¡Buenas Noticias!

Nuestros comienzos y nuestra visión

Instituto de Entrenamiento para Soldados Hispanos

El instituto comenzó con una noche de oración y alabanza dirigida por el Mayor Israel Acosta, secundado por el Comité Hispano Territorial. El tiempo de testimonio afirmó que las personas estaban allí porque querían servir a Dios de una manera nueva y emocionante. La danza presentada por la Soldada Emma Vargas, de Albany, fue una verdadera expresión de adoración. El deseo de santidad fue evidente, así como la unidad en el espíritu terminando con un círculo de oración.

Desde antes que comenzara el instituto, Dios comenzó a bendecirnos y a su vez Satanás trató de traer desánimo y perturbación a la organización. La Tte. Coronel Daisy Machado se enfermó y no pudo participar. Aun cuando su ausencia se sintió muchísimo, otros tomaron la posta y el programa siguió adelante con un devocional el viernes por la noche a cargo del Mayor Acosta y los devocionales de sábado por la mañana con la Mayora Joy Emmons. Otro líder tuvo una infección en su ojo pero logró cumplir vigorosamente su rol. A uno de los miembros del comité se le rompió un congelador y casi no pudo asistir a  la primera noche, pero Dios intervino, aparecieron personas que lo ayudaron,  y así pudo finalmente participar. Ni siquiera el tráfico logró alejar o hacer que los delegados llegaran tarde a la festiva celebración de alabanza de la noche del viernes.

Nuevos y “antiguos” Oficiales y Soldados aprendieron sobre nuestros comienzos y nuestra visión de la mano de la Mayora Giselle Acosta. “William Booth” predicó a los pobres con su sopa, jabón y salvación, mientras que “Catherine Booth” predicó a los ricos, atrayendo fondos para la misión. Los delegados se fueron con un mayor entendimiento de los sacramentos y por qué nuestra vida debería ser “el pan partido de Cristo”, y nuestro amor “su vino derramado”. No es secreto que las mujeres tienen una mayor oportunidad para el ministerio en el Ejército de Salvación, y que no debe haber discriminación de ningún tipo en nuestros programas sociales, así como en los Cuerpos. También se aprovechó la ocasión para aclarar algunos malos entendidos en cuanto al correcto uso del uniforme.

El Capitán Geraldo Balmori continuó enseñando con la comparación entre la iglesia de antes y la iglesia de hoy (Hechos 2:42-47). Fuimos desafiados a vivir en comunión y amor, y a salir puertas afuera de nuestros edificios, porque como enseñó el Mayor G. Acosta: “La visión es lo que tenemos que hacer y la misión es cómo vamos a lograrlo”. Él nos desafió a todos con el pensamiento: “¿Quién es la persona más importante en la iglesia? La respuesta puede sorprenderle, pero efectivamente es la persona nueva. La manera de hacer crecer la iglesia es orar junto a las personas en el altar, presentarlos al “Sargento de Bienvenida” y separar tiempo para cuidar de ellos (discipularlos).

El Capitán Luis Merced dirigió la sesión más desafiante, justo al término del almuerzo, y nos mantuvo a todos despiertos con un ejercicio en el que teníamos que responder ciertas preguntas. Necesitamos disciplina en la iglesia. ¡Necesitamos escuchar a Dios y rendirnos a Él! La importancia de la obediencia apareció constantemente a lo largo de todo el fin de semana, razón por la que, el domingo por la mañana, el altar estuvo completo una y otra vez, hasta que se hizo el llamado al Oficialato, y 25 de los poco más de 50 delegados pasaron al frente para decir “SÍ” al llamado de Dios a sus vidas. Tuvimos que desprendernos de la idea de que somos cristianos maduros y, en su lugar, descubrimos que somos cristianos en crecimiento.

Los Mayores Federico y Marie Larrínaga compartieron el liderazgo del Evangelismo y Misión, reemplazando a la Capitana Theresa Valverde que recientemente fue nombrada al Territorio Oeste de Sudamérica como Secretaria Divisional de Programa. La Mayora Marie nos preguntó cuáles eran los mayores obstáculos para nuestro evangelismo y explicó que todo comienza teniendo amistad con los inconversos y dando testimonio verbal en una oración sobre la diferencia que Dios ha hecho en nuestras vidas.

El Mayor Federico aclaró que debemos “sumergirnos” en Dios. Él dibujó un triángulo y luego adentro del mismo colocó cuatro pequeños triángulos representando  a Dios (en la cima), el Hijo (abajo a la izquierda), el Espíritu Santo (abajo a la derecha) y el YO (en el centro),  mostrando de qué manera el individuo se encuentra cubierto y protegido por un Dios Trino.

por Mayora Joy Emmons

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