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La Locura de Ser Padre

Fatherhood_SpanishEl 15 de mayo de 1991 mi vida tomó un giro dramático. Ese día nació mi primogénito, Alexander. Aunque junto a mi esposa Lydia pensaba que estábamos listos para este paso, la llegada de Alexander cambió mi vida. Ser testigo de su nacimiento y estar allí en esos primeros momentos, tomarlo en mis brazos y ver que esa nueva vida era una nueva responsabilidad y una novedosa aventura, ciertamente me marcó para siempre. Luego llegaron Christian (1992), Alan (2000) y la preciosa princesa Rebecca (2002). La casa de la tribu Mercado nunca ha sido una de mucho silencio sino más bien de risas, gritos, bromas y amor. Ser papá es extraordinario. Y también es una locura. Al principio es como que no hay otro padre más en el mundo y tienes que proteger a tus hijos de todo. Que no se caigan ni se lleven nada a la boca, ni se aventuren a nada que uno piense que les puede hacer daño por pequeño que ello sea. Luego te encuentras pensando cómo criarlos, qué deporte les vas a enseñar y cómo vas a pagar sus estudios. Fue así que fui entendiendo que mi principal rol como padre no era el de protector o proveedor, sino el de ser un buen ejemplo, un modelo. Así que voy a amarlos, enseñarles acerca de Dios y confiar que sean personas de bien.

Gran parte de esta aventura me hace pensar en nuestro Dios. Él, como nuestro Padre, también nos ama, nos provee, nos protege, sin embargo nos da oportunidad para que nos aventuremos, para que decidamos, para que busquemos alternativas. Pienso que igual que los hijos, a veces somos desobedientes y, aun así, Su amor permanece y sigue esperando lo mejor de nosotros. Mi ministerio ha sido bendecido, tanto que poder contar con esta hermosa familia que Dios me ha dado, lo enriquece.

Debo terminar diciendo que me siento orgulloso de cada uno de mis hijos, de lo que son y están haciendo con sus vidas. Soy un hombre bendecido y un padre feliz. Espero seguir viviendo y seguir siendo ejemplo para ellos de lo que es ser un hombre de Dios. Oro para que mi vida también sea de agrado a nuestro Padre celestial y al fin todos juntos celebremos en Su Reino. Hay una canción que dice: “Sí, lo sé, yo soy feliz, un poco loco, pero feliz”.

—Mayor Juan Mercado

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