¡Buenas Noticias!

¿Estás escuchando?

BrendaLotz_spring“Escucha, Israel; el Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” 

—Deuteronomio 6:4–7

“¡Mírame! ¡Escucha lo que voy a decirte!” ¿Cuántas veces les decimos estas cosas a nuestros hijos, a nuestros alumnos y hasta a nuestros cónyuges? Usamos estas palabras cuando tenemos algo muy importante que decir, ¡y queremos que el que nos escucha recuerde lo que le decimos y lo obedezca!

Eso es lo que Moisés les está diciendo a los israelitas. “¡Concéntrense! ¡Esto es importante! ¡Escúchenme!” Él estaba diciendo que si queremos tener éxito en todo lo que hagamos, si queremos tener paz, gozo y plenitud en nuestras vidas, entonces esto es lo que tendremos que hacer: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas”. Eso era tan importante que Moisés les dijo: “Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes”.

Jóvenes y ancianos por igual, hoy en día todos tienen un teléfono celular o un  iPad pegado a sus manos. Están continuamente escribiendo mensajes de texto, enviando correos electrónicos, jugando, “facebookeando” o hablando con sus amigos. Pero, ¿de qué trata todo ese parloteo? Me pregunto cuántas veces se menciona el nombre de Dios, en lugar de “OMG!” (“Oh, my God!” o “¡Dios mío!”)

Me pregunto cómo sería este mundo si todos hubiésemos escuchado a Moisés. ¿Qué si lo más importante en nuestras vidas, aquello de lo que más hablamos, la enseñanza más importante que intentamos dejar a nuestros hijos, fuera amar “al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas?” ¡Si tan sólo hubiésemos escrito estas palabras en nuestros corazones, conversado a cerca de ellas todo el tiempo, pensado en ellas justo antes de irnos a dormir cada noche y antes de levantarnos cada mañana!

La buena noticia es que ¡nunca es demasiado tarde! Nuestro Dios es el Dios de las segundas oportunidades. Podemos comenzar hoy a “deslizar” a Dios en nuestras conversaciones, nuestros correos electrónicos, nuestros mensajes de texto. ¡Podemos comenzar hoy a dar a conocer a todos los que nos rodean que lo más importante en nuestra vida es amar a  Dios con cada célula de nuestro organismo!

Jesús tomó estas palabras de Moisés en Marcos 12:29, cuando un maestro de la ley le preguntó cuál era el mandamiento más importante. Y luego añadió estas palabras: “El segundo es: ama a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más importante que éstos”.

¿Estás escuchando?

por Brenda Lotz

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