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Explosión de gas en East Harlem, New York

Ejército de Salvación, Cruz Roja y agencias de NYC responden a una explosión de gas

“Trabajar con la Cruz Roja, los Oficiales de la ciudad de Nueva York y todos nuestros compañeros, sobre todo, fue una muy buena experiencia”, dijo el Capitán Antonio Rosamilia, Oficial Comandante del Centro Comunitario de la ciudad de Manhattan. “Estamos muy agradecidos a Dios por esta oportunidad de servir”.

El 12 de marzo de 2014, una explosión causada por un escape de gas demolió dos edificios en el este de Harlem, cobrando 8 vidas y dejando a 250 personas en la calle. En respuesta a una solicitud de la Oficina de Manejo de Desastres (OEM) de la ciudad de Nueva York,  en colaboración con la Cruz Roja Americana, Organizaciones Activas en Desastres de la ciudad de Nueva York (VOAD) y otras organizaciones locales, el Centro Comunitario de la ciudad de Manhattan —de la División de Greater New York, ubicado en el este de Harlem—, se convirtió en un “Centro de Servicio al Residente” oficial y refugio de emergencia por tres días.

La Cruz Roja dirigió las operaciones en el refugio de Manhattan Citadel. Setenta y cinco personas fueron albergadas en la primera noche en el gimnasio del centro. Muchos voluntarios pasaron la noche en el lugar también, así como trabajadores de la Cruz Roja, el Ejército de Salvación y el personal del gobierno de la ciudad. En la segunda noche se recibieron 45 personas, ya que algunos de los residentes que perdieron sus hogares pudieron arreglar su alojamiento con familiares o amigos en otras partes de la ciudad.

Las personas afectadas por la explosión recibieron muchas donaciones en especie, incluyendo comida, ropa, útiles escolares, artículos de higiene personal y juguetes.

Los que fueron desplazados de sus hogares recibieron 1.000 platos de comida caliente, incluyendo la cena del miércoles 12 de marzo,  el desayuno, el almuerzo y la cena del jueves 13 al viernes 14. La Cruz Roja proveyó toda la comida para esos tres días, la que fue servida por su personal y voluntarios.

A las 10:30 p.m. del viernes 14, los damnificados abordaron los autobuses de la ciudad que los llevaron a viviendas temporarias del gobierno ubicadas en el este de Harlem, el Bronx y en Midtown, Manhattan.

Las familias recibieron servicios de cuidado para los niños. Miembros del Ejército de Salvación, la Cruz Roja y Save the Children organizaron juegos y actividades para los más pequeños. El Ejército de Salvación y la Cruz Roja facilitaron vehículos para llevar a los niños a la escuela.

Miembros de la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad con los Animales (ASPCA) estaban a la disposición con perros para terapia, confortando tanto a niños como a adultos.

El Ejército de Salvación ofreció cuidado emocional y espiritual en la propia zona del desastre, junto al Servicio de Capellanía de Desastres y otras organizaciones.

Se estableció un Centro de Servicio al Residente, coordinado por la Cruz Roja y OEM, en el segundo piso de Manhattan Citadel. Fueron  12 agencias las que proveyeron para el consumo y consejo de las personas, incluidas Con Edison, ASPCA, OEM, el Departamento de Edificios, el Departamento de Transporte, el Departamento de Salud Mental e Higiene, el Departamento de los Servicios para Gente en Situación de Calle, la Asociación de Recursos Humanos de la Ciudad de Nueva York, y el Departamento para la Preservación de las Casas.

El Departamento de Sanidad de la ciudad de Nueva York hizo visitas extras al centro para remover la basura.

Los oficiales de la ciudad, incluyendo al Alcalde Bill de Blasio y la Primera Dama de Nueva York, Chirlane McCray, visitaron el centro. Muchos otros líderes comunitarios también lo hicieron.

El refugio en el centro abrió oficialmente a las 6 p.m. del miércoles 12 de marzo, y concluyó oficialmente su trabajo el sábado 15 a las 9 a.m. El Departamento de Policía de Nueva York mantuvo su presencia en el centro hasta el sábado 15 a las 9:00 a.m., cuando el centro cerró sus puertas oficialmente.

Después de todo lo dicho y hecho, el Capitán Rosamilia y su personal volvieron a su ministerio diario, dejando el foco de la atención nacional. “Continuamos orando y sirviendo a nuestra comunidad”, dijo Rosamilia. “La gente siempre ha venido aquí en búsqueda de apoyo espiritual, comida y ropa, y saben que cada vez que vengan, no serán rechazados”.

por Kenneth Speranza

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