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La pasión de Cristo, según Jim Caviezel

Jim Caviezel arriesgó su carrera de actor, su felicidad, su salud y hasta su vida con el fin de encarnar un papel dramático que, a su modo de ver era más que un trabajo o una coincidencia, un verdadero llamado de Dios.

Este hombre de voz suave y actitud humilde que impactó al mundo encarnando el papel principal de Jesús, en “La pasión de Cristo”, y que actualmente encarna el papel del evangelista Lucas en “Pablo: Apóstol de Cristo”, habla acerca de su amor a Dios, su familia y del propósito de ser un actor cristiano.

A pesar de encarnar papeles tan serios, Caviezel puede ser muy divertido cuando se lo propone. A sus 19 años se imaginaba trabajando de actor, pero abrigaba algunas dudas. “De vez en cuando recibía señales de parte de otras personas en el sentido de que tenía talento y que debía ser actor”, recuerda.

“Solía imitar espontáneamente la voz de distintas personas. Me gustaba ver lo que hacía Eddie Murphy. Me parecía asombrosa la forma en que hacía reír a la audiencia”, afirma riéndose. “¡El problema es que, tras actuar en ‘La pasión de Cristo’ se me ha hecho difícil hacer reír a la gente!”

Mel Gibson, productor de la filmación, había visto a Caviezel actuar en las películas “La delgada línea roja” y “El Conde de Monte Cristo”. Gibson le advirtió a Jim sobre las posibles consecuencias de encarnar el papel de Cristo. “Mel me llamó a casa y trató de disuadirme de participar en la película. Me dijo: ‘Si optas por hacer este papel, puede que nunca más vuelvas a trabajar en esta ciudad [Hollywood]’. Y yo le contesté: ‘Mira, todos somos llamados a cargar nuestra propia cruz. Si no la cargamos, su peso nos aplastará’. Durante unos segundos Gibson no dijo nada. Y luego le dije: ‘¡Oh, por Dios, me acabo de dar cuenta que tengo 33 años y que mis iniciales son J.C.!’ A lo que Gibson replicó: ‘Me estás empezando a asustar’ ¡y colgó el teléfono!”

El papel de Jesús (Salvador, Señor)

¿Fue la llamada de Gibson una coincidencia o una señal? Caviezel dice que representar el papel de Cristo ha influido en todos los papeles que ha encarnado desde entonces, tanto en la pantalla grande como en la vida real. “Lo habíamos venido representando como el Hijo de Dios, no como un potencial pecador que enfrenta tentaciones a cada momento. En mis oraciones escuché que Él me decía: ‘Yo fui tentado en muchas maneras, pero nunca me dejé tentar, porque te amo’. Y pensé: ‘Entiendo. ¡Vaya!’ Esa voz que se hizo escuchar a través de mí era lo más grande que se pueda imaginar; como la voz de un comandante general: poderosa. Así que me dije a mí mismo: ‘Cállate, Jim. Esto es realmente serio’. La experiencia me estremeció. Sentí temor. De modo que confié en Él y le obedecí, completamente”.

En el transcurso de la filmación de “La Pasión”, Caviezel se dislocó un hombro cuando cargaba la cruz. Un rayo que cayó desde unas nubes lo impactó mientras la llevaba a rastras. “Lo que la gente vio fue mi cuerpo completamente iluminado y un fuego a ambos lados de mi cabeza. Y por un momento me vi a mí mismo desde fuera de mi cuerpo”. El asistente de producción de la película también fue impactado dos veces.

Caviezel, que pesaba 95 kilogramos al inicio del proyecto, bajó a 76. Con posterioridad debió someterse a una operación de corazón abierto. “Me encontraba muy golpeado físicamente y Dios casi me llevó hasta el final en aquel momento, pero todavía no era mi hora”, cuenta.

“Cuando era más joven, me obsedía la idea de la muerte. Pero en la actualidad sé que Dios quiere que viva la mejor vida que pueda, pues no sé cuándo llegará el momento final”. Caviezel cumplirá 50 años en los próximos meses.

El papel de Lucas (doctor, escritor)

Cuando a Caviezel le ofrecieron un papel en la película “Pablo: Apóstol de Cristo”, estaba visitando Auschwitz, Polonia, con su amigo Frank, abogado de profesión. “No rechacé ese papel”, dice Caviezel, “Simplemente no me emocioné al momento de recibir la propuesta”. En ese tiempo Frank, que era su mentor, o su “Pablo”, estaba muriéndose.

