SAconnects en Español

No tengan miedo

¿Qué te hace tener miedo? ¿La oscuridad? ¿Las arañas? ¿Las enfermedades, las alturas, los espacios confinados, los problemas de dinero o el futuro? Un sinnúmero de cosas son causas comprensibles para tener miedo y, a menudo, ese temor está acompañado de ansiedad. Hay un tema que se repite en toda la Escritura, en el cual Dios nos dice que no tengamos miedo.

Durante la Navidad, consideramos las palabras anunciadas por el ángel Gabriel a María diciéndole que ella sería la madre de Jesús: “No tengas miedo” (Lucas 1:30). Recordemos que los ángeles de la Biblia no son exactamente lo mismo que las niñas y los niños indefensos, beatíficos y adornados con oropeles que se representan en las escenas de natividad. El Salmo 103:20 los describe como “poderosos”. Los pastores fueron consolados por la misma frase con la aparición de un ángel del Señor (Lucas 2:10). En el relato de Mateo, sobre la mañana de la resurrección, las palabras dichas por el ángel en la tumba fueron: “No tengan miedo” (28:5). Unos pocos versículos más adelante, las mujeres se encuentran con Jesús y sus primeras palabras son: “No tengan miedo” (v. 10).

El Antiguo Testamento trata del mismo tema cuando Josué estaba a punto de suceder a Moisés. En Deuteronomio 31:8 leemos las palabras de aliento de Moisés: “El SEÑOR mismo marchará al frente de ti y estará contigo; nunca te dejará ni te abandonará. No temas ni te desanimes.” También tenemos la promesa de Dios en Isaías 43:1: “No temas, que yo te he redimido; te he llamado por tu nombre; tú eres mío.” Al final del Nuevo Testamento, cuando Juan ve a Jesús en su visión y cae a sus pies, Jesús nuevamente dice: “No tengan miedo” (Apocalipsis 1:17).

Observamos que, a través de toda la Escritura, Dios nos dice: “No tengan miedo.” En la vida de Cristo, incluso desde la predicción de su nacimiento, el anuncio del mismo, hasta la primera mañana de Pascua, escuchamos esas mismas palabras: “No tengan miedo.” Parece claro que Dios nos invita a pasar de un lugar de miedo a una posición en la que implícitamente confiamos más en este Dios que “puede hacer muchísimo más”, que nunca falla.

No son solamente consejos trillados. Para aquellos que conocen a Dios y comparten la vida con Él, no hay necesidad de tener miedo porque Dios ha vencido al mundo (Juan 16:33), ha derrotado al pecado en la cruz y vencido a la muerte, ¡como lo revela la tumba vacía! Necesitamos recordar esto cuando el miedo se apodere de nosotros.

Dios no es una deidad distante, aunque poderosa, es un Dios siempre presente que busca vivir con y en su pueblo. Necesitamos unir la instrucción de ‘No temas’ con la promesa reiterada que ya hemos leído: “Nunca te dejaré ni te abandonaré”. Cuando el miedo se apodera de nosotros, debemos recordar no solo la omnipotencia –todopoderoso– de Dios; debemos recordar que Él es justo con nosotros, está junto a nosotros y en nosotros. “El amor perfecto echa fuera el temor” (1 Juan 4:18).

¿Qué está ocurriendo en tu mundo y en tu vida en esta Pascua?

Cualquiera que esté luchando con el pecado y con los ciclos repetidos de comportamiento sintiéndose incapaz de hacer algo puede elegir no tener miedo, y confiar en Dios que rompió el poder del pecado en la cruz. Cualquiera que enfrente desafíos significativos en la vida, por ejemplo, en la familia, en el trabajo o con la salud, puede elegir no tener miedo, y confiar en Dios para quien nada es imposible. Cualquiera que esté experimentando dolor y pérdida puede elegir no tener miedo, y confiar en Dios que conquistó la muerte y promete la vida eterna.

Así que, en este tiempo de Pascua, no tengas miedo. Recuerda, Dios está contigo. No tengas miedo. Recuerda, Dios es más grande que la situación que estás enfrentando. No tengas miedo. ¡Nuestro Dios es victorioso, y Él nos invita a compartir su victoria!

—General Brian Peddle

Previous post

Semana Santa, una tradición espiritual

Next post

Why CAST?