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Los Beneficios del Ayuno

(abstinencia voluntaria temporal de toda comida sólida)

La disciplina del ayuno (abstinencia voluntaria temporal de toda comida sólida) está disfrutando un reavivamiento en la cultura popular. En la Escritura, el ayuno se asocia con el acto de humillarse, dominarse o privarse a sí mismo.

Si retrasas la hora de tu desayuno, almuerzo, cena o incluso de alguna merienda, sentirás hambre. Mientras más horas pasen, todos tus pensamientos se irán enfocando poco a poco en el hambre que sientes. De modo que llegará el momento en que la comida será tu principal preocupación.

El renacimiento del ayuno se ha visto impulsado por la conciencia de que, si se efectúa de manera adecuada, tiene efectos saludables en el cuerpo. Los estudios muestran que el ayuno ayuda a reducir la resistencia a la insulina, fortalece el metabolismo, regenera las células y reduce la inflamación.

El acto de ayunar nos ayuda a enfocarnos. También nos revela nuestra fragilidad física. Vemos con exactitud la frecuencia con que somos sometidos por los deseos de nuestro cuerpo. Por ejemplo, un anuncio comercial de televisión dedicado a una popular barra de caramelo muestra que las personas tienden a actuar inconscientemente al momento de sentir hambre.

El ayuno, tal como se describe en la Biblia, es sencillo. El problema es que la mayoría relacionamos “sencillo” con “fácil”. Cuando dedicamos tiempo a ayunar, y no bebemos más que agua durante medio día, o incluso durante varios días, nos damos cuenta de que lo que es sencillo también puede ser difícil.

Al menos para mí, ayunar pensando que al afligir mi alma podré oír la voz del Señor me resulta más bien contraproducente. Un caso similar apreciamos en Isaías 58, donde leemos que el pueblo de Israel había ayunado pero que, mientras lo hacía, sólo pensaba en sus deseos personales, no en las necesidades de los demás ni en obedecer a Dios.

Cuando ayunemos como disciplina espiritual y nos enfoquemos en Dios y en lo que Él quiere que hagamos, Él nos dice en Isaías 58, versículo 14: “…entonces HALLARÁS tu gozo en el SEÑOR”.

En nuestra próxima entrega, hablaremos sobre el gozo, el ejercicio y la depresión.

por Mayor Richard Sanchez

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