SAconnects en Español

La crisis de los refugiados

Hoy en día, la crisis mundial de los refugiados es la peor de la historia. La Capitana Swetha Vincent, Oficial asignada anteriormente a la Comisión Internacional de Justicia Social del Ejército de Salvación (ISJU, por sus siglas en inglés), en la ciudad de Nueva York, y la Capitana Paula Mendes, de Brasil, que en la actualidad sirve en el programa de capacitación para oficiales de ISJU, conversan acerca de la manera en que el Ejército de Salvación está ayudando a la gente atrapada en este frecuente, angustioso y trágico azote contra la humanidad. Ante todo, tratan sobre la restauración de su valor y dignidad como seres humanos.


Capitana Vincent, ¿Cómo ha retado, esta crisis, su corazón, su perspectiva y su cosmovisión?

Mi primer año en la escuela secundaria pública, en Chicago, formó mi perspectiva en cuanto a las personas que buscan asilo o refugio.  Mirsada, una amiga mía de Bosnia, tenía 15 años y yo solamente 12 cuando cursamos el primer año de secundaria. Yo me preguntaba, ¿por qué era ella mucho mayor que yo y estaba cursando el primer año? Fue entonces cuando escuché, por primera vez, el término “refugiado”. Era el año 1994 y Mirsada, al igual que los de la comunidad de Bosnia que estudiaban en la secundaria, habían huido de la guerra en Bosnia. Mi mente tan joven no podía comprender lo que mi amiga había sufrido. Ella me contó que había presenciado el acoso y la violación de sus hermanas por parte de unos soldados en un campamento de detención. Su padre y sus hermanos habían sido asesinados; y ella y su madre eran las únicas sobrevivientes de la familia.

Los refugiados anhelan un hogar, un lugar al cual pertenecer y que sea seguro. Ese lugar, que es familiar para nosotros, se convierte en parte de nuestra identidad. Cuando se habla de refugiados, a menudo se consideran “un problema”. Pero yo no creo que lo sean. Para mí son personas con rostros, nombres e historias. Son seres humanos hechos a la misma imagen de Dios.

¿Cuáles son algunas de las ideas preconcebidas que la gente tiene en cuanto a esta crisis? 

Mucha gente cree que los refugiados son pobres, que intentan aprovecharse, que son violentos y que no tienen educación formal.

Capitana Mendes, ¿cuál es su experiencia con los refugiados?

En mi nombramiento actual en Brasil, tenemos un grupo muy grande de refugiados de Haití en la ciudad. Consciente de que nuestro edificio no se estaba usando al máximo, me comuniqué con una iglesia en la que sus miembros ayudaban a los refugiados. Algunos salvacionistas y yo asistimos a una reunión con la gente de la iglesia y la asociación de haitianos. Hablamos de cómo el Ejército de Salvación podía ayudar a la causa. Después de varias reuniones, decidimos que impartiríamos clases los sábados para enseñarles portugués, así como también a hornear y coser.

En el 2018, comenzamos oficialmente el programa con un grupo de 14 voluntarios de los Cuerpos cercanos, la Liga del hogar, la Iglesia Católica y otros amigos del Ejército. El programa incluía una guardería infantil y almuerzo para 80 a 90 personas todos los sábados.

Luego, fui nombrada para ayudar con la respuesta de emergencia del Ejército a la crisis de refugiados venezolanos.  Viajé del sur (Joinville) al norte (Boa Vista) para participar en dicha ayuda. Me uní con cuatro oficiales más de Brasil y Argentina. El equipo rotaba mensualmente.

En asociación con la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), tuvimos acceso a albergues y pudimos ofrecer ayuda. Impartimos talleres para los niños con un enfoque en la salud y los problemas sociales, tales como la prevención de la violencia. El albergue también ofreció recreación para los niños con algo tan simple como poder ver una película. Su realidad como personas desplazadas era que no tenían ningún tipo de diversión ni acceso a la educación. Por lo que también comenzamos una actividad de artes y manualidades.

