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la mañana de Navidad

CommissionerSwanson2014Una de mis actividades favoritas en la temporada de Navidad en mi niñez, era visitar el Planetario Adler a orillas del Lago Michigan, en el centro de Chicago.

Cada mes de diciembre, el Planetario ha venido presentando hasta hoy una exhibición llamada “La estrella de Belén”. Es una experiencia fascinante sentarte en tu butaca reclinable mientras la “bóveda celeste” se oscurece y te va mostrando un despliegue de estrellas en los cielos.

Una voz anunció en tono muy dramático que nos devolveríamos dos mil años en el tiempo ¡para que apreciáramos el cielo que se veía sobre Belén la noche en que Jesús nació!

El narrador luego presentaba varias teorías que podrían explicar el fenómeno de la estrella de Navidad. ¿Fue acaso un meteorito? Quizás fue la convergencia de varios planetas que causó la impresión visual de una luz brillante que se cernía sobre Judea. O quizás fue una supernova (¿qué habrá sido eso?) que guiaba a los Sabios venidos de oriente a través de los campos y las fuentes, los desiertos y las montañas, siguiendo la estrella que les mostraba el camino.

Yo esperaba con paciencia, pues sabía que lo mejor todavía estaba por venir. Y, tal como anticipaba, el programa concluía con el narrador reconociendo la posibilidad de que quizás se pudo haber tratado de un ¡MILAGRO! Su concesión representó siempre para mí una confirmación de todo lo que mi maestro de Escuela Dominical nos había estado diciendo. Yo entonces salía del Planetario y regresaba a casa más dispuesto que nunca a celebrar la Navidad.

La estrella se ha convertido en uno de los grandes símbolos que representan a Cristo. En la música, el arte y la literatura, uno puede pensar en varios ejemplos de cómo la idea de un portador de luz describe de manera ideal el propósito de la vida y misión de Jesús, el Mesías. No importa cuán oscura sea la noche, la luz siempre prevalece. A lo largo de los siglos ha pasado a ser una entrañable tradición para los creyentes hacer esa importante conexión y comprender que describe una verdad absoluta e inalterable. ¡La Luz ha venido!

Haz esto la mañana de Navidad. Levántate temprano, antes del amanecer y ve afuera. Si la noche está despejada, mira el horizonte. Ahí estará Él: Jesús, la brillante Estrella de la Mañana (Apocalipsis 22:16).

¡Que en Él se regocije el mundo!

—  Comisionado Barry C. Swanson
Comandante Territorial

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