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Inspirada por ‘Others’

La diseñadora de modas de Nueva York, Lily Qian, se asocia con “Others: Trade for Hope” (Others: El negocio de la esperanza) en una nueva colección de chales.

Durante décadas, el mundo de la alta costura ha sido una glamorosa industria de la cultura occidental, en la que el gusto por la opulencia, la belleza y la sofisticación cautivan la imaginación. Sin embargo, este mundo está muy alejado de la realidad que viven la mayoría de las mujeres alrededor del mundo. A ellas sólo les cabe esperar que la fe, el trabajo duro y el tenaz espíritu emprendedor puedan mantener a sus familias con vida un día más. Tal es el caso en muchas partes de Bangladesh, donde el Ejército de Salvación ha estado dando pasos lentos pero seguros que ya marcan una diferencia en las vidas de muchas personas.

Una reciente colaboración entre una diseñadora de modas de Brooklyn, Nueva York, y “Others: El negocio de la esperanza” promete literalmente “coser” un lazo que estreche las relaciones entre mujeres de occidente y oriente. Se espera tejer una rica relación que redunde en un estilo de vida más hermoso y próspero para todos.


Una conversación maravillosa

Lily Qian, diseñadora de modas, ilustradora y experta textil, trabaja actualmente en una colección especial de chales para Others. Entre otros de sus notables clientes se cuentan: Louis Vuitton, Bloomingdale’s, Calvin Klein y The Donna Karan Company, LLC.

Qian y April Foster, directora de Others en el Territorio Este, se conocieron gracias a Ahmie Hahm, amiga de ambas y salvacionista que sirve como gerente de producción  en Calvin Klein. Hahm vio una oportunidad que le permitiría a Lily usar sus habilidades para ayudar a April a diseñar una colección de chales para Others. “Un día finalmente nos reunimos en un café y tuvimos una maravillosa conversación”, cuenta Qian.

El meollo del asunto

Muy pronto, Qian y Foster viajaron para conocer a las mujeres de Bangladesh. “Mi objetivo principal era ver el proceso, conocer a los equipos de mujeres, aprobar las muestras y entender mejor la manera en que se podía ayudar a facilitar la producción”, expresó Qian. Disfrutó mucho la posibilidad de conectarse con el equipo y con los productores.

Qian también se sintió fascinada por el avance que Others ha estado haciendo gracias a esas mujeres. “Por el mero hecho de escuchar sus historias, me hago una idea mucho más clara de las situaciones que ellas viven”, explica. “Me enteré que Others ha ayudado a cuatro generaciones de mujeres en ese país”. Qian pudo constatar que familias enteras que habían vivido antaño en casas de barro, viven ahora en condiciones mucho mejores.

“De modo que ha habido mejoras importantes. Pero te duele el alma al ver todas las penurias por las que han tenido que pasar”, dice Qian. “La vida es un desafío para ellas en diversas maneras. Pero a pesar de que viven en aldeas pobres, cada una de ellas tiene un corazón grande”.

Qian dice que se sintió conmovida por la generosidad de las mujeres cuando le dieron la bienvenida a ella y a Foster en sus hogares y se mostraron particularmente interesadas en ellas. “Tenían curiosidad por saber cómo nos iba a nosotras”, cuenta Qian. “Las jóvenes que tenían teléfonos celulares querían tomarse selfies conmigo. Querían contarnos las historias de cómo habían entrado en contacto con Others y el tiempo que llevaban trabajando en esto”.

El negocio de la esperanza

“Es tanto lo que pudimos conocer y aprender”, dice Qian. Ella y Foster pudieron constatar estilos de vida contrastantes cuando visitaron a varias mujeres que trabajaban fuera de la red laboral de Others. “Estas familias fabricaban bolsas para compras”, cuenta Qian. “Visitamos también una comunidad de refugiados. Su labor consistía en hacer hermosos saris, pero en condiciones dolorosamente desgarradoras. Y se les estaba pagando mucho menos que a las mujeres de Others”.

Qian internalizó todo lo que iba viviendo y conociendo. “Conocimos a miembros de equipos realmente notables en Dhaka. Ellas nos ayudaron a traducir y a entender cómo vive realmente la gente su día a día. Gracias a ellas tuve acceso a una gran variedad de experiencias”.

Se encontraron también con los equipos de producción. Una gerente de producción llamada Lily es madre de dos hijos. Su marido trabaja para el Ejército de Salvación. “Ella es una mujer muy dedicada; este programa no podría funcionar bien sin ella”, explica Qian. “Lily está íntimamente conectada con las mujeres de la aldea. Fue increíble ver lo mucho que ella hace y administra en su vida personal y laboral”.

El recordatorio del hogar

Cuando Qian decidió hacer el viaje se sintió preocupada por la seguridad y los potenciales problemas de salud. Pero al enfocar su atención en el trabajo que tenía por delante, sus temores se disiparon y se sintió llena de asombro y gratitud. “Me di cuenta de que este era un viaje realmente especial”.

Una de las cosas que hicieron de esta travesía algo especial fue la manera en que la cultura y el paisaje del país le recordaban a Lily su niñez en Beijing. “Yo había vivido en China y había visto diversos niveles de pobreza. He visto las grandes ciudades y las áreas rurales. La verdad es que Bangladesh me recordaba mi hogar y mi niñez”.

La familia de artistas

Siendo hija única, Lily se fue de Beijing con sus padres cuando sólo tenía 9 años y medio de edad. Se fueron a vivir al Condado de Fairfax, en el estado de Virginia, justo a las afueras de Washington, D.C., donde su papá consiguió un nuevo trabajo.

Nacida en el seno de una familia de parientes creativos, Lily se había criado inmersa en un ambiente artístico.

“Mi padre era pintor al óleo de la escuela realista y clásica en Beijing”, cuenta Lily. “Él estudió con grandes maestros y fue artista residente en distintas partes de China y dictó innumerables conferencias”. También vivió todo lo que fue la revolución cultural de China y llegó a ser decano del Departamento de Pintura al Óleo de la Universidad de Beijing.

La mamá de Lily era una talentosa bailarina de ballet y había sido premiada en su otra faceta de diseñadora de  uniformes para la industria del mercadeo, el embalaje, la moda y el ballet.

“De niña, yo tenía acceso a una máquina de coser, hacía collages, participaba en desfiles de moda estudiantil y en los programas de arte para niños”, cuenta Lily.

Ya joven, se fijó como objetivo llegar a la ciudad de Nueva York, la capital de la moda en el mundo occidental.

“Yo sabía que, un día, Nueva York sería mi hogar”. Ella estudió diseño de ropa en Virginia Commonwealth University, en Richmond, y entró en contacto allí con una vibrante comunidad de artistas.

“Opté por estudiar diseño de modas porque me ofrecía la oportunidad de combinar todo: modas, diseño gráfico y telas”.

El impacto de “Others”

Ahora que Qian ha regresado de Bangladesh y se encuentra de vuelta en Nueva York, la obra de Others continúa. “Hemos compartido muchas ideas promocionales y publicitarias. ‘¿Cómo podemos presentar nuestra historia?’ ‘¿Cómo podemos conseguir más atención de la prensa?’”

Qian dice que a sus colegas y amigos del mundo de la moda les cuesta entender el alcance y la profundidad de lo que está haciendo Others. “Sencillamente no se pueden imaginar lo que estamos haciendo por esas mujeres. De modo que seguiremos tratando de explicarles lo que hacemos”. La colección, que incluirá productos tanto para hombres como para mujeres, resultará atractiva para el público en general. “Queremos que la gente entienda lo importante que es este proyecto y la manera en que impacta para bien las vidas de todos”.

Qian dice: “Tenemos recursos y contactos limitados. Lo que realmente necesitamos ahora es apoyo para la siguiente etapa”.

La religión del amor

“Puesto que Bangladesh es primordialmente un país musulmán, sentí curiosidad por saber cómo ha sido recibido el Ejército como organización cristiana”, explica Qian. “Me preguntaba si ese hecho daría lugar a conflictos. Pero la [colaboración] ha sido felizmente una experiencia maravillosa. He conocido a muchos miembros que son cristianos, algunos que son musulmanes y otros que son hindúes. No fue ningún problema para nadie. Todos trabajan muy bien juntos”.

Lily recuerda un día que fue a la iglesia. “Todos oraban unidos y se respetaban unos a otros. Estaban ahí mostrando su apoyo a las familias de unos y otros, y para apoyar lo que han estado haciendo. Así es como debiese ser siempre. Yo espero sinceramente que esta idea siga prosperando, con absoluto respeto mutuo, inclusión y aceptación. Es algo que valoro y aprecio mucho.

“Estamos trabajando juntos para lograr los mismos objetivos; todos queremos vivir en paz”.

por Warren L. Maye

Para comprar productos de Others: Trade for Hope, visita la página web: www.tradeforhope.com.

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