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Ministerio con máscara

Los líderes territoriales reflexionan acerca del COVID-19

“La mascarilla siempre será el símbolo de este tiempo en la historia. Aunque, por lo general, se usa para esconder la identidad de alguien, nuestra gente la está usando para revelar lo que somos”, afirma la Comisionada
G. Lorraine Bamford, presidenta territorial de los Ministerios Femeninos.

“Este es un llamado a retornar a lo fundamental”, dice el Comisionado William A. Bamford III, comandante territorial. “¿Cómo logramos que la gente adore? ¿De qué manera reunimos a la gente? ¿En qué modo nos reuniremos otra vez como un cuerpo de creyentes? Las personas deben ser creativas para responder estas preguntas”.


WAB: Durante los pasados cuatro meses y medio, hemos servido millones de comidas a miles de personas. Nuestros Oficiales, soldados y voluntarios lo están entregando todo. Sin embargo, la tasa de enfermedad de COVID entre ellos ha sido mínima. Dios ha permitido que esto sea una oportunidad para conectarnos con la gente.

En algunos de nuestros Cuerpos (iglesias) hay Oficiales cocinando grandes ollas de sopa para repartir en el almuerzo o la cena. Estamos sirviendo. Debido a esa gente fiel, hemos podido hacer todo esto.

El impacto económico perdurará por largo tiempo. Hay 30 millones de personas sin empleo. Muchos de ellos vendrán a nosotros. Debemos desarrollar estrategias. ¿Cómo los ayudaremos en su jornada? Este es el momento de reflexionar en eso.

Programas innovadores como “Camp in a Box”, “fiestas de pizza virtuales”, estudios bíblicos y clases de música en línea han resultado extraordinarios. ¿Quién hubiera pensado que conectaríamos una banda o brigada de cantores en Zoom o Facebook live? Pues, está sucediendo y es maravilloso.

Con todo esto nos hemos dado cuenta de la importancia de las relaciones y las amistades. En varias ocasiones he escuchado a la gente decir: “Es que es bueno estar juntos”.

 

GLB: La tecnología ha cambiado la manera en que vemos las cosas. Debemos mantener lo que ha resultado positivo como una herramienta permanente y un medio de ministerio. Sin embargo, debemos mantener el contacto cara a cara con la gente. Es crucial que lo hagamos. Queremos que la gente sepa quién es su pastor. Por tanto, estas herramientas son peligrosas si dependemos de ellas para remplazar nuestras familias espirituales.

Nuestros departamentos de ministerios sociales ya están considerando cómo serán las entrevistas con los clientes en el futuro. Debemos recordar que la mayoría de la gente tiene acceso a internet, pero hay quienes no. Por lo que esperamos que muchas personas optarán por una reunión virtual mientras que otras necesitarán otros métodos alternos. Debemos encontrar el equilibrio.

Como Ejército de Salvación, estamos listos para ayudar a la gente después de los desastres. Cuando estos ocurren, ya tenemos las botas puestas. Tenemos la habilidad de servir en cualquier zona postal de los Estados Unidos.

Aún estamos en medio de este desastre. Esta es una dificultad para todos nosotros. Vemos que la pandemia se aplaca en algunas áreas, pero aumenta en otras. ¿Cuándo terminará?, nos preguntamos todos. Por tanto, confiamos en Dios a través del temor mientras nos enrollamos las mangas en Su nombre.

 

WAB: Las llamadas a la línea HOPEline es otra oportunidad para conectarnos con la gente en cuanto a los desafíos que enfrentan. Es una oportunidad para satisfacer la necesidad de cuidado espiritual y emocional con el fin de expresar el amor de Jesús.

 

GLB: El asesinato de George Floyd trajo a la luz las desigualdades y el racismo sistemático que aún continúa. Los medios sociales le han permitido a la gente conversar más. Esto es positivo y negativo, puesto que las conversaciones desde un teclado no representan bien lo que una persona, en realidad, tiene en el corazón.

Necesitamos continuar esas conversaciones virtuales y al fin llevarlas a un entorno real si deseamos adelantar y crecer con todo esto.

 

WAB: Reflexione en su llamado personal. ¿Cómo puede servir? ¿Cuál es su misión particular? ¿Qué le dice Dios en este instante? Luego pregúntese: ¿Cómo lo logro? ¿Cómo puede esto ayudar a la comunidad a cambiar? En conclusión, debe implementarlo, lo cual nos lleva otra vez a lo básico: compartir el Evangelio y tener una relación con la gente y con Dios.

—Escrito por Warren L. Maye


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