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La adicción

MunnRichardLos seres humanos son marcados por el quebrantamiento. Si bien no es ninguna novedad, posee una dimensión que resulta especialmente maliciosa y engañosa, y que muchas personas prefieren ignorar: la adicción.

Una adicción es cualquier conducta compulsiva y habitual que limita la libertad del deseo humano. Relacionamos nuestros deseos con objetos específicos y nos obsesionamos con la conducta habitual que se desprende de esos deseos. Queremos liberarnos del objeto de nuestro intenso deseo, pero no podemos.

UNIVERSAL

Se ha descrito la adicción como la enfermedad sagrada de nuestro tiempo y de alguna manera todos nos vemos afectados por ella; desde una persona ansiosa por consumir cafeína o chocolate hasta una familia desgarrada por el alcohol o las drogas. “Estar vivo es ser adicto, y estar vivo y ser adicto es estar necesitado de gracia”, escribe Gerald May.

MALICIOSA, DESCONCERTANTE, PODEROSA

Pablo comprendió bien lo que es la adicción y era consciente de su poder: “No hago lo que quiero, sino lo que aborrezco … no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero” (Romanos 7:14-19).

El aspecto cruel de la adicción son esas sustancias que causan destrucción o daño a la propia persona y a los demás.

GRACIA

La buena noticia es que hay miembros activos en la sociedad que, por la gracia de Dios, han logrado superar adicciones incapacitantes. Uno de los aspectos de su testimonio tiene que ver con la sanidad espiritual.

Una acción sensata es evitar las sustancias y las tentaciones adictivas. Un lamento frecuente es haberse permitido probar esas sustancias una primera vez. La adicción y la gracia: antítesis y tesis.

por Coronel Richard Munn

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