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¡Permanece firme!

Créeme: no has escuchado el himno “Todas las promesas” en clave de gloria plena hasta que lo hayas oído cantar a todo volumen con la virilidad gozosa de casi 300 retumbantes voces. Esa fue mi experiencia —y mi bendición— en el servicio inaugural de adoración del Campamento de Hombres del año 2014 de la División del Gran Nueva York, en Star Lake, Bloomingdale, estado de Nueva Jersey, este mayo recién pasado.

El tema de la reunión fue “A partir de hoy, ¡permanece firme!”, y tanto los organizadores, oradores como los músicos se aferraron a ese sencillo mensaje durante todo el fin de semana. Fue por ello que el Teniente Alfonso Ciriaco, del Cuerpo de Tarrytown, quien lideraba el equipo de alabanza y adoración, dice que supo desde el comienzo exactamente lo que debía buscar en las piezas musicales que elegía.

“Tenemos un tema: ‘¡Permanece firme!’”, dijo Ciriaco, miembro de la Comisión del Ministerio de Varones del Gran Nueva York. “Queríamos música que reflejase eso y que hiciese a los hombres decir: ‘Yo quiero permanecer firme en Cristo; no quiero volver a lo de antes’”.

Muy típico de un evento para varones cristianos eran las actividades masculinas: deportes, vestuarios, arengas motivacionales previo a los partidos, trofeos; todas ellas presentadas en el contexto de una sana entretención. Y, sin embargo, los supervisores del encuentro parecían ansiosos de asegurarse de que el propósito central —acercar a los hombres a Cristo y alentarnos a serle fiel— nunca se perdiera de vista. Esa fue la preocupación del Mayor James Foley, del Departamento Territorial de Ministerios Sociales. “Cuando nos ponemos competitivos, tendemos a desenfocarnos”, advirtió Foley. “Nosotros decimos: ‘Yo quiero ganar esta cosa’. Pero el foco de este fin de semana está en el Señor”.

“El fin de semana ciertamente estuvo enfocado en el Señor”, confirmó el Mayor José Guzmán del Cuerpo de Freeport y miembro de la Comisión, “y los hombres necesitan establecer y afianzar una relación con Él”, agregó. Muchos de ellos “tienen problemas con los que deben bregar. Queremos alentarlos a seguir adelante. En nuestra sociedad nos hacen falta hombres reales que sean verdaderos proveedores para sus esposas e hijos. Hay hombres que golpean a sus esposas y desatienden a sus hijos. Un fin de semana como este puede ayudar a romper ese ciclo. Queremos enviarlos de vuelta a sus esposas, a sus familias, a sus Cuerpos, a sus comunidades, pero transformados de una manera real, de modo que las familias puedan ver en cada uno de ellos a un hombre diferente: un hombre de Dios”.

El discipulado es una de las claves que abren la puerta de la transformación que lleva hacia ese tipo diferente de hombre, sostiene la Mayora Sue Betts, Secretaria de Programa de la División del Gran Nueva York, quien encabeza la Comisión del Ministerio de Varones. Y el compañerismo es otra de las llaves. “Es difícil en este mundo para un hombre hallar a otros hombres con los que se pueda relacionar a nivel espiritual”, afirmó. “El énfasis en el compañerismo que se alienta y se cultiva en estos eventos no funcionará a menos que posteriormente empiece a operar a nivel del Cuerpo local y no sólo al nivel más amplio de los eventos y encuentros regionales”.

Y de ello se desprende el énfasis de la Comisión en la tercera faceta de esos eventos para varones: el desarrollo de líderes. “Queremos que los hombres aprendan a levantarse y a convertirse en líderes”, puntualizó Betts. A nivel del Cuerpo, tanto los Oficiales Locales como los miembros del Cuerpo que no son Oficiales pueden madurar hasta convertirse en líderes siervos a los que Dios llama para que se integren a la iglesia, a la comunidad y a la familia, explica la Mayora. Junto con las actividades de evangelismo que sirven para que los hombres puedan conocer al Salvador, estos elementos seguirán siendo la plataforma para los encuentros futuros. “A través del discipulado, los hombres aprenden a avanzar por los caminos del Señor”, especificó Betts. “Eso coincide con el tema del próximo año, que es ‘A partir de hoy, ¡sé digno!’ Este es el llamado a vivir y caminar en santidad”. Betts sostiene que “la Comisión tiene razones para sentirse confiada en el futuro”. En el evento del año pasado, por ejemplo, sólo dos hombres representaron al Cuerpo de Bushwick; este años hubo cerca de 10. Y el Cuerpo de Spring Valley envió sólo a su Oficial el año pasado, pero este año lo acompañaron seis jóvenes.

En referencia al tema de este año de permanecer firmes en Cristo, el Mayor Charles Deitrick, Secretario General del Comando del Centro de Rehabilitación para Adultos y orador principal del evento, desafió a los auditores en la noche de la inauguración con una cita de Isaías 7:9: “Si ustedes no creen en mí, no permanecerán firmes”. Seguiría repitiendo esta verdad a lo largo del fin de semana. Permanecer firmes en Cristo es una cosa seria y acarrea un costo, aseveró Deitrick. “Hay muchas personas que dicen creer en Cristo pero no permanecen firmes en Él. Cantan, gritan, bailan y hacen mucho ruido el día domingo, y uno dice: ‘Vaya, ¡esto sí que es bueno!’ Hasta que los ves el día lunes… reincidir en el pecado. Dios quiere que tú permanezcas firme en Él y lo ames. No le hagas el quite a eso”.

Deitrick volvió a subirse a la plataforma a la mañana siguiente   y continuó recalcando el mensaje de las urgentes exigencias del discipulado. “Permanecer firmes en Cristo no es una experiencia de un día”, aclaró. “Significa permanecer firmes en Él todos los días y enfrentar lo que haya que enfrentar.”

Evocando su pasado como jugador de fútbol americano en la universidad, donde jugó como apoyador central, lo que en inglés se conoce como middle linebacker, Deitrick introdujo otra frase expresiva de una acción física: estáte firme y bloquea. “Enfócate en quedarte firme en tu lugar y bloquea”, dijo. “Esta”, explicó, “es la tarea del middle linebacker: estarse firme en su lugar, bloquear todo lo que le plante oposición, y echar abajo a cualquier contendor que lleve la pelota. Cuando tengo mis pies bien plantados en el suelo, no importa lo que venga en contra mía”, remarcó. “Yo lo puedo bloquear a través de Cristo.”

Advirtió contra los peligros de no cumplir con la tarea espiritual de bloquear. “Algunos de ustedes quieren hacer su propia cosa”, observó. “Pero tienen que ser capaces de bloquear y hacer lo que es correcto. Adán no bloqueó; David no bloqueó, y no fueron capaces de pasar la prueba”.

La velada del sábado trajo una bendición especial a cada uno de los hombres que participaban en el campamento —delegados, oradores, músicos y oficiales por igual—, a saber, un ungimiento que el Señor realizaba mediante la presentación del evangelio por parte del orador invitado, el Dr. Michael Ferris, la cual se titulaba “Un viaje a la casa del Alfarero”. En medio de una puesta en escena con accesorios y utilería que recreaban la casa del alfarero al que el Señor envió a su profeta Jeremías, Ferris predicó un mensaje sobre la gracia de Dios, sobre la sanidad y la esperanza que experimentan las personas que se han sentido quebrantadas. Trabajando con un torno de alfarero y usando arcilla de verdad, Ferris impartió poderosas exhortaciones y parábolas mientras hacía girar el torno y modelaba vasijas de arcilla de una belleza impresionante.

“De esta manera”, dijo Ferris mientras amasaba y modelaba la arcilla húmeda, “Dios está siempre con las manos en la masa formando ‘vasijas nobles y útiles para el Señor’ a partir del dolor y la confusión de las vidas humanas. Esta es una metáfora de tu vida”, prosiguió. “¿Qué estoy usando? Estoy usando presión; estoy aplicando aflicción a esta arcilla. A veces el Señor da cabida a un poco de presión en nuestras vidas con el fin de que nos orientemos en la dirección de ‘Dios’”. Ferris urgió a los hombres a nunca darse por vencidos bajo presión, porque Dios la está usando para modelarnos en la imagen de su Hijo. “Una vez que Dios haya levantado  tu vida, te va a hacer un llamado”, dijo Ferris. “Y entonces va a hacer algo a través de ti que Él nunca antes había podido hacer, porque tú todavía no estabas preparado”.

Esta metáfora familiar de los hombres como vasijas de arcilla que son útiles para Dios encaja bien con otra muy conocida metáfora bíblica: los hombres como trofeos de la gloria de Dios. En la ceremonia que se celebró la tarde del sábado para premiar a los ganadores de las diversas competencias, el Comandante Divisional, el Teniente Coronel Guy D. Klemanski, explicitó la comparación cuando dijo: “¿Quieres un trofeo? Tú eres un trofeo de la gracia de Dios”.

El domingo por la mañana, el Mayor Deitrick procuró fortalecer las mentes de los hombres que estaban próximos a experimentar el bajón que significaba descender desde las exaltaciones de la cima de esa montaña hasta el valle de las tribulaciones de la vida diaria. “Cuando se vayan de aquí, todo lo que van a enfrentar va a venir acompañado de problemas”, advirtió. Recordando las reflexiones y demostraciones de Ferris  de la noche anterior, Deitrick concluyó: “Anoche escuchamos hablar del Alfarero. Pero ese mensaje sólo se quedará en palabras, a menos que ustedes se atrevan a pasar por la prueba del fuego”.

por David S. Ortiz

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