Faith in ActionSAconnects en Español

Mantente bien enfocado

"Juggling Jeff" and Commissioner Swanson.

“Juggling Jeff” and Commissioner Swanson.

David Cain, campeón mundial de malabarismo, hizo girar en el aire repetidamente cuatro hachas muy afiladas. Su audiencia lo miraba hipnotizada mientras él, lograba agarrarlas con sus manos una y otra vez por el mango y no por sus afiladas hojas. Una vez que concluyó su rutina, sin haber recibido herida alguna, la multitud le ofreció un aplauso cerrado junto con muchos suspiros de alivio.

“Me alegra no haber derramado nada de sangre”, les dijo Cain a todos en el muelle, en Old Orchard Beach, Maine (OOB), “pero más me agrada que Jesús derramara su sangre por mí”.

¡Acojamos al arte del malabarismo para atraer a las masas a Cristo! En las reuniones del campamento de este año, dos malabaristas —Cain y Jeff “el Malabarista” Koziatek—, deleitaron a la multitud que se congregó para verlos.

Cuando Cain hizo su presentación en el muelle el martes, Koziatek realizó su propio espectáculo durante la “Noche familiar” en el pabellón.

Koziatek luchó por liberarse de una camisa de fuerza mientras se balanceaba encima de una gran pelota roja. Más tarde hizo malabares con antorchas encendidas y habló acerca del intento del apóstol Pedro por caminar sobre el agua como lo había hecho Jesús. A Pedro le fue bien, siempre que mantuvo su mirada puesta en el Señor.

“Espero que las presentaciones que haga en vivo sirvan como un primer acercamiento”, dice Koziatek. “Mi deseo es que cada persona de la audiencia aprenda un poco y que luego se sumerja por sí misma en la Palabra para conocer el resto de la historia”.

Tanto Koziatek como Cain creen firmemente en el uso de todo medio idóneo que ayude evangelizar a las personas no salvas, incluyendo las artes en todas sus formas.

“Si eres seguidor de Cristo, tu tarea consiste en compartir el Evangelio con los demás, ya sea dando testimonio detrás de un podio o sentado en un banco en una iglesia”, aconseja Koziatek. “Debes ser luz para el mundo”.

por Robert Mitchell

Previous post

Christ died for 'your mess'

Next post

Keep your eye on the ball