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Entrevista: Bonnie Camarda

En 1967 y a la tierna edad de 15 años, Bonnie Camarda junto a su familia dejó atrás la convulsionada situación política en Cuba para comenzar una nueva vida en Madrid, España. Más tarde se graduaría en la Universidad de Madrid en administración de empresas y en ciencias administrativas.

Más tarde se trasladaría a los Estados Unidos para asistir a la Universidad de Pensilvania, donde obtuvo una maestría en administración de empresas en la renombrada Wharton School of Business. También obtuvo una maestría en teología en el no menos renombrado Luther Rice Seminary en Jacksonville, Florida.

Tras desarrollar una exitosa carrera de negocios a nivel internacional, Camarda regresó a los Estados Unidos, donde sirvió en calidad de pastora en Filadelfia. En 1984, fue miembro de la junta asesora del Ejército de Salvación en el Gran Filadelfia. Desde 1999, la “Reverenda Bonnie”, como la conocen sus cercanos, ha servido en calidad de directora divisional de alianzas y relaciones gubernamentales para la División de Pensilvania y Delaware del Ejército de Salvación (PENDEL, por sus siglas en inglés). En la entrevista que sigue, ella reflexiona sobre la primera visita que hace a Cuba en 33 años.

Antes de que usted viajara a Cuba en febrero pasado junto con la Banda del Estado Mayor de Nueva York (NYSB, por sus siglas en inglés), su última visita a la isla fue en 1983. A su modo de ver, ¿cómo ha cambiado Cuba desde ese entonces?
Ahora se aprecia una mayor aceptación de los estadounidenses y su cultura. Además, la gente es más receptiva al Ejército de Salvación.

Cuando dejó Cuba para irse a vivir a Madrid, ¿entendía el estado crítico del clima político que estaba dejando?
No alcanzaba a comprender que quizás nunca más iba a volver a ver a mi padre y a otros miembros de mi familia, ni comprendía lo complejo de convertirse en inmigrante. Teníamos parientes que ya habían dejado la isla para irse a vivir a España, como era el caso de mi abuelo, que nos invitó a irnos a vivir con él.

¿Cómo ha influido en su ministerio el hecho de haberse criado en Cuba y luego en España?
Me ha ayudado a ver a las personas desde diferentes perspectivas. Me enriqueció en la medida en que me dio acceso a un aspecto cultural con el que yo no contaba en Cuba. En España, vivía en el seno de la cultura española y de la cultura europea. Además, era muy fácil viajar de un país europeo a otro.

¿Cuán importante es la música en la cultura cubana?
Es importante. Y es algo que el Ejército de Salvación podría cultivar aun más con los soldados cubanos para levantarles el ánimo tanto a ellos como a su Cuerpo. Por ejemplo, cuando visité el Colegio de Entrenamiento para Oficiales, tenían una guitarra y una flauta, que le pertenecían al maestro. La Banda del Estado Mayor de Nueva York les dejó a los soldados en Cuba un hermoso juego de tambores, pero me habría gustado dejarles algo yo misma. Aquí en los Estados Unidos, las guitarras no son muy caras; podríamos haberles llevado algunas a Cuba.

¿Qué otras cosas notó acerca del Colegio de Entrenamiento para Oficiales?
No había muchas Biblias en el colegio. Es difícil conseguirlas en Cuba. Aquí en Filadelfia estamos tratando de buscar maneras de hacerles llegar a los cubanos un buen número de Biblias, instrumentos musicales e incluso vitaminas, que cuesta mucho encontrar en Cuba.

¿Cuál diría usted que es la idea más errada que la gente tiene acerca de Cuba?
Aquella que se refiere al hecho de que el gobierno provee educación y servicios de salud universal gratuita y que todas las necesidades de la gente son atendidas. La verdad es que a cambio de esa educación y esos servicios de salud que reciben, los graduados deben por ley trabajar durante dos años para el gobierno. De hecho, el pueblo cubano es muy trabajador y posee un gran sentido de emprendimiento personal.

¿De qué manera le gustaría ver que el Ejército de Salvación ayude en Cuba?
Primero que nada, el Ejército puede ayudar a la generación más joven enseñándoles a tocar instrumentos musicales y enseñándoles también lo importante que es la música en la cultura del Ejército de Salvación. Y, en segundo lugar, trabajar con el Tte. Coronel Julio Moreno, el Comandante Divisional, en la tarea de apoyar al Cuerpo Central y en la construcción de su nuevo recinto.

¿Cuál fue el momento culminante de su viaje a la isla con la Banda del Estado Mayor de Nueva York?
Aparte de haber podido reencontrarme con parientes que no pensaba volver a ver nunca más,* diría que fue el sábado por la noche en El Teatro de Miramar, cuando la Banda del Estado Mayor ofreció su primera presentación. Las personas que asistieron, muchas de las cuales eran pobres, vestían de la manera más hermosa y nos acogieron con alegría. Sintieron y vivieron la experiencia musical con un sentimiento real y luego bailaron conga con los oficiales visitantes. En un salón lleno de cubanos y estadounidenses, tuve la sensación de que éramos todos iguales, seres humanos que siguen a Cristo y que quieren realizar Su buena obra.

*El papá, la hermana, la suegra, dos primos, una sobrina y una tía de noventa años de la “Reverenda Bonnie” la recibieron a su regreso a Cuba. La llevaron a visitar los mercados, los lugares y memoriales históricos, y la iglesia en que sus padres se habían casado.

por Hugo Bravo

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