SAconnects en Español

“Nuestro lugar” es su lugar

En la ciudad de Cambridge, Massachusetts, emplazado entre varios restaurantes de hamburguesas, panaderías y espacios de encuentro para estudiantes universitarios, Our Place (en español, “Nuestro lugar”), el “Centro de cuidados diurno para niños sin hogar” del Ejército de Salvación, brinda un servicio invaluable.

OurPlace_sm2

Darlene Kopesky, director of programs for ‘Our Place’

Our Place es un centro de cuidado infantil acreditado y autorizado a nivel nacional que trabaja exclusivamente con familias menesterosas. El primero de su tipo en el estado, Our Place ofrece cuidado para niños de hasta 5 años de edad. Este servicio permite a los padres que vayan al trabajo, busquen una solución habitacional permanente, asistan a la universidad o reciban orientación.

“El personal trata de hacer todo lo que puede por cada una de las familias, además de atender sus necesidades particulares”, dice Darlene Kopesky, directora de programas. “Las puertas se abren oficialmente a las 8:30 de la mañana, pero ya desde las 7:30 estamos disponibles para que los padres pasen a dejar a sus niños, pues tienen que llegar temprano a sus nuevos trabajos o se arriesgan a perderlo. Si bien alentamos a los niños a estar con sus madres de manera constante hasta alcanzar los tres meses de edad, hemos tenido recién nacidos, o bebés de sólo unas pocas semanas, que se han quedado con nosotros”.

En los cinco salones de clases de Our Place laboran maestras tituladas y voluntarias autorizadas que a la vez educan y juegan con los niños. Las trabajadoras que realizan su labor en los salones especialmente diseñados para los niños toman todas las precauciones propias de las guarderías en los hospitales, como por ejemplo, cubrir sus zapatos al ingresar. El salón también incluye una ayudante adicional que colabora en el trabajo con los menores.

Para los bebés que todavía no caminan y los preescolares, Our Place ofrece salones de clases llenos de juguetes, libros infantiles e incluso un jardín de juegos privado. Si el clima es propicio, salen al exterior a caminar o a visitar algún lugar. Los niños también reciben desayuno, almuerzo y meriendas en horas de la tarde.

Muchos de los niños sufren de retrasos emocionales o en su desarrollo. Our Place colabora con agencias locales y con el sistema de educación pública de Cambridge para proveer a los niños la ayuda que necesitan.

Sin embargo, el centro es más que un lugar seguro para los niños de familias sin hogar. Su objetivo primordial es romper el ciclo generacional de indigencia.

Kelly Hall, orientadora familiar de Our Place, ayuda a los padres en la realización de tareas como la búsqueda de empleo u otras solicitudes. Esto les brinda un apoyo que posiblemente les ha faltado en los albergues en que muchos de ellos han estado. Al dejar a sus hijos en Our Place, las familias muestran suficiente confianza en el centro como para aceptar nuestra ayuda en cuanto a sus propias situaciones.

“Es una gran cosa dejar a su hijo al cuidado de alguien”, dice Hall. “Y no todos los albergues pueden ser tan útiles como uno esperaría. Aquí, ellos saben que nos enfocaremos en ellos”.

A reading corner for the children of 'Our Place.'

A reading corner for the children of ‘Our Place.’

“Toda la burocracia y los trámites para conseguir un hogar u obtener ayuda es algo realmente duro para las familias menesterosas”, afirma Kopesky. “Puede que tengan derecho a recibir ayuda pero jamás se enteran de ello pues el mero hecho de dar los pasos en esa dirección ―lo que sería un desafío para cualquier persona― les resulta especialmente difícil”.

Las familias de Our Place han encontrado puestos de trabajo y lugares de residencia, y se han hecho buenos amigos de otros progenitores. Algunos incluso han optado por trabajar como empleados del centro de cuidados diurno. Darlene Kopesky señala que estas historias de éxito son resultado del empeño y la dedicación del personal que labora día a día en Our Place.

Así como Cristo acogía con los brazos abiertos a todas las personas con las que se encontraba, las familias y los niños son recibidos con abrazos cada mañana. Si bien muchos centros de cuidados diurnos evitan darles abrazos a los niños o mostrarles afecto, Kopesky dice que en Our Place se anima a las trabajadoras a mostrar cariño a los niños y a sus padres, pues es algo que consideran de suma importancia.

“Las maestras y el personal atienden las necesidades de nuestras familias en nombre de Cristo”, prosigue Kopesky. “Los tratamos como Cristo los habría tratado, con afecto y genuina preocupación, sea que necesiten ayuda con el proceso de postulación a un nuevo trabajo o simplemente que necesiten a alguien que los escuche. Muchas veces el solo hecho de dedicarles el tiempo que necesitan para que los escuchen es exactamente lo que necesitan.

“Our Place les ofrece a los niños un primer paso hacia la estabilidad familiar. Cuando ven sus nombres escritos en sus casilleros o en sus sillas, sienten una experiencia memorable. Eso les hace saber que ese casillero o esa silla es suya, y siempre lo será, mientras sigan acudiendo a este centro.

“Incluso el nombre ‘Our Place’ [Nuestro lugar], es algo que los propios niños le han puesto al centro”, recuerda Kopesky. “Cuando el centro recibió su autorización legal para operar en 1991, se le llamó simplemente: “Centro de cuidados diurno para menesterosos”. Los maestros le dijeron al grupo de preescolares que iban a hacer un concurso en el que ellos mismos decidirían el nuevo nombre que llevaría el centro.

“Uno de los niños lo miró a los ojos y exclamó: “¿Quieres decir, nuestro lugar?”‘

“El concurso empezó y terminó ahí mismo. El centro es realmente el lugar de ellos”.

por Hugo Bravo

 

Unsaludodenavidad
Previous post

Un saludo de Navidad

OurPlace
Next post

‘Our Place’ is their place