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Me lo dijo un pajarito

El Mayor Ed Forster fue Editor en Jefe en el Cuartel Internacional, Cuartel Nacional y también en el Territorio de Canadá y Bermuda. Sirvió por 28 años como Oficial Directivo y todavía se considera a sí mismo como un Oficial Directivo que escribe, aun estando retirado del servicio activo.

El Mayor Ed Forster fue Editor en Jefe en el Cuartel Internacional, Cuartel Nacional y también en el Territorio de Canadá y Bermuda. Sirvió por 28 años como Oficial Directivo y todavía se considera a sí mismo como un Oficial Directivo que escribe, aun estando retirado del servicio activo.

Una niña que fue castigada por su madre debido a una travesura que ella pensaba que había quedado en secreto, preguntó: “¿Cómo te enteraste?” La madre le sonrió dulcemente y dijo: “Me lo dijo un pajarito”. La niña se alejó confundida, pero un poco más sabia. Su respeto hacia el conocimiento de su madre se había incrementado notablemente.

Se dice que Al Capone, el mafioso, usaba esta expresión (Me lo dijo un pajarito) cuando se refería a los informantes que lo mantenían al corriente de lo que hacían sus enemigos. La frase “cantar como un pájaro”, haciendo referencia a un testimonio ante la corte de parte de un testigo del Estado, también puede ser relacionada a este dicho.

Salomón en el Antiguo Testamento originó esta frase cuando al dar su consejo en Eclesiastés 10:20, dijo: “Ni aun en tu pensamiento digas mal del rey, ni en lo secreto de tu cámara digas mal del rico; porque las aves del cielo llevarán la voz, y las que tienen alas harán saber la palabra”.

Salomón estaba advirtiendo sobre las posibles consecuencias que traían el chisme y la crítica a las personas que están en eminencia. Como rey, no hay duda que había muchas personas que se acercaban a él con acusaciones en contra de otros en el reino. Esos informantes querían ganarse el favor del rey. Ellos deseaban capitalizar las desgracias de otros en beneficio propio.

En el Nuevo Testamento, Santiago nos advierte: “Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana;  pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal” (Santiago 3:7–8).

por Mayor Ed Forster

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