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Temporada de la Olla Roja, más que dinero

Salvation Army brass musicians accompany a bell ringer, in New York City (circa 1958).

Salvation Army brass musicians accompany a bell ringer, in New York City (circa 1958).

Como nueva oficiala que servía en su primer nombramiento, tuve una experiencia que moldeó mi perspectiva en cuanto a la temporada de la Olla Roja que el Ejército de Salvación realiza en Navidad. Durante una campaña que realizábamos en una tienda, repartimos tarjetas desplegables llenas de versículos bíblicos. El Cuerpo tenía los recursos para producir esas tarjetas, que bien puede haber sido la mejor inversión que jamás hemos hecho en esa comunidad.

Un día de marzo, una mujer se acercó al Cuerpo y preguntó si podía hablar con el oficial directivo. Dijo que había planeado suicidarse en Navidad. Había llevado el automóvil de su hijo a una tienda de comestibles y tenía planeado embestirlo contra un árbol o contra alguna construcción maciza.

Sin embargo, cuando pasó a dejar una donación a la Olla Roja, también recibió una tarjeta desplegable. Y el versículo bíblico que leyó cambió el curso de su vida. “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” (Jeremías 29:11). Ese versículo le dio la esperanza de un futuro y una paz interior; y supo que podía confiar su vida a Dios.

Pienso que mi amor por la ajetreada campaña navideña de la Olla Roja nace de una perspectiva en cuanto al modo en que nuestra “presencia” en los puntos de recaudación puede bendecir tanto al donante como al trabajador que realiza dicha campaña.

Creo también que, cuando les pagamos a quienes trabajan en la campaña de la Olla Roja, debemos verlos como parte de nuestra familia y alentarlos a verse a sí mismos como parte de un equipo que comparte con los demás una sonrisa y una esperanza. Esos trabajadores suelen ser muchas veces nuestros propios clientes, aquellos que necesitan el dinero extra para la Navidad, y se muestran agradecidos por la oportunidad de ganar un ingreso ayudando a los demás.

Cada mañana, antes de dejar el Cuerpo, oramos con los trabajadores que llevan adelante la campaña de la Olla Roja y le pedimos a Dios que les provea un día tranquilo y entrañable.

Hemos tenido muchos trabajadores leales que regresan cada año a trabajar porque se sienten parte de algo más grande, algo con un propósito, algo que realmente marca una diferencia. Muchos de esos trabajadores nos han dicho que la gente les pide que oren por ellos. Y aunque no se sientan capacitados para hacerlo, de todas maneras oran por esas personas. Nos agradecen por darles la oportunidad de servir en los puestos de recaudación de la Olla Roja. Muchos de ellos han comenzado a asistir al Cuerpo y se han convertido en soldados del Ejército.

Es posible que estemos logrando mayores resultados que los que esperábamos. Tan importante como recaudar dinero es tener un trabajador de la campaña de la Olla Roja que se sienta feliz, bendecido y que bendiga a los demás. Así mismo, un donante que se siente alentado por nuestra presencia, tenderá a ayudar a otra persona en el futuro.

—La Capitana Patty Richwine es oficial directiva del Cuerpo (West Side) de Cincinnati, Ohio.

 

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