¡Buenas Noticias!

Gente común, resultados extraordinarios

Bienvenida a los Coroneles Bamford

Damas y caballeros, por favor, démosle la bienvenida ¡a los Bamford!”, dijo el Comisionado Barry C. Swanson, Comandante Territorial. “¡Están de regreso; están aquí; y servirán a este Territorio de una manera maravillosa!”

Una gran multitud, incluyendo a los delegados del Seminario de Candidatos de este año, presenció una cálida y entusiasta noche de música, drama y ministerio desde el púlpito, en el Centennial Memorial Temple en New York. Los invitados de honor fueron los Coroneles William A. Bamford III y  G. Lorraine Bamford, recientemente nombrados Secretario en Jefe y Secretaria Territorial de los Ministerios Femeninos. La Banda Juvenil de Greater New York, el Coro Juvenil de Greater New York, el Equipo Territorial de Ministerios Artísticos (TAM), así como Phil Laeger en el piano —que invitó a la audiencia a cantar un “popurrí” de coros e himnos sagrados—, pusieron el tono para la adoración y ejecutaron un ministerio musical y dramático reflexivo.

Los Comisionados Barry y Sue Swanson, Líderes Territoriales, fueron muy amenos y dinámicos durante su presentación de los Bamford al Territorio. En los últimos cuatro años han servido como Secretario en Jefe y Secretaria Territorial de los Ministerios Femeninos en el Territorio Oeste de Sudamérica.

Los Swanson recordaron la historia de los Bamford en el este, señalando que el “Coronel Bill” nació en Filadelfia y la “Coronela Lorraine” en Boston. Antes de ser nombrados a Sudamérica, sirvieron como líderes en cuatro Divisiones del este, al mismo tiempo que criaban a sus tres hijos.

Al expresar palabras de reconocimiento, el Coronel Bill agradeció a sus hijos que, según él, han aceptado y apoyado el llamado de Dios a su vida y a la de su mamá. La Coronela Janet Howard, Embajadora Territorial para la Formación Espiritual, puso sus brazos alrededor de los Bamford y oró pidiendo la unción de Dios sobre su ministerio. Cuando una vez más el Comisionado Barry Swanson animó a todos a mostrar su aprecio por los Bamford, la audiencia respondió con una ovación de pie.

La Coronela Lorraine puso el foco de la noche absolutamente en  Dios cuando dijo: “Les agradecemos, pero somos realistas. Sabemos que no están aquí para darnos la bienvenida. Están aquí para ver a Jesús y adorarlo a Él”. Al reflexionar sobre su tiempo en Sudamérica Oeste, ella agradeció al equipo de medios de comunicación del Territorio Este por transmitir en vivo los eventos territoriales. Mirando directamente a la cámara, saludó en español a los amigos y colegas en Sudamérica que estaban siguiendo la celebración.

“Me siento honrada de ser Oficial del Ejército de Salvación. Pero para ser honesta con ustedes, no soy extraordinaria”. Su próximo comentario captó la atención de todos los presentes: “Y esto no es algo personal pero, ustedes tampoco lo son”.  Reflexionando sobre su niñez como una “niña pequeña y tímida”, Bamford dijo: “A nuestro parecer, y para el mundo, somos ordinarios. ¡Pero ante los ojos de Dios somos extraordinarios!”

Concluyó citando 2 Corintios 4:7: “Jamás debemos confundir el incomparable poder de Dios como si viniera de nosotros”. 

Antes de dar su mensaje para la noche, el Coronel Bill expresó su profundo aprecio por las personas que les enviaron cartas durante sus cuatro años en Sudamérica.

¡Extraordinario!

Bamford centró su atención en personas comunes que se transformaron en extraordinarias, como por ejemplo Nelson Mandela, Catherine Booth y gigantes bíblicos como Moisés y Josué.

Usando ejemplos de Mateo 4:18–22, Bamford dijo: “Debemos ser como esos discípulos. Necesitamos estar deseosos de escuchar, obedecer y seguir a Dios. Jesús simplemente les dice a los discípulos: ‘Ven, sígueme’. Jesús está buscando gente ordinaria para hacer trabajos extraordinarios para Él”.

Bamford reflexionó sobre la presentación dramática de TAM, la cual se basó en el pasaje de Mateo que describe a Pedro dejando sus redes en obediencia a Cristo. Bamford hizo una pregunta retórica: “¿Qué necesitamos dejar para poder servir al Señor?”

Bamford, que fue farmacéutico antes de responder al llamado al Oficialato, enumeró otras “redes” que tienen el potencial de retener a las personas e impedir que sirvan al Señor. “¿Será la casa soñada, las posesiones, o aun quizás la propia familia lo que te está reteniendo?”, preguntó. “Tú ya estás a salvo en Sus manos. ¡Y Él quiere hacer algo contigo!”

En respuesta al mensaje muchos se arrodillaron en el banco de misericordia, mientras la canción “En sus manos estoy” agradablemente llenaba el templo.

por Warren L. Maye

 

Previous post

La parábola del tesoro escondido

Next post

'Boundless' 2015 Congress