¡Buenas Noticias!

Listos o no, mundo, ¡aquí venimos!

“No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre” (Juan 15:16).

Una generosa expresión de inspiradora alabanza y adoración dirigida por la Banda del Estado Mayor de Nueva York, los Cantores del Territorio Este y los Pandereteros del Colegio para Entrenamiento de Oficiales dio inicio a un exuberante Servicio de Nombramiento. Un desfile triunfal de abanderados de sesiones pasadas, seguido de los tenientes de la sesión Discípulos de la Cruz, encendió aún más la llama espiritual que envolvió al Gran Salón Americano en el Hershey Lodge.

Luego de una ferviente oración y la presentación de un video sobre la obra del Ejército en todo el mundo, el Comisionado Barry C. Swanson, Comandante Territorial, dijo: “Quiero darles las gracias. ¡El año pasado, el Territorio Este recaudó $10,166,000 para los Servicios Mundiales!” Un aplauso atronador acogió ese anuncio. “Es crucial que nosotros como salvacionistas de los Estados Unidos hagamos todo lo que podamos para apoyar la obra del Ejército alrededor del mundo”.

Swanson agradeció a los oficiales presentes en el salón por su servicio de años y reconoció a otros que habían pasado a retiro recientemente. En particular, agradeció a los Tenientes Coroneles James W. y Blanche L. Reynolds, secretario territorial de negocios y gerente de recursos de programa, y directora de alcance para los ministerios infantiles respectivamente, por su servicio como oficiales.

Swanson presentó el “Premio del Comisionado” al cadete más destacado. Explicó: “Un cadete ha sido reconocido por la excelencia de su servicio en cada área de su vida”. Asistió al Comisionado Swanson el Mayor Ronald Foreman, rector del Colegio para Entrenamiento de Oficiales, quien llevaba consigo varios libros atados con una cinta de color. Swanson presentó los libros al Teniente Jonathan Lewis. La mención de su nombre inspiró el aplauso tanto de sus compañeros de sesión como de un sector numeroso de la audiencia.

Honrado además como orador representativo, Lewis comenzó dirigiéndose a los presentes de la siguiente manera: “Les voy a pedir que levanten la mano todos aquellos que recuerdan haber jugado alguna vez al ‘escondite’. Ante las sonrisas que se dibujaron en los rostros de los presentes, Lewis prosiguió: “La persona designada para buscar a los escondidos dice: ‘Listos o no, ¡aquí vengo!’” Hijo del Enviado Tony Lewis, comandante del Centro Comunitario del Cuerpo de West Philadelphia, Jonathan propuso una analogía entre este juego infantil y la vida misma.

“Listos o no, todo tipo de cosas pasan en nuestras vidas”, dijo. “Pero las buenas noticias son que, para aquellos de nosotros que nos sentimos listos para asumir nuestros primeros nombramientos y para aquellos que no nos sentimos listos, el mismo Dios va delante de nosotros. Él no nos va a dejar “sosteniendo la bolsa”. ¡Él es quien hace la diferencia! Lewis concluyó su encendido mensaje diciendo: “Y al mundo, yo le digo: ‘Listos o no, ¡aquí venimos nosotros!’” Los Discípulos de la Cruz y la audiencia respondieron con un aplauso cerrado.

Recoger ‘una cosecha’

Ustedes van a ser “lugartenientes”, dijo la Comisionada E. Sue Swanson, presidenta territorial de las organizaciones femeninas, durante su ponderada y desafiante arremetida. “Ustedes van a ir ‘en lugar’ de alguien muy importante, alguien de una autoridad mucho mayor: ustedes van a representar a Cristo. La gente no lo va a ver a Él hasta que los vean a ustedes; presentes y dispuestos”.

Swanson explicó que los nuevos lugartenientes “ocuparían y habitarían” el lugar de sus primeros nombramientos. También aludió a la temporada de luna de miel de unos cinco años en que se le permite al teniente cometer errores en su esfuerzo por abrir nuevas puertas de oportunidad e innovación. Su comentario: “Lo siento, mi comandante divisional, ¡no soy más que un teniente!”, hizo que surgieran varias sonrisas. En su estilo inimitable, Swanson mezcló magistralmente seriedad y ligereza, y mantuvo a su audiencia atenta a —y enfocada en— el mensaje de Dios. “Como teniente de esta tierra (ocupada por oficiales), Dios está en busca de una cosa: una cosecha”, puntualizó. “Tendrán sólo un breve período de tiempo para ser tenientes, pero tendrán toda una vida para ser Discípulos de la Cruz. ¡Dios los bendiga!”

El Comandante Territorial presentó luego a cada nuevo Teniente su primer nombramiento. Una gran variedad de comunidades a lo largo y ancho del territorio los esperaba. Muchos tenientes ya estaban casados y tenían familia. Y siete parejas comprometidas para casarse recibieron sus nombramientos ese día, muchas de ellas se iban a casar dentro de una semana.

No nos olvidamos de ningún soldado

El Teniente Stephen Thomas, hospitalizado días antes y quien se había perdido el Servicio de Ordenación y Comisionamiento, subió a la plataforma. El Comisionado Swanson lo ordenó, comisionó y le asignó su nombramiento, todo ello ahí mismo y de una vez. Swanson le dijo al antaño estudiante de la Universidad de Harvard: “Has sido nombrado oficial directivo asistente en otra ciudad de la Ivy League,  ¡New Haven, Connecticut!”

Al término del servicio, los nuevos oficiales salieron del salón detrás de sus líderes divisionales mientras cantaban junto con toda la audiencia “Asaltar los fuertes” [“Storm the Forts”] con el acompañamiento musical de la Banda del Estado Mayor de Nueva York, con Ronald Waiksnoris como director.

por Warren L. Maye

 

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