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Las estrellas nacen en Ironbound

El Club de niños y niñas del Ejército de Salvación, del Centro Comunitario Ironbound en Newark, New Jersey, alcanza a sus residentes más jóvenes con sus programas después de clases y de verano, en sus grupos sociales y en sus clases de arte dramático.


Zelia Oliveira ha traído toda una vida de experiencias obtenidas en el teatro al Ejército de Salvación. “No importa en lo que nos convirtamos”, les dice la señora Zee a los niños, “lo que cuenta es lo hagamos con lo que nos convertimos”.

Oliveira, que aspiraba a trabajar en Broadway, promueve una fuerte ética laboral. “Si deseas ser artista, debes ser el mejor que los jueces hayan visto. Si decides ser un trabajador de saneamiento, sé el mejor, el más esforzado en la ciudad de Newark”, dice.

Absorbe el arte

Cuando Zelia tenía cuatro años, su familia emigró de Portugal a Newark, New Jersey. Desde temprana edad sintió atracción por Broadway. Pero en la escuela primaria, su madre le prohibió ir a Nueva York a hacer una audición para la obra musical “Annie”.

“Llevaba el teatro en la sangre”, dice Oliveira, sus padres habían sido artistas en los escenarios de Portugal. “Cantar para mi madre en la casa no era mi meta”.

Después de terminar los estudios universitarios en 1983, Zelia organizó un grupo de teatro itinerante que presentaba sus espectáculos en distintas partes de New Jersey y reclutaban actores. Su grupo creció hasta alcanzar 400 miembros y presentaba musicales tanto en inglés como en portugués.

Oliveira llegó al Club de niños y niñas en 1999. Primero como voluntaria y luego como directora del programa, consigo trajo su conocimiento artístico y 80 niños para enrolarse en el centro comunitario.

“Mi grupo teatral se presentó en el departamento de policía y en el cuartel de bomberos de New Jersey. Viajábamos de escuela en escuela, conociendo familias y asistiendo a las reuniones de la junta directiva de educación en Newark”, expresa Oliveira. “Conocí a la comunidad muy bien”.

También sabía cómo inspirar a la gente a enamorarse del escenario, incluyendo a los más cercanos a ella. Las tres hijas de Zelia también se habían convertido en artistas, como su madre.

“Usando nuestro dinero y con la ayuda de unos auspiciadores, mis chicos fueron bendecidos con miles de dólares para recibir clases de actuación y teatro”, dice Oliveira. “Me sentaba en cada clase, observando, escuchando y absorbiendo todo lo que aprendían”.

Las lecciones eran fáciles de memorizar, puesto que a mí también me encantaba el teatro. Ahora, puedo brindar todo ese conocimiento al Ejército de Salvación”.

Oliveira enseña sus clases en el ZClub, un grupo de arte dramático en el club de niños y niñas. Los chicos cantan desde clásicos de Broadway hasta canciones populares modernas.

Las lecciones incluyen entrenamiento vocal y talleres para desarrollar confianza en el escenario, respetar a sus maestros y a los demás. Todos los años, el ZClub ejecuta dos musicales para la comunidad de Ironbound. Los aspirantes a actores que desean seguir una carrera en el teatro después de ZClub, se inscriben en audiciones y competiciones en la ciudad de Nueva York acompañados de Oliveira. Una de las cosas que ella recalca en esas audiciones es que la canción seleccionada puede ser igual de importante que la interpretación de la canción.

“Oliveira explica que cuando los niños van a audiciones en Manhattan, los jueces piensan que fueron entrenados profesionalmente. “Yo les digo a los jueces que hay mucho talento y potencial aquí en Newark”.

Casi ahí

Vivian Lightner de doce años, vino al club de niños y niñas del Ejército de Salvación hace cuatro años. “Cuando llegué al ZClub estaban interpretando a ‘Annie’. Recuerdo que me dieron el papel de July, una de las huérfanas.

Aunque era muy tímida al principio, hizo amigos y desarrolló un talento para el canto que sorprendió hasta a su mamá.

“Cuando Vivian sube al escenario se convierte en otra persona. Es un aspecto de su personalidad que nunca antes había visto”, dice su madre, Zondre. “Ahora espero con ansias sus canciones. Mi hija literalmente encontró su voz aquí”.

Oliveira envió un video de Vivian a una competencia en Nueva York. Desde entonces, Vivian canta con el New York Gospel Choir junto a la estrella de Broadway Nathan Lee Graham. Vivian dice que aun los niños que no tienen ese éxito juegan un papel importante en el ZClub.

“Si no consigues el papel que deseas, no importa porque la señora Zee tiene uno reservado para ti. “Nunca estarás sentado en el ZClub”, indica Vivian.

“El ZClub es una familia. Si tenemos una discusión o desacuerdo, nos detenemos hasta resolverlo y luego seguimos, igual que hacen las familias”, dice Vivian. A ella le gustaría servir algún día de consejera en el club de niños y niñas.

“¡Yo voy a traer a Vivian a este lugar hasta el día que me digan que está muy grande!”, afirma Zondre sonriendo.

“Ella nunca será demasiado mayor para ser parte del grupo”, señala la señora Zee, que escucha a Vivian cantar el coro “Casi ahí”, de la película “La princesa y el sapo”. Es una canción apropiada para una niña talentosa que está a un paso, o a una interpretación, del éxito.

“Quiero llevar a Vivian a las competencias de canto en la televisión la próxima vez que vengan a New Jersey” comentó Oliveira. “Ella va a ser famosa algún día”.

Corbatas y clases de portugués

Aparte del ZClub, Oliveira aparta tiempo para participar en los programas ofrecidos en Ironbound Newark, tales como: entrenamiento para niñas [Skills Mastery and Resistance Training (SMART) Girls]. Las jóvenes aprenden acerca de la salud, el liderazgo y desarrollo de la autoestima. Passport to Manhood es un programa similar para jóvenes varones.

La señora Zee recuerda una ocasión cuando tuvo que ayudar a uno de los consejeros del programa Passport to Manhood a desarrollar una de sus destrezas.

“Nunca había aprendido a anudarse la corbata”, explicó Oliveira. “Él no había tenido un padre en su vida que le enseñará. Yo había aprendido años atrás mientras veía el programa de televisión “Tres son multitud”. Reunimos un montón de corbatas del clóset y me aseguré de que él y todos los chicos del programa aprendieran a hacerlo solos”.

Oliveira también encontró una manera de compartir su herencia portuguesa. Ella había guardado sus anotaciones y libros del tiempo en que asistió a la escuela de portugués en Newark como acompañante de sus estudios de inglés. Hizo copias de las lecciones y comenzó las clases para “principiantes de portugués” en el club.

Dos veces por semana Oliveira enseñaba el idioma y la historia de Portugal. Aunque el programa tuvo que concluir debido a sus otras responsabilidades, ella espera que de alguna manera pueda volver a desarrollarlo. Ironbound tiene una comunidad portuguesa grande, por lo que las clases son muy populares.

“El primer día tuvimos una matrícula de 25 niños y eso fue sin contar a los padres que deseaban aprender también”, explica Oliveira.

Un servicio exitoso

“Así como lo hice con mis hijas, siempre intento darles a estos chicos las oportunidades que hubiera deseado tener”, señala la señora Zee.

Aunque su vida quizás hubiera sido distinta si su madre le hubiera permitido ir a Nueva York a  la audición de “Annie”, cuando estaba en la escuela primaria, Oliveira no cambiaría nada por donde se encuentra hoy. Para las familias de Ironbound ella es una gran estrella, como cualquier vocalista o artista de Broadway.

“A la señora Zee le encantan los niños que entran a Ironbound”, dice Zondre. “Sin ese amor, puedes entrar, hacer el trabajo e irte a casa. Pero la señora Zee es maestra, consejera y una segunda madre para muchos de los niños allí. Es más que un simple trabajo para ella”.

“Soy muy afortunada de ser parte del Ejército de Salvación”, dice Zelia. “Pero si no estuviera aquí, aún estaría buscando oportunidades para servir. Siempre hay algo que podemos compartir con los demás, aunque lo único que tengamos sean nuestras experiencias y nuestras pasiones”.

Tras respirar hondo y reflexionar un momento, Zelia indica: “Mi pasión es ayudar a otros a alcanzar el éxito. Mientras tenga vida trataré, con todas mis fuerzas, de ayudar a ser famoso a alguien de este club de niños y niñas”.

por Hugo Bravo

fotos por Susan Magnano

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