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Lo que Jesús nos brindó con Su muerte

Tomado de Once verdades que te harán crecer

Hace unos días que el pequeño niño ha comenzado a caminar y hoy, con pasos tambaleantes persigue la pelota que va rodando del jardín hacia la calle. Cuando se dispone a dar el paso decisivo que lo sacará de la seguridad de la acera para introducirlo al peligro del tráfico escucha la voz angustiada de su padre que le grita: “detente”. Él es muy pequeño para comprender el significado completo de la orden, pero la urgencia que percibe en la voz de su padre demuestra que este ve con gran angustia el paso que iba a dar.

La cruz nos muestra la seriedad del pecado
No alcanzamos a comprender el significado completo de lo que sucedió en la cruz, pero podemos detectar la urgencia, la preocupación y la seriedad con la que Dios mira el pecado.

Nuestro Padre celestial no habría tomado una medida tan drástica “un grito de angustia”, como es dejarse clavar a una cruz, si no considerara el pecado como algo muy serio y peligroso. Un padre no “grita” con tantas fuerzas a menos que vea a su hijo en inminente peligro.

“La cruz está al centro de las creencias del cristianismo, porque fue en ella donde se resolvió el problema del pecado”.
La cruz nos muestra la seriedad del pecado.
La cruz nos muestra hasta qué punto puede llegar el Señor con el fin de estar con nosotros

Quién está dispuesto a humillarse y perder toda dignidad para rescatar a alguien que se ha extraviado, sabe amar. El Dios al cual una cruz no es impedimento para rescatar a sus hijos es un Dios que sabe ser padre. Y que seamos objeto de ese amor deberá sorprendernos eternamente.

La cruz nos dice que Dios es amor.
Eso lo hemos escuchado antes de boca de los profetas y de la pluma del salmista, pero ahora en el Gólgota nos enfrentamos cara a cara con la asombrosa verdad: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).

Tal era el deseo de estar a nuestro lado que se dejó clavar a una cruz con el propósito de lograr su cometido. En la cruz vemos dos cosas: la seriedad con que Dios mira el pecado y los extremos a los que este mismo Dios está dispuesto a llegar con el fin de acercarse a nosotros.

 por Enrique Lalut

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