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Martín Lutero

Relevancia de Martín Lutero

Durante una semana en el mes de mayo, los estudiantes de mi clase de historia abordan el papel que jugó Lutero como líder de un movimiento que dividió permanentemente la teología protestante de la católica.

Como profesor de historia, he enseñado acerca de Martín Lutero los últimos 11 años. Mi enseñanza suele plantear la pregunta: “¿Es Martín Lutero un rebelde o un reformador?” Tras explorar ambas posibilidades afirmo que, si Lutero pudiese contestar esa pregunta, diría que no fue ni rebelde ni reformador. Lo más probable es que diría: “pecador”.

Lutero pasó toda su vida profundamente preocupado por su inclinación al pecado. A pesar de haber adoptado la vida consagrada de monje y teólogo, vivía en constante ansiedad por el destino de su alma inmortal. En un pasaje que cita el historiador Steven Ozment, Lutero declaró en 1545: “Aunque vivía como monje, libre de todo reproche, me sentía como un pecador ante Dios y con mi conciencia perturbada en extremo”.

Lutero también llegó a creer que las instituciones y las prácticas vigentes en la Iglesia Católica ponían en peligro sus propias posibilidades de salvación y las de los demás.

Las 95 tesis

1517 Nuremberg printing of the 95 Theses, now in the Berlin State Library.

Es por esa razón que Lutero clavó sus “95 Tesis” en la puerta de la iglesia del castillo en la ciudad alemana de Wittenberg, hace 500 años este 31 de octubre. Lutero enseñó en el seminario de esa iglesia. La práctica de presentar esas tesis de esa manera era común en los círculos académicos y se hacía como modo de iniciar una discusión teológica. Las 95 tesis originales de Lutero fueron escritas en latín, lo que las hacía ininteligibles para el ciudadano alemán promedio.

La mayoría de los conceptos presentados por Lutero se enfocaban en la mejor manera de alcanzar la salvación. Por ejemplo, rechazaba la práctica de la venta de indulgencias (la compra del perdón de los pecados) y recalcaba, en cambio, la importancia de la Escritura como única fuente de la Palabra de Dios.

Para el año 1517, Lutero estaba muy preocupado por la Iglesia. Le parecía que sus líderes, responsables de asegurar la salvación de todos los cristianos, estaban más enfocados en acumular riquezas mundanales y en afianzar su poder político. Ofrecer un camino para la redención de las almas inmortales de las personas no parecía ser prioridad para ellos.

El Papa León X estuvo al frente de la Iglesia durante la fase inicial de la Reforma Protestante. Había sido designado cardenal a la edad de 13 años gracias a la influencia de su acaudalado y poderoso padre, Lorenzo de Médici. Es en parte por eso que esa “Iglesia” le parecía algo totalmente ajena a Lutero, que la veía como una institución extranjera y dirigida por hipócritas. Cuando el Papa León X excomulgó a Lutero, este —en un acto memorable—, quemó la carta del papa en público.

¿Un rebelde?

Para muchos estudiantes, las palabras de Lutero suelen evocar la imagen de un rebelde empeñado en destruir el statu quo. Él mismo dijo una vez: “Me regocijo al ver que el Evangelio es hoy, como lo era en el pasado, causa de perturbación y desacuerdos. Ese es el carácter y el destino de la Palabra de Dios. Jesucristo dijo: ‘No vine a traer paz, sino espada. Porque he venido a poner en conflicto al hombre contra su padre…’ (Mateo 10:34–35)”.

La audiencia de Lutero al momento de pronunciar esas palabras era Carlos V, Rey de España y Emperador del Sacro Imperio Romano, el líder político europeo más poderoso de ese tiempo. No cabe duda de que Lutero le hizo frente al statu quo y que estremeció los cimientos del orden católico europeo. Pero a pesar de que Carlos V lo declaró rebelde en 1521, Lutero rechazó con insistencia esa etiqueta.

De hecho, en 1524, Lutero condenó apasionadamente una revuelta de los campesinos alemanes contra las clases dirigentes. Los campesinos habían reaccionado a la denuncia hecha por Lutero contra esos dirigentes atacando físicamente a varios otros de sus superiores políticos y sociales.

En un panfleto que Lutero redactó y tituló “Contra las hordas asesinas y ladronas de campesinos”, denunció los actos violentos que los campesinos habían realizado en nombre del Evangelio y apoyó el orden social y político imperante. En 1525, la clase dirigente en Alemania masacró a 100.000 campesinos, reprimiendo definitivamente su rebelión.

La verdad por encima de todo

La voluntad de Lutero de confrontar con pasión tanto al papa como al emperador, y su posterior denuncia de la revuelta de los campesinos rebeldes, demostraron su lealtad a la verdad de Dios.

Lutero provenía de una familia de campesinos, aunque no eran pobres. Su padre se ganaba la vida en la minería y en la refinación de metales. Envió a Martín, su hijo mayor, a la escuela y a la universidad, con la esperanza de que se hiciera abogado. Pero Martín detestaba estudiar derecho. Así que se salió de la facultad de derecho y, en un momento especialmente memorable de su vida, decidió convertirse en monje tras sobrevivir a una fuerte tormenta eléctrica.

A pesar de su educación, Lutero dudaba de su valía y con cada vez mayor intensidad sólo hallaba solaz en la divina revelación de Dios. Esta era la única educación que Lutero consideraba verdadera más allá de toda duda.

Salvación para la gente

Todas las acciones emprendidas por Lutero durante la Reforma se originaban en la convicción de la confiabilidad de la Escritura y del pecado e imperfección inherentes a la naturaleza humana. Lutero expresó esta idea en 1520 cuando escribió: “Por lo tanto, es claro que, puesto que el alma sólo necesita la Palabra de Dios para su vida y su justificación, está justificada sólo por la fe…”

Lutero, que había condenado a los campesinos blasfemos en 1525, se aseguró de que pudiesen tener acceso a la Biblia traduciéndola al alemán común. Esa traducción se sumaba a esfuerzos anteriores por sacar a la luz una Biblia vernácula, pero la traducción de Lutero sigue siendo hasta hoy un exclusivo hito histórico tanto en Alemania como en el mundo cristiano en general.

Lutero también compuso himnos que hacían más fácil difundir el Evangelio y sus ideas entre las masas analfabetas. Quería asegurarse de que cada cristiano tuviese acceso a la salvación. Rechazó a la jerarquía de la Iglesia tildando a sus líderes de falsos profetas que alejaban a los fieles de Cristo.

¿Un reformador?

Sí, Lutero lideró una gran reforma de las prácticas cristianas a partir del principio de que todos los creyentes son “sacerdotes”. Asimismo, empoderó a muchas personas para que buscaran la salvación y se rebelaran pacíficamente contra las políticas corruptas de la Iglesia.

Sin embargo, Martín Lutero siempre se supo impotente a la hora de enfrentar el pecado. A su modo de ver, era sólo mediante la gracia de Dios que los pecadores como él podían llegar a gozar de la vida eterna en el Paraíso.

Al final, mediante su convicción de que la salvación se podía alcanzar “Solo por la gracia”, “Solo por la Palabra” y “Solo por la fe”, Lutero logró sobreponerse a sus profundas ansiedades respecto de su propia inclinación al pecado. Al hacerlo, también ayudó a forjar un camino nuevo hacia la redención espiritual.

Peter Greene es profesor de historia, de escuela secundaria, en las afueras de Nueva York, donde enseña historia europea y mundial cubriendo el período que se extiende de 1450 hasta el día de hoy. Está muy interesado en la Reforma Protestante, tema que ha estudiado y enseñado  en profundidad.

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