¡Buenas Noticias!

¡Gracias, Dios!

Encuentro en el hogar de ancianos “El Atardecer”, Montevideo, Uruguay

Estuve visitando, una vez más, el Hogar “El Atardecer” y pude compartir unos lindos momentos con algunas de las personas alojadas allí.

En ese lugar viven 60 personas de la tercera edad, los que disfrutan de diferentes actividades cada día. En el hogar hay una maestra que les enseña  ejercicios físicos y hay  otra para canto, esas actividades forman parte del diario vivir, además del servicio médico y sicológico. También se ofrecen reuniones espirituales, todas esas actividades son de participación voluntaria. El control estricto de la medicación de cada una de las personas es también otro de los servicios brindados.

Sin duda alguna los miembros de la familia son un aliciente para cada uno de los ancianos  que viven en el hogar. El propósito de mi visita en esa ocasión (además de ver a mi hermana que es residente del lugar), fue compartir con el grupo que participa en las manualidades.

La Mayora Lujan Ramos (directora del hogar) comenzó la reunión con coros que todos entonamos con entusiasmo.

Seguidamente entregué un pequeño devocional con la lectura bíblica de Romanos 12:9–18 y Efesios 4:32. Este último versículo nos dice que seamos buenos y compasivos unos con otros y que nos perdonemos mutuamente, como Dios nos perdonó a nosotros en Cristo. Un ejemplo claro de ello fue Jonás, que se enojó con Dios porque Él mostró su misericordia con la ciudad de Nínive.

La actitud de Jonás no contemplaba el perdón; él esperaba que Dios hiciera caer fuego y azufre sobre la ciudad, pero en cambio vio que Dios le permitió sobrevivir.

Muchas veces es difícil perdonar a una persona o a un grupo que nos ha hecho daño, por lo que a menudo guardamos rencor e ira. El resultado de perdonar se traduce en gozo en vez de tristeza y nos da la felicidad de compartir nuestro amor con los que nos han ofendido.

La manualidad que hicieron fue una ardilla sonriente con un cartel que decía: “Gracias, Dios, por todo lo que nos das”.

Alicia Ferreira (Cadete de segundo año), terminó esa reunión con una oración.

Quiero agradecer a la Mayora Ramos, la Cadete Ferreira y mi sobrina Norma González, que me ayudaron para que los ancianos pudieran terminar su manualidad.

¡A Dios sea la gloria!

 por la Mayora Cladis Ferri

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