Poco tiempo después de regresar a los Estados Unidos, Frank falleció. En pleno luto, Caviezel recibió la noticia de que otros dos amigos se habían suicidado en dos incidentes no relacionados entre sí. Entonces, en ese trance, el productor David Zelon lo llamó y le preguntó: “¿Todavía quieres hacer esto? ¿Quieres leer el guion?” Caviezel le dijo, esta vez con convicción: “Sí, por supuesto. Envíamelo”.

Jim por fin lo leyó. Para su sorpresa, el parecido entre Jim/Frank y Lucas/Pablo se me hizo evidente. “Pude ver de inmediato al mentor, y la relación muy semejante a la de padre e hijo. El guion pasó a ser algo real para mí. Me pareció que yo haría un mejor trabajo como actor en la pantalla porque me era posible procesar con claridad el papel. Era algo que me tocaba de cerca y que expresaba lo que soy”.

Caviezel también vio en el guion ciertos parecidos a los acontecimientos actuales. “Pablo cuando era Saulo, podría haber sido un líder del ISIS de nuestros días. Había sido un verdugo despiadado hasta que conoció a Jesús y se convirtió en Su seguidor y apóstol”.

Caviezel vio a Lucas, su papel en la película, a través de un lente contemporáneo. “Era doctor, era griego y estoy seguro de que tenía una vida bastante holgada. Como pagano que era, pudo haber tenido todo lo que hubiera deseado. Y, sin embargo, su alma estaba vacía. Lo tenía todo y, a la vez, no tenía nada”. Caviezel ve que la situación de Lucas es la misma de muchas personas en la actualidad. “Cuando una persona se hace rica, cree que ya no tiene necesidad de Dios.

“Pablo tenía el don de la palabra. Tenía la capacidad de emocionar a la gente. Pero como Saulo, abusaba de ese don. Muchos de nosotros poseemos esos dones que nuestro Señor nos quiere confiar. Pero Él confía en las personas que le son obedientes. A mí me pareció que esas eran diferencias importantes entre Pablo y Lucas.

“Esta película trata del perdón, a todo costo”, afirma Caviezel. “Perdonar no es una señal de debilidad o pasividad; significa enfrentar el mal cara a cara con amor”.

Las escenas más poderosas incluyen momentos de intimidad en que Pablo dicta y Lucas escribe mientras están encerrados en un calabozo muy, pero muy húmedo. “El arte de escribir cartas se ha perdido”, dice Caviezel. “En la actualidad, todos viven pegados a sus teléfonos. Pero hay una conexión especial que ocurre entre la mano y la mente cuando escribes. Incluso hoy, les digo a mis hijos: ‘¡Tienen que aprender caligrafía, y aprenderla bien!’”

El papel de Jim (marido, padre)

Jim y Kerri (Browitt) Caviezel se casaron hace 22 años. Tras sobrevivir a una serie de abortos, adoptaron tres niños oriundos de China y que tenían necesidades especiales; David, 18; Lyn Elizabeth, 16; y otro hijo, Bo, que tiene 8 años. Dos de los chicos fueron diagnosticados con un tumor cerebral, mientras el tercero tiene sarcoma.

No obstante, eso no les impidió en ninguna manera a Jim y a Kerri que los adoptaran. “A mí nada de eso me importaba, porque Dios ve y nosotros también vemos lo hermosos que son”, dice Jim. “Sí, es cierto que sientes miedo, que te sientes asustado, pero no tienes idea de las bendiciones que recibirás una vez que te la juegas movido por la fe”.

Al preguntarle de qué manera el hecho de convertirse en padre ha cambiado su vida, Caviezel declara: “Yo diría que aprendes a amar más. Ver la manera en que mi esposa cuida a los niños y el modo en que ellos responden, y cómo son, me hace amarlos aún más. Me hace querer ser una mejor persona.

“Agregaría a eso, el hecho de que tengo más control de mis deberes en contraste con la manera en que antes me quedaba atrapado en cosas mundanas. No me siento dominado por mis sentimientos, sino por el amor; lo cual es una decisión que he asumido. Cada día me despierto por la mañana y le doy gracias a Dios por mi esposa y mis hijos”.

Por Warren Maye

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