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Homenaje a Virginia Downing

La Mayora Virginia Downing, jubilada tras 42 años de servicio como oficiala del Ejército de Salvación, sigue muy activa en el Cuerpo de Oil City, Pensilvania. Algunas de las personas que mejor la conocen nos hablaron de ella en su calidad de madre, de salvacionista y de persona.


“La Mayora Virginia Downing es el ejemplo perfecto de cómo debe ser una madre. Ella ha sido un modelo brillante de una madre piadosa  para muchos en el Cuerpo de Oil City y para muchos otros a lo largo de los años en que se desempeñó como Oficiala directiva. Ella siempre ha estado disponible para escuchar a quien pidiera hablar con ella y a ofrecer palabras de aliento.

“He visto muestras de su amor no sólo cuando viaja para ver espectáculos o eventos deportivos en los que sus nietos participan, sino también cuando asistía a la graduación de la escuela secundaria de mis propios hijos. Ella siempre ha incluido a mi familia en las ocasiones divertidas y festivas en la casa de campo de su familia. Le estaremos por siempre agradecidos por los maravillosos recuerdos que hizo posible para nosotros en cada una de esas ocasiones. Ella sigue apoyando a los jóvenes del Cuerpo de Oil City a través de la oración y de muchas otras maneras.

“La Mayora Downing alentó a mi familia a seguir confiando en el plan de Dios cuando parecía que todo se derrumbaba en nuestras vidas. Yo desearía poder ser la mitad de la madre que ella ha sido para sus hijos y para aquellos a quienes ha aconsejado y orientado, como es mi caso. La siguiente cita de Rudyard Kipling explica por qué la Mayora Jinnie (como nos gustaba llamarla) es la madre que es: ‘Como Dios no podía estar en todas partes ¡creó a las madres!’”

Heather Antill


“Me siento muy agradecida a Dios por haber traído a mi vida a la Mayora Virginia Downing cuando yo era una adolescente. Ella se convirtió en una segunda madre para mi hermana y para mí. Era y sigue siendo para nosotras un verdadero modelo de vida cristiana. Ella me acompañó en los momentos difíciles y los momentos buenos de mi vida. Fue una gran maestra de Biblia, tanto de la lectura bíblica como de su explicación y aplicación a la vida diaria.

“Fue gracias a su diario caminar con el Señor y al amor que mostraba a sus propios hijos y también gracias a su voluntad de incluirme como uno de ellos que pude aprender acerca del oficialato en el Ejército de Salvación. Es gracias a ella que tengo mi corazón y mis oídos en sintonía con el Señor para escuchar Su llamado a mi vida para convertirme en oficiala. Amo a la Mayora Virginia Downing, y le estaré siempre agradecida por quererme a mí y por alentarme a lo largo de mi vida”.

Mayora Jean Antill


“La maravillosa madre que es Virginia Downing comienza su típica mañana con devociones y una oración.

“Mamá no miente. Sé que esto no debiese ser algo que llame la atención, pero en la actualidad se está volviendo normal que las personas digan todo tipo de mentirillas. Pero mamá no. Ella no va a mentir ni a decir siquiera una media verdad. En cada situación, mamá recurre a la oración. Te orienta hacia Dios y a lo que Él puede hacer por ti. Y luego ora continuamente por ti. Mamá sabe escuchar muy bien y está siempre dispuesta a discutir y a ofrecer consejos en un profundo espíritu de santidad. Esto es evidente en las muchas personas que buscan su consejo. Su manera serena y empática hace que sea muy fácil conversar con ella.

“La pasión de nuestra mamá por Dios es increíble. Cuando entona una canción o lee un pasaje bíblico es imposible no sentir, escuchar y sentir la intensidad de su pasión. Tiene una voz espléndida y cuando canta no puedes dejar de sentir su amor por Dios en cada palabra.

“Mamá está siempre, congruentemente, ocupada; se la podía encontrar todos los días en el Cuerpo muy temprano por la mañana. Siempre cariñosa con su propia familia. Mamá se ha convertido a lo largo de los años en madre de muchas otras personas”.

Paul Downing Jr.


“Mi mamá, Virginia Downing, es la persona más dulce y dadivosa que conozca. Tiene un corazón tan bueno, tan puro, que antepone siempre el bien de su familia al suyo propio.

“Puedo recordar cómo las damas de la Liga del Hogar venían a ver a mi madre para aconsejarse con ella cada vez que necesitaban orar o simplemente a alguien con quien conversar. Ella siempre escucha sin enjuiciar y me guía por el camino correcto por medio de su fe y su amor a Dios.

“Como madre, siempre tuvo tiempo para estar con nosotras en todo lo relacionado con la escuela, nuestras amigas y las numerosas actividades que se realizaban en el Cuerpo.

“Ella nos alentó en cada una de las iniciativas que decidíamos emprender. Además, es una abuela increíble y se desvive incondicionalmente por sus nietos.

“Ahora se ha convertido en bisabuela y ha bendecido a nuestra familia de maneras que nadie se podría imaginar. Ella es la ‘roca’ y guía a nuestra familia con fe y amor. Es una mujer maravillosa que posee un corazón cariñoso y generoso. Sólo puedo esperar llegar a ser la increíble mujer que ella ha sido para mí”.

Marian Raines

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