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Modelar Nuestra Relación con Cristo

Los Mayores Dennis y Sharon Young saben una que otra cosa sobre el estado de la institución matrimonial en los Estados Unidos. Mientras cumplían su nombramiento en Syracuse, Nueva York, casaron a 48 parejas en un Cuerpo que se llegó a ser conocido como la “Iglesia casamentera” (en inglés, “the Marrying Church”).

“Cuando dejamos Syracuse, las 48 parejas, salvo una, seguían juntas”, cuenta Sharon. “Nosotros seguimos enfocándonos en el matrimonio y en la familia”.

Desde que se trasladaron al Centro Comunitario del Cuerpo Ray & Joan Kroc en Filadelfia hace cuatro años, los Young han casado a otras 13 parejas, pero han podido constatar al mismo tiempo un cambio cultural que la iglesia debe abordar.

“No creo que la sociedad le asigne la misma importancia al matrimonio hoy en día como lo hacía en las décadas de 1950 y 1960 y, por cierto, antes de eso”, afirma Dennis. “Pienso que la economía juega un papel importante. Creo que el matrimonio no es hoy por hoy, en la cultura en que vivimos, algo a lo que todos aspiren.

“Las personas quieren estar en una relación en la que si uno decide salirse, lo pueda hacer. Vivimos en una sociedad donde todo ya es instantáneo”.

La lucha por el matrimonio

Dennis dice que la cohabitación y el tener hijos antes de contraer matrimonio es en nuestros tiempos algo socialmente aceptable, junto con la creciente aceptación de los matrimonios del mismo sexo y la comunidad LBGT (lesbiana, bisexual, gay y transexual).

“Constato que en los tiempos que corren el matrimonio está bajo ataque en nuestra cultura”, afirma.

Sharon se muestra de acuerdo, pero logra identificar otro problema.

“La gente hoy en día no quiere hacer el esfuerzo que exige mantener un matrimonio fuertemente unido”, comenta. “Se separan el uno del otro y dan por perdido su matrimonio antes de darse la oportunidad de resolver los problemas, trabajar para superarlos y ayudarse el uno al otro a llegar juntos a ser lo que Dios ha querido que sean como matrimonio”.

Dennis agregó que el matrimonio tiene que ver con un “compromiso” y la “permanencia”, dos cosas que la sociedad de hoy tiende a rechazar.

“La Biblia enseña que el matrimonio es para siempre”, dice. “Como cualquier otra cosa, el matrimonio tiene sus altibajos. Tiene sus luchas. Tiene sus discusiones. Cada matrimonio se sustenta a base de esfuerzo, unos más que otros, pero el matrimonio es la relación humana que mejor modela nuestra relación con nuestro Señor Jesús.

En la línea de fuego

“Jesús dijo: ‘Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse los unos a los otros’. Con esas palabras Él modeló para nosotros lo que debe ser el matrimonio”.

Dennis afirmó que los oficiales y pastores del Ejército de Salvación están idóneamente posicionados para ejercer un impacto positivo en este sentido.

Familias fuertes significan iglesias, comunidades, y sociedades más fuertes. Necesitamos reunirnos y de manera colectiva, como cuerpo de Cristo, poner el énfasis en el matrimonio.

“Como oficiales y pastores, debemos aprender a poner el énfasis en el matrimonio porque el matrimonio es la clave de todo lo que conforma nuestra sociedad”, afirma. “Cuando los matrimonios fracasan, fracasan las comunidades, fracasan las escuelas, fracasa la sociedad y, en cierto sentido, fracasa la Iglesia.

“Familias fuertes significan iglesias más fuertes, comunidades más fuertes, sociedades más fuertes. Necesitamos reunirnos y de manera colectiva, como cuerpo de Cristo, poner el énfasis en el matrimonio”.

Dennis dice que cuando una pareja no casada llega a su iglesia y nos dicen que están conviviendo, pueden estar seguros de que Dennis y Sharon les predicarán la verdad, siempre en un espíritu de amor. Su Cuerpo en Syracuse también era conocido como la “Iglesia de las Verdades Claras” (en inglés, “the Tell the Truth Church”).

“Les digo desde el primer momento: ‘Llegado cierto punto, ustedes se van a casar, así que deben ir pensando en eso’. Los presiono un poco y me quedo pendiente de ellos hasta que estén listos para asistir a una sesión de orientación matrimonial. Si tardan demasiado en acordar una fecha, yo se las fijo a ellos”, dice Dennis riendo.

La obra del Espíritu Santo

“Tenemos una responsabilidad espiritual de ejercer una presión santa en ellos para que consideren su situación y, es de esperar, esa consideración los guíe hacia una relación de santidad que eventualmente conduzca al matrimonio. Cuando las personas nos escuchan hablar de la importancia del matrimonio y de lo que una relación santa debiese ser, sienten la convicción de que el Espíritu Santo está obrando en ellos”.

Dennis dice que los oficiales deben hacer de la orientación matrimonial “una de las piedras angulares de nuestro ministerio.

“Estimo que, como oficiales del Ejército de Salvación, somos buenos e idóneos para realizar esta tarea y que es algo que se hace cada vez más necesario”, reflexiona. “Lo hacemos sin cobrar nada.

“La orientación matrimonial es un imperativo para nosotros y no hay nada malo con que las parejas reciban la ayuda que necesitan. Muchas veces, las parejas suelen enredar innecesariamente las cosas y necesitan una tercera persona que les ayude a desenredarlas”.

Los Young ofrecen orientación prematrimonial, por supuesto, pero también les piden a las parejas que regresen al cabo de seis meses para hacerse una “revisión”.

Voces de la experiencia

“De la misma manera que nosotros, como individuos, revisamos una vez al año el estado de nuestra salud, los matrimonios también necesitan hacerse una revisión cada cierto tiempo”, afirma Dennis.

“No puedes esperar hasta que las cosas se hayan deteriorado a tal extremo que te parezca que ya nada podrá cambiar las cosas. Atacar el problema lo más temprano posible nos da una mejor oportunidad de lograr que las parejas se vuelvan a reconciliar, a amarse una vez más y a no sentirse abrumadas por sus problemas”.

por Robert Mitchell

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