SAconnects en Español

Habla el General

Durante su visita a San Juan, Puerto Rico, el General André Cox conversó con SAConnects acerca de la ayuda que ofrece el Ejército cuando surge un desastre natural, sobre su mensaje a los oficiales y a los nuevos cadetes, y en cuanto a la necesidad de dedicar un momento a solas al Señor.

HablaelGeneral_insSOBRE EL EJÉRCITO DE SALVACIÓN

Sí, somos una iglesia cristiana. ¿Es esta una Organización No Gubernamental (ONG)? Lo es con respecto a muchos de nuestros programas. ¿Es una organización de servicio social? Supongo que también se la podría etiquetar de esa manera. Pero la verdad es que no se pueden separar unos aspectos de otros. No se nos puede etiquetar. Si se nos aplica una etiqueta, no se da una idea de todo lo que es el Ejército.

Me complace ver que el Ejército de Salvación, desde sus inicios, ha tendido a enfocarse en los pobres y en los marginados. Y esa tendencia ha existido siempre, a lo largo de nuestros 150 años de ministerio.

En el ADN del Ejército de Salvación yace la necesidad de arremangarnos las camisas y poner manos a la obra cada vez que ocurre algo en nuestra comunidad.

El hecho de estar presentes en 127 países se traduce directamente en trabajo en el aspecto más inmediato, como son las personas que participan activamente en sus comunidades.

Motivados para servir, día tras día, están nuestros oficiales, voluntarios y empleados. El hecho de estar presentes para escuchar a alguien en momentos de crisis contribuye a ejercer el tipo de impacto por el que el Ejército de Salvación es conocido.

SOBRE EL HECHO DE SER UN HOMBRE DE FAMILIA

El próximo año cumpliré 40 años de casado. El secreto de nuestro matrimonio es que hemos construido una relación basada en la confianza, el respeto y en escucharnos el uno al otro. En un matrimonio cristiano como el nuestro, hay siempre una dimensión extra en que ambos hemos sido llamados a servir a un propósito superior que va más allá de mi esposa y de mí.

Otro secreto es que yo siempre tengo las últimas palabras, las cuales son: “Sí, mi amor”.

Y, además, tenemos tres hijas; de modo que sé cómo vivir en un hogar dominado por mujeres. Ha sido una alegría para mí llegar a tener tres yernos, pues así se restableció el equilibrio en nuestra familia. Pero luego ¡cada uno de ellos tuvo hijas! Eso hasta diciembre pasado, cuando fui bendecido con mi primer nieto.

Ser un buen padre es ser genuino. No se puede cumplir el papel de padre o el de oficial del Ejército de Salvación si no eres una persona auténtica. Si no lo fueras, tus hijos pronto te lo enrostrarían. Ellos perciben la falsedad de inmediato.

SOBRE EL OFICIALATO

Aquello que eres llamado a ser no es fácil. La vida tiene sus dificultades, tanto en cuanto a la salud, los desafíos familiares, las dudas particulares, como a los retos que surgen al servir a las personas que sufren en distintas partes del mundo.

Cuando fui llamado a servir, literalmente, cambió la dirección en que se movía mi vida. Pero ese llamamiento ha sido para mí un ancla a lo largo de mis años de servicio.

Cuando sabes que el Señor te tiene en sus brazos es el momento en que debes abrirte a nuevos desafíos. Tienes que estar dispuesto a superarte. Dios obra
a través de esa fe con miras a desarrollarnos y a capacitarnos.

Somos seres tanto individuales como únicos y hemos sido hechos por Dios. Debemos dejar que Él nos modele y nos forme para que nuestras vidas puedan ejercer un impacto real en los demás. Nosotros siempre somos una obra que está en proceso de formación.

Los oficiales nunca deben pensar que, para que sus vidas sean exitosas, necesitan que se los reconozca más de la cuenta. Hay algunos oficiales a los que no merezco anudarles los cordones de los zapatos, pues son verdaderos santos; tal cual como son. El éxito o el fracaso de tu vida y de tu ministerio dependen de tu relación personal con Dios.

SOBRE UN MUNDO QUE CAMBIA

La redefinición del matrimonio no plantea ningún desafío significativo cuando se trata de ofrecer nuestros servicios o empleos. Puede que nuestras autoridades políticas sean muy sabias, pero yo no veo cómo se puede redefinir el matrimonio.

Sin embargo, tampoco debemos ser prejuiciados ni parciales. No debemos discriminar a nadie. El Ejército de Salvación debe ser un lugar en el que las personas se puedan sentir seguras, cómodas y a gusto.

Lo digo una vez más, somos una Iglesia. Ella es el cimiento de lo que somos. Desde un punto de vista espiritual, el mundo en constante proceso de cambio ciertamente nos presenta un problema. Se están cambiando creencias fundamentales a las que muchas personas se aferran con fuerza. Tenemos derecho a entender las cosas a nuestra manera. Sin embargo, también creo que cada individuo tiene derechos humanos, el derecho de contar con seguridad financiera así como muchos otros derechos. Eso no está sujeto a debate.

Yo no trabajo de portero en la entrada del Reino de Dios. Tú no eliges a las personas que pueden entrar a su Reino o a nuestra Iglesia. Debemos guardarnos de lanzar piedras. Los africanos me enseñaron que cuando apuntas con el dedo a alguien, tendrás a tres dedos que te apuntas a ti.

En todo lo que hagamos, trátese de nuestros programas espirituales o sociales, continuaremos siendo un lugar donde se acoge a las personas.

SOBRE LAS NECESIDADES DEL MUNDO

Me propuse como una de las metas de mi puesto visitar esos lugares a los que un General normalmente no puede ir. El General necesita tener un entendimiento acerca del mundo lo más amplio posible.

Mira el estado en que se encuentra el mundo. En muchas naciones desarrolladas hoy en día existen problemas sociales y crisis económicas. La realidad es que la pobreza sigue siendo tan avasalladora hoy como lo era en tiempos de William Booth, en 1865.

En el Reino Unido, hemos introducido los clubes de desayuno en las escuelas, pues los maestros se dieron cuenta de que los niños no estaban comiendo nada antes de acudir a clases. Eso sucede en algunos de los países más desarrollados del mundo. Es confirmación de que, en la batalla por construir un mundo mejor, todavía queda mucho por hacer.

Entiendeolo que es sentir la pérdida de la esperanza cuando un desastre natural golpea a una comunidad. Son los más pobres entre los desposeídos quienes sufren el mayor impacto cuando sobreviene la desdicha de las tempestades.

Una de las fortalezas del Ejército de Salvación, en cuanto a los esfuerzos por la recuperación, es que no importa cuál sea el costo, el tiempo ni el trabajo que se requiera, nosotros nos sentimos felices quedándonos con la gente en las áreas golpeadas por los desastres mucho tiempo después de que las cámaras y la prensa abandonan el lugar. ¿Quién sigue hablando hoy día de los desastres en las Filipinas o del terremoto en Haití? Aun después de la llegada de la ayuda brindada por la caridad pública y por los medios de comunicación, el Ejército de Salvación sigue estando presente en esas comunidades. Nosotros estuvimos ahí, estamos ahí y seguiremos estando ahí.

No se trata sólo de repartir volantes. Sí, en la fase de emergencia, tienes que hacer eso. Pero también tienes que permanecer junto a la gente afectada para ayudarles a reconstruir la comunidad y, más importante aun, para ayudarles a reconstruir la esperanza.

SOBRE SU RELACIÓN CON DIOS

Debemos hacer de Dios una prioridad. Debemos dedicar un momento a la meditación y a la oración y planificar de antemano esos momentos. En vez de culpar a tu agenda por lo repleto que está tu horario, úsala como una herramienta para apartar un momento durante el día, un instante en que no haya personas a tu alrededor, en el que puedas estar a solas ante la presencia de Dios.

Consideremos el ejemplo de Jesús en su ministerio. A lo largo de su vida, Él nos mostró que no hay nada que pueda remplazar esos momentos de quietud en que oramos delante de Dios.

Las personas que confían en el Señor prosperarán. Y prosperar significa más que sólo progresar en cuanto a cuestiones materiales. Significa prosperar en nuestra
vida, nuestra alegría, nuestra paz y nuestra fe.

Vivimos en un mundo materialista en el que se define a una persona por las cosas que posee o por las que todavía no posee. Se nos dice que no podemos vivir seguros a menos que tengamos un buen plan financiero que nos respalde. Oro para que nos demos cuenta de que nuestros éxitos, nuestra fuerza y nuestra esperanza no son cosas de este mundo, sino más bien la muestra de la presencia de Dios. Él es el único a quien adoramos.

Más maravilloso que la promesa de una prosperidad material es la extraordinaria voluntad que Dios tiene para establecer una relación basada en un pacto con personas como tú y yo.

Dios nos elige para que le sirvamos a Él, lo cual es un honor. Es un privilegio que requiere que seamos responsables. Debemos orar no sólo para que Dios nos use, sino para que Dios pueda usarnos. Y Él sólo puede usarnos si nuestra relación con Él es la correcta.

Nunca olvido que, antes que nada, soy André Cox, tal como Dios me hizo. Y me siento privilegiado de haber sido llamado por Él. No me siento digno, sino privilegiado.

Entrevista realizada por Hugo Bravo

TheSalvationArmyremembers_main
Previous post

The Salvation Army remembers

TheGeneralSpeaks
Next post

The General Speaks