actividades especiales. Corrían los años de la Segunda Guerra Mundial y la Capitana estaba sola, porque  su esposo estaba ausente. Todo eso es parte de la historia que tengo que contar, de manera que volvamos al principio.

Clesson Richardson era de una familia cristiana, activa en su iglesia. Participaba en las actividades de la iglesia juntamente con sus padres. Estaba cursando los estudios de contabilidad cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Entró en los servicios militares y llegó a ser instructor de pilotos, habilidad que supo utilizar en años posteriores cuando tenía necesidades económicas. Regresó a sus estudios y estando en la ciudad de Nueva York conoció al doctor Samuel Shoemaker, que le condujo al Señor. (Él mismo me influenció como joven Oficial; ver Volumen 18, Número 5 y 6.) En esa época, el hermano menor de Clesson se enfermó gravemente, entonces tuvo que dejar los estudios y volvió a casa. Al ver la gravedad de la enfermedad, hizo una promesa al Señor, que si su hermano se curaba, él dedicaría su vida al servicio de otros. Eso fue lo que lo condujo a estudiar  medicina.

Mary Daniels en cambio se crió en otra familia cristiana, pero toda la vida  sintió el llamado al servicio misionero, de manera que organizó su vida con el propósito de prepararse para eso. Sucede que ellos se encontraron en la Universidad de Columbia, estudiando  medicina. Los dos recibieron el  título de médicos cirujanos y comenzó una amistad  entre ellos.  Desafortunadamente, Mary antes de comenzar  los estudios de medicina se había comprometido a servir unos cinco años en la China al terminar la carrera.  Al terminar su servicio allí, Clesson estaba en el puerto esperándola cuando bajó del barco. Poco tiempo después se casaron.

Ambos, ya estaban en condiciones de cumplir su deseo de servir en el campo misionero. Lamentablemente fue al principio de la Gran Depresión y ninguna de las dos iglesias estaban enviando médicos al campo misionero. Por el contrario,  el Ejército de Salvación sí lo estaba haciendo. Por lo tanto, ellos entraron a la Escuela de Cadetes en Londres, donde recibieron su comisión además de continuar sus estudios médicos especializándose en enfermedades tropicales.

Fueron enviados a la India para reemplazar a otro Oficial médico. Estuvieron a cargo del hospital hasta que él regresó. Entonces fueron enviados a otra ciudad en la India para establecer otro hospital y  atender una colonia de 250 leprosos que quedaba a pocos kilómetros de su hospital. A los siete años regresaron a los Estados Unidos para tomar un tiempo de descanso. De allí fueron enviados a Corea para reestablecer un hospital destruido por un incendio. En esa época, los japoneses estaban gobernando el país y pusieron tantas trabas que a fin de cuentas tuvieron que abandonar el esfuerzo y regresar a los Estados Unidos.

Entonces empezó otra etapa de su vida. Estaba comenzando la Segunda Guerra Mundial y no era posible hacer viajes internacionales. El Ejército le dio la libertad de ejercer sus talentos fuera del Ejército, puesto que no les era posible hacerlo dentro.  El doctor Clesson se alistó en las fuerzas armadas como médico y regresó a las fuerzas aéreas navales recibiendo el rango de Tte. Comandante. Sirvió en el Pacífico y estuvo en los combates principales de Eniwetok y Okinawa. La doctora Mary también sirvió como médico para el gobierno. En ese  entonces tuve el privilegio de conocerla. La primera vez que vi al doctor Clesson estaba en una reunión unida y él entró portando el uniforme de las fuerzas navales.

Al terminar la guerra fueron enviados nuevamente a Corea para establecer el mismo hospital, así lo  hicieron y permanecieron allí tres años.  Sus últimos nombramientos fueron en el hospital del Ejército de Salvación en Kentucky.

por el Coronel Frank Payton

 

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