Pasé cinco meses en Boa Vista, ayudando a reclutar y entrenar equipos que hoy trabajan en el programa The Bridge Project. Esta iniciativa ayuda a muchas mujeres refugiadas.

El programa también ayuda a los miembros de la comunidad LGBTQ, los ancianos y otros grupos “vulnerables”, que es un nombre mejor que “refugiados” y que evita las reacciones xenófobas, particularmente en el caso de los venezolanos.

Sé que la mayor necesidad de los refugiados mundialmente es tener a alguien con quien hablar porque se sienten muy solos. ¿Cómo suple su equipo esta necesidad?

Capitana Mendes: En los albergues tienen muchas personas a su alrededor: trabajadores sociales, empleados de organizaciones no gubernamentales (ONG) y personal militar. En realidad, no están “solos”, en el sentido de que tienen personas alrededor; pero el problema es que los consideran un número, una “necesidad” que atender o parte de un problema, no como humanos con rostros, nombres e historias. Cuando estábamos ahí, les preguntábamos sus nombres o les hablábamos de las cosas que les gustan o de cosas comunes y corrientes como el tiempo, la comida y sus niños. Ellos desean que los vean como personas, no como “refugiados”.

Capitana Vincent: Aunque la ISJU no está directamente involucrada con el trabajo de los desplazados, siento que es nuestra responsabilidad crear conciencia y educar a la gente acerca de estos grupos de personas vulnerables. El primer paso es tener conciencia del asunto, lo que lleva a la acción.

La cumbre de los refugiados en el 2018, coordinada por el ISJU, fue un intento por compartir la manera en que el Ejército de Salvación responde a las crisis. El entonces director, el Teniente Coronel Dean Pallant, estuvo encargado de establecer la conexión entre las Naciones Unidas con Brasil y Argentina. Eso les permitió a los Oficiales atender a los refugiados venezolanos que estaban cruzando la frontera brasileña.

La ISJU se mantiene en comunicación con los territorios o comandos del Ejército de Salvación que sirven en las comunidades de refugiados para ver cómo pueden apoyarlos o abogar por ellos.

escrito por: Warren L. Maye

¿Qué podemos hacer?

Debemos preguntarnos, ¿qué significa ser un seguidor de Cristo? ¿Qué significa orar: “Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”? ¿Qué significa amar al prójimo? Deuteronomio 10:18 dice: “Él hace justicia al huérfano y a la viuda, y también ama al extranjero y le da pan y vestido”. Debemos preguntarnos, ¿qué significa vivir este principio? Nuestras respuestas deben estar motivadas por el amor de Dios y no el temor de la gente.

Oremos:

  • Para que los refugiados se establezcan.
  • Por el cuidado médico y las necesidades básicas.
  • Por sus niños, que no tienen educación ni otras cosas que necesitan.
  • Para que los gobiernos estén dispuestos a recibir gente.

Debemos:

  • Salir y buscar oportunidades para servir y ser proactivos, no esperar que alguien toque a nuestra puerta.
  • Escuchar a los refugiados y levantar nuestra voz para crear conciencia y para apoyarlos.
  • Ver cómo están trabajando otros con los refugiados y unirnos a ellos.

¿QUÉ ES UN REFUGIADO?

Los refugiados son personas que huyen de la guerra, la violencia, el conflicto o la persecución, y que han cruzado una frontera internacional buscando seguridad en otro país. Muchas veces tienen que huir únicamente con la ropa que llevan puesta dejando atrás sus casas, posesiones, trabajos y seres queridos.

La ley internacional define y protege a los refugiados. La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 es un documento legal importante que define al refugiado como: “alguna persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él”.

A finales del 2017, habían 25.4 millones de refugiados entre hombres, mujeres y niños registrados mundialmente.

—ACNUR. La agencia de la ONU para los refugiados

Previous post

Evangelización desde cualquier perspectiva

Next post

Testimonio Personal