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La voz de Dios se escucha en Costa Rica

Melanie Ortiz, una cadete de segundo año del Colegio para Entrenamiento de Oficiales (CFOT), siempre se ha sentido llamada a servir en el extranjero, pero esperaba que Dios le confirmara su llamado.

Cuando fue enviada a Costa Rica, tras ser nombrada por su CFOT a servir en ese país durante el verano, desde el 15 de junio hasta el 10 de agosto, Dios le habló alto y claro.

“Muchos de los Cuerpos no eran de lo mejor”, dice  Ortiz.

Melanie Ortiz platica con un joven en Costa Rica.

Melanie Ortiz platica con un joven en Costa Rica.

“Fue ahí que Dios me habló. Hacía mucho calor, las calles no estaban pavimentadas, todo era sucio. Había que caminar mucho y los días eran largos y calurosos.

Solíamos comenzar el día a las 6 de la mañana y finalizábamos hacia las 9 o 10 p.m. Una noche, Dios me habló y me dijo: “De esto es de lo que se trata, de dejar lo rutinario del trabajo que has hecho en Cuerpos cómodos y estables”.

Ortiz, junto con sus compañeros de sesión “Mensajeros de Luz”, Lilybeth Ciriaco y Jonathan Quatela, pasó ocho semanas en Costa Rica.

Los tres compañeros asistieron a la escuela para entrenamiento en Costa Rica y sirvieron en varios Cuerpos. También participaron en una campaña evangelística de dos semanas en un área remota del país.

“Hubo mucho trabajo de evangelización”, afirma Ortiz. “Fui capaz, realmente, de salir de mi rutina; en particular, al dar mi testimonio en las calles y hablar con la gente”.

Ortiz, que viene del Centro Comunitario Ray y Joan Kroc de Guayama, Puerto Rico, dijo cuando pisó suelo costarricense que —por primera vez— se dio cuenta de que no había ninguna tienda de suministros y que varios de los soldados tenían que hacerse sus propios uniformes. “Me percaté de lo mucho que tenemos en nuestro territorio”.

Ortiz indicó que, para ella, la experiencia de verano fue de crecimiento espiritual.

“A veces, era un tremendo desafío”, reflexiona. “Fue sólo por la gracia de Dios que pude hacer todo lo que Él me pidió, especialmente cuando se trataba de evangelizar a otra persona. Esa fue una experiencia distinta para mí.

“Es difícil, pero entendí que, con Él a mi lado, puedo hacerlo todo”.

por Robert Mitchell

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