In FocusSAconnects en Español

Mi Experiencia en el Ejército de Salvación Como Mujer

Keila_SotomayorLa experiencia de trabajar en el Ejército de Salvación ha desarrollado en mí la capacidad de comprender el don de servicio al ser humano.

Pensé inmediatamente en la oportunidad que Jesús le dio a María Magdalena “para dar a los discípulos las Buenas Nuevas de que había visto al Señor y que Él le había dicho estas cosas”, ¿Y que vio María Magdalena? (Juan 20:18) fue la primera mujer y persona con el más destacado testimonio de Jesús resucitado. La resurrección de Jesús es la clave de la fe cristiana. Tal vez María Magdalena no había entendido la resurrección y la tarea que estaba por venir; pero acepto la propuesta de Jesús. Él la envió y ella acepto. Resultado: la primera mujer que proclamo que Jesús había resucitado.

Yo me identifico con este pasaje. El Señor me ha llamado, capacitado y enviado como mujer para concientizar y promover el Reino de Dios. ¿Cómo podemos promover el Reino de Dios? Iniciando un clima de  respeto a la diversidad, al multiculturalismo, a la pluralidad religiosa, confianza, credibilidad, humildad y el amor a al prójimo.

Aceptar estos retos como mujer ha estimulado en mí un desarrollo espiritual. Este proceso ha permitido crear conciencia del valor que tiene la mujer dentro y fuera del espacio del Ejército de Salvación. Y evoca en mí la misma experiencia de Jesús y la Samaritana en el pozo de Jacob; en la ciudad de Sicar, a quien Él se revela de forma personal y constituida  misionera. “Señor dame esa agua para que no tenga yo sed. (Juan 4:15) “La mujer dejo su cántaro y fue a la ciudad para anunciar a la gente…” (Juan 4:28). He tenido el privilegio de realizar misión en diferentes escenarios, iglesias y cuerpos; (Pawtucket, Rhode Island, Mayagüez, Puerto Rico, y Guayama, Puerto Rico, y ahora como asesora de ministerio en las prisiones, West Nyack, NY; THQ Este). He aceptado el reto al igual que la Samaritana de anunciar que es posible beber del agua que Cristo nos da a beber y nunca más tener sed.

Cristo me ha encomendado como ser humano, madre, amiga, y mujer; revelar a otros y otras que la vida tiene sentido; y que hay esperanza de un mejor futuro para hombres y mujeres. El beber el agua que Jesús nos brinda que es para vida eterna me llena de esperanza. Estoy orgullosa de ser mujer, de servir a Jesús; y trabajar en la obra del Ejército de Salvación.

—Capitana Keila Sotomayor

Previous post

영혼구원을 위한 여성사역

Next post

The call to our life in the world