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Las personas necesitan al Señor

Era un día rutinario para Helen Dunning. Estaba pasando a buscar y a dejar a los campanilleros del Ejército de Salvación en Clearfield, Pensilvania. Pero Dios estaba a punto de hablarle a través de una canción.

PeopledoneedtheLord_ins1De 70 años de edad y soldado por los últimos 56, Dunning iba manejando un furgón del Cuerpo el año pasado en compañía de la Mayora Mary Francis, quien hacía poco había adquirido un nuevo disco compacto. La canción “La gente necesita al Señor” (“People Need the Lord” en inglés) empezó a escucharse en el carro. Francis le contó a Dunning que esa canción había transformado a millones de personas.

Ese día, Dunning se sintió tocada.

Lo recuerda así: “Le dije a la Mayora Mary: ‘Hay una cosa que tengo que hacer. La gente necesita al Señor’. Prefiero que las personas se vayan al cielo que al infierno. Abrigo ese fuerte deseo en mi corazón”.

Antes de regresar al Cuerpo, Dunning le dijo a Francis que el Señor había infundido en su corazón el deseo de hablarles a las personas que tenían necesidad de Él. ¿Pero de qué manera iba a decirles eso? Ambas se pusieron a reflexionar. Francis le sugirió a Dunning que compartiera su testimonio.

La tímida Dunning de inmediato rechazó esa idea, pero tenía muy presente la canción y la letra con toda claridad.

¿Qué hacer?

Cari Friend, secretaria ejecutiva del Cuerpo, recuerda lo “apasionada” que Dunning se mostró todo ese día.

“Ella me decía: ‘Cari, las personas no se dan cuenta de lo que sucedería en sus vidas si tan solo se acercaran al Señor. Pero, si alguien se muere antes de haberlo conocido a Él, eso significa que se van al infierno. ¡Yo no quiera que eso ocurra! ¡Es algo que no puedo aceptar’”.

Conversaron sobre lo que Dunning podría hacer al respecto. Friend le sugirió que hicieran un video y lo subieran a Facebook. De nuevo, Dunning volvió a rechazar toda idea encaminada a ponerla en el foco de atención. Pero Friend logró alentarla a que pusiera sus pensamientos por escrito.

Al poco tiempo, Friend la convenció de que hiciera una serie de videos titulada: “Ven al Señor”. Los filmaron de una manera muy sencilla y en la capilla del Cuerpo con un iPhone. Cada video dura sólo un minuto, pero a pesar de eso ya han conseguido varios miles de visitas.

“Me siento orgullosa de ella, pues siendo muy tímida se atrevió a exponerse a hacer esto”, comenta Friend.

Una persona con un mensaje

El primer video presentaba el testimonio de Dunning. El segundo incluía sus reflexiones sobre la bondad y otras virtudes del cristianismo.

“El Señor simple y llanamente infundió todo eso y mucho más en mi corazón”, explica Dunning. “Deseo que todos conozcan al Señor. Realmente quiero que lo conozcan. Me hace feliz hacer esto. Y quiero seguir haciéndolo mientras Él quiera que lo haga, llenándome el corazón del deseo de hacerlo”.

Friend dice que algunas personas en la iglesia los domingos por la mañana han reconocido a Dunning por los videos. Otras personas que han visto los videos, han llamado al Cuerpo para hacer preguntas.

“La respuesta ha sido fenomenal”, dice Friend. “La gente se siente impactada por ella y su historia debido a lo real y auténtica que ella es. No puedes dejar de ver sus videos una vez que has visto el primero. Su mensaje es muy sentido y eso resuena en el corazón de la gente”.

Dunning es un ejemplo deslumbrante de la intensificación del discipulado  de “Strikepoint”. Ella cultiva las disciplinas espirituales del estudio bíblico y la oración; a la vez que alienta a los demás a que también lo hagan.

Bienvenidos a la iglesia

Dunning trabaja de voluntaria y hace un poco de todo en la congregación de East Stroudsburg Corps, incluido contestar el teléfono y trabajar en la bodega y en el banco de alimentos.

“Todo lo que me pidan que haga, lo hago”, afirma.

PeopledoneedtheLord_ins2Durante la semana, también participa en la Liga del Hogar, los ministerios femeninos, los Cantores, la Escuela Dominical y en una variedad de estudios bíblicos.

El trabajo principal que realiza Dunning consiste en servir de sargenta de bienvenida los domingos por la mañana. Asumió esa función cuando Richard, su esposo durante 45 años, falleció hace apenas dos años.

“Me parece que desde que su marido falleció, ella ha estado pensando mucho en el cielo”, comenta Friend.

La Mayora Francis, que creció en el Cuerpo, es ahora la directora de cuidado pastoral. Ella recuerda a Dunning como alguien “muy tranquila”.

“Helen apenas hablaba, pero desde que [su marido] falleció se sintió llamada a asumir su trabajo de sargenta de bienvenida, y se ha transformado en una persona totalmente nueva”, dice Francis. “Ella les da la bienvenida a todas las personas que entran a esta iglesia el día domingo, sin importar quiénes sean”.

Dunning saluda a las personas con un abrazo y, si no alcanza a ver a todos los miembros de una familia, pregunta por ellos.

“Les pregunto: ‘¿Dónde están?’ Y luego suelo enviarles una tarjeta”, dice Dunning. “El Señor es quien me guía. Yo necesito hacer eso. No puedo aceptar que las personas se vayan al infierno”.

Dunning les envía tarjetas a las personas que faltan a la iglesia y a los que se encuentran enfermos. En cada tarjeta, incluye un versículo bíblico. El favorito de ella es Juan 3:16. Ella también acompaña a la Mayora Francis durante sus visitas a los enfermos.

Madrugadora

Si bien la música es parte importante del tiempo que Dunning dedica a estar con Cristo, su vida devocional gira en torno a tres estudios bíblicos. Además, madruga todos los días para dedicar tiempo a leer su Biblia.

“Esa es la hora a la que me parece que conviene hacerlo, apenas me despierto”, explica Dunning. “Algo me impulsa a decir: ‘Señor, hazte presente”.

Cuando Dunning recibió varios pedidos de oración para que los abordara durante sus devociones de la mañana, decidió empezar una cadena telefónica de oración en el Cuerpo.

Los temas de varios de esos pedidos de oración son los 19 nietos de Dunning, en los que siempre piensa. Hace poco le dio una Biblia a uno de sus nietos. Y lo hace responsable de ella, a menudo le pregunta sobre los versículos y pasajes que le asigna para que lea.

Dunning afirma, apuntando al cielo: “Quiero estar segura de que un día se vayan para allá”.

Ella fue ama de casa todos los años que estuvo casada, y se siente orgullosa de que la mayoría de sus nietos (y sus ochenta y ocho biznietos) asistan al Cuerpo. Es asombroso, pero se sabe los cumpleaños de todos ellos.

Una larga historia

Dunning fue llevada al Cuerpo de East Stroudsburg cuando era una bebé. Se convirtió en soldado a la edad de 14. Años más tarde, trajo al Cuerpo a cada uno de sus tres hijos y a un niño adoptado.

En las décadas de 1960 y 1970, Dunning, junto con otras mujeres del Cuerpo, tomó su pandereta y se aventuró a entrar en las tabernas de East Stroudsburg para recaudar dinero para el Ejército de Salvación. Algunas de esas mujeres se casaron con hombres que conocieron en esas tabernas y al fin los trajeron a la iglesia. Dunning conoció a su marido en una pista de patinaje sobre ruedas. La pareja se casó en 1972.

East Stroudsburg, a sólo 90 minutos de la Ciudad de Nueva York por la carretera Interestatal 80, se ha transformado en una comunidad residencial para personas de la tercera edad como Dunning. El Cuerpo recibe como promedio a unas 85 personas  los domingos. Bajo la dirección del asistente del ministerio James Hughes, también se ofrece un servicio de estilo contemporáneo para personas jóvenes.

Los Mayores James y Deborah Gingrich lideran el Cuerpo, el cual provee un programa de desayuno, almuerzo (se incluye un versículo bíblico en la pizarra del menú) y albergue para hombres, mujeres y familias.

El Cuerpo reparte pan y comidas horneadas todos los días y realiza una distribución de alimentos una vez al mes.

Humildad Cristiana

Dunning, que trabaja de voluntaria en la distribución de comidas, ha abierto una mesa de oración en el evento para compartir versículos bíblicos escritos a mano. Cada semana, ayuda a dar inicio a la sesión de Escuela Dominical.

“Yo dirijo las canciones y luego digo a quién le toca decir la oración”, cuenta Dunning.

Friend dice que Dunning prefiere trabajar tras bambalinas. “Ella es la que sin ser notada anima a las personas desde un rincón. No quiere que la reconozcan por lo que hace”.

La Mayora Francis está feliz de que Dunning haya encontrado su voz y la esté usando para acercar a la gente a Dios y a participar en el programa de intensificación del discipulado.

“Estoy convencida de que todo esto estaba en ella y que sólo era cosa de tiempo para que saliera a la luz. Ahora que se ha encontrado a sí misma y sabe quién es, el Señor le ha puesto [este trabajo] en su corazón”, dice Francis.

por Robert Mitchell